miércoles, 14 de noviembre de 2012

Sigo la Paz y la Santidad para poder ver al Señor Jesús mi Dios.


Hebreos 12: 14-16; Romanos 12:18; 1 Pedro 1:13; Gálatas 2:21; 1 Corintios 6:13-20
Seguid la paz con todos  y la santidad,  sin la cual nadie verá al Señor.  Mirad bien,  para que ninguno deje de alcanzar la gracia de Dios,  y para que no brote ninguna raíz de amargura que os perturbe y contamine a muchos.  Que no haya ningún fornicario o profano,  como Esaú,  que por una sola comida vendió su primogenitura.

Si es posible,  en cuanto dependa de vosotros,  estad en paz con todos los hombres.

Por tanto,  ceñid los lomos de vuestro entendimiento,  sed sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.

No desecho la gracia de Dios,  pues si por la Ley viniera la justicia,  entonces en vano murió Cristo.

Los alimentos son para el vientre,  y el vientre para los alimentos; pero tanto al uno como a los otros destruirá Dios.  Pero el cuerpo no es para la fornicación,  sino para el Señor y el Señor para el cuerpo.  Y Dios,  que levantó al Señor,  también a nosotros nos levantará con su poder.  ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?  ¿Quitaré,  pues,  los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera?  ¡De ninguna manera!
¿O no sabéis que el que se une con una ramera,  es un cuerpo con ella?,  porque  ¿no dice la Escritura: "Los dos serán una sola carne"?  Pero el que se une al Señor,  un espíritu es con él.
Huid de la fornicación.  Cualquier otro pecado que el hombre cometa,  está fuera del cuerpo;  pero el que fornica,  contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo,  el cual está en vosotros,  el cual habéis recibido de Dios,  y que no sois vuestros?, pues habéis sido comprados  por precio;  glorificad,  pues,  a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu,  los cuales son de Dios.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Hago todo lo posible para vivir en paz y armonía con todos y para ser santo, porque sin santidad nadie verá al Señor Jesús.  Tengo cuidado de no olvidar la gracia de Dios hacia mí y no permitiré convertirme en odioso o resentido hacia los demás, y de esta forma infectar el cuerpo de Cristo con una raíz de amargura.   No soy inmoral o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura y herencia.  Soy lo suficientemente sabio como para sopesar las cosas bien y no permitir que el placer de un instante de pecado me roben mi herencia eterna y mi íntima comunión con Dios.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor, te invito a  hacer  la siguiente oración creyendo en tu corazón y Jesucristo será tu Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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martes, 13 de noviembre de 2012

Soy una oveja del redil del Señor Jesús


Juan 10:25-30; 3:16; 6:37; 14:12; 17:20-26; Efesios 1:17-23; 5:1-18; Colosenses 1:29; Filipenses 2:5-13; Gálatas 4:5-9

Jesús les respondió: Os he dicho esto, pero ustedes no me creen [no confías en mí y pueden confiar en mí por]. Las mismas obras que yo hago por el poder de mi Padre, y en el testimonio de mi Padre sobre mí llevan el nombre de [ellas, son mis credenciales y pruebas en apoyo de Mi].  Pero no quieren creer y no confían en mí, ya que no pertenecen a Mi voz [porque no son ovejas de Mi redil].  Las ovejas que son mías escuchan mi voz, y yo las conozco, y me siguen. Y yo les doy vida eterna, y nunca la perderá o perecerán  a lo largo de los siglos. Y nadie las puede arrebatar de mi mano.  Mi Padre, que me las dio, es mayor y más fuerte que todos los [demás], y nadie las puede arrebatar [ellos] de la mano del Padre. Yo y el Padre uno somos.

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo.

Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre.

No ruego sólo por éstos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.  Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno:  yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí. Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo.  Padre justo, aunque el mundo no te conoce, yo sí te conozco, y éstos reconocen que tú me enviaste.  Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos.

Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos,  y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero. Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia.  Ésta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.

Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy amados,  y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y  sacrificio fragante para Dios.  Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual, ni ninguna clase de impureza o de avaricia, porque eso no es propio del pueblo santo de Dios.  Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acción de gracias.  Porque pueden estar seguros de que nadie que sea avaro (es decir, idólatra), inmoral o impuro tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie los engañe con argumentaciones vanas, porque por esto viene el castigo de Dios sobre los que viven en la desobediencia.  Así que no se hagan cómplices de ellos.   Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz (el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad)  y comprueben lo que agrada al Señor.  No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas,  porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto.   Pero todo lo que la luz pone al descubierto se hace visible, porque la luz es lo que hace que todo sea visible. Por eso se dice: "Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo."  Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios,  aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor.  No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu.

Con este fin trabajo y lucho fortalecido por el poder de Cristo que obra en mí.

La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,  quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.   Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.  Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!  Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra,  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia lleven a cabo su salvación con temor y temblor,  pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.

Para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos.  Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: "¡Abba! ¡Padre!"  Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.  Antes, cuando ustedes no conocían a Dios, eran esclavos de los que en realidad no son dioses. Pero ahora que conocen a Dios o más bien que Dios los conoce a ustedes, ¿cómo es que quieren regresar a esos principios ineficaces y sin valor? ¿Quieren volver a ser esclavos de ellos?  
                                                      

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Las obras que yo hago son evidencia de que estoy en el Señor Jesús. Todo el poder que actúa a través de mí proviene del Nombre de Jesús.  Estoy en Cristo, como el Señor Jesús es uno con el Padre, yo soy uno con Jesús, y por lo tanto soy uno con el Padre. Mi dependencia total y completa para el sustento de mi nueva vida solo viene del Señor Jesús.  Soy parte de su rebaño - un valioso miembro de su familia. Mis oídos se han abierto y continuamente escucho Su voz. Él me conoce personalmente y le sigo sin descanso.  Él me ha dado la vida eterna, y yo nunca la perderé. Estoy seguro bajo Su cuidado desde ahora y por toda la eternidad. Nadie tiene la capacidad de arrebatarme de Su Mano. Mi padre, que es mayor que todos, ha puesto su sello sobre mí y me ha depositado bajo el cuidado de Jesús. Nadie me puede arrebatar de la mano del Padre. Estoy en Jesús, al igual que Jesús está en el Padre. Todos somos uno – es la unión más perfecta y completa que sea posible.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor, te invito a  hacer  la siguiente oración creyendo en tu corazón y Jesucristo será tu Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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lunes, 12 de noviembre de 2012

Mi vida mana de la Palabra del Señor Jesús.


Deuteronomio 8:3-5; Mateo 4:4; Isaías 46:4; Salmo 103:13; 119: 93, 105-107; Hebreos 12:4-13


Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.  Durante esos cuarenta años no se te gastó la ropa que llevabas puesta, ni se te hincharon los pies.  Reconoce en tu corazón que, así como un padre disciplina a su hijo, también el Señor tu Dios te disciplina a ti.

Jesús le respondió: --Escrito está: 'No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.'

Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré.

Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.

Jamás me olvidaré de tus preceptos, pues con ellos me has dado vida.

Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.  Hice un juramento, y lo he confirmado: que acataré tus rectos juicios.  Señor, es mucho lo que he sufrido; dame vida conforme a tu palabra.

En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.  Y ya han olvidado por completo las palabras de aliento que como a hijos se les dirige: "Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda,  porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo. Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina?  Si a ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces son bastardos y no hijos legítimos. Después de todo, aunque nuestros padres humanos nos disciplinaban, los  respetábamos. ¿No hemos de someternos, con mayor razón, al Padre de los espíritus, para que vivamos? En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad.  Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.  Por tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas. "Hagan sendas derechas para sus pies", para que la pierna coja no se disloque sino que se sane.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Mi vida no se sostiene solamente con alimentos, sino con toda Palabra que sale de la boca de mi Padre Celestial.  He puesto Su Palabra delante de mí, porque de ella mana la vida.  Mi ropa no se desgasta y mis pies no se han hinchado.  Como mi padre terrenal me amaba y me disciplinaba,  así mi Padre Celestial me disciplina para que mi vida produzca una gran cosecha de justicia y paz.  Camino en el amor de mi Señor Jesús, mi senda es derecha y mi vida es totalmente victoriosa.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor, te invito a  hacer  la siguiente oración creyendo en tu corazón y Jesucristo será tu Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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sábado, 10 de noviembre de 2012

La Verdad del Señor Jesús hoy es mi Verdad en El.


Marcos 16:15-20; Isaías 61:1-3; Mateo 28:18-20; Colosenses 1:23; 2 Corintios 5:18-20; Juan 3:18, 36; Hechos 2:4; 5:12; Lucas 9:1-2; 10:17-19; 1 Corintios 14:5; Santiago 5:14-16; Salmo 91:10-13; Hebreos 2:11; Efesios 2:6


Pilato,  queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás,  y entregó a Jesús,  después de azotarlo,  para que fuera crucificado. Entonces los soldados lo llevaron dentro del atrio,  esto es,  al pretorio,  y reunieron a toda la compañía.  Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona tejida de espinas y comenzaron a saludarlo: ¡Salve,  Rey de los judíos!  Le golpeaban la cabeza con una caña,  lo escupían y,  puestos de rodillas,  le hacían reverencias. Después de haberse burlado de él,  le quitaron la púrpura,  le pusieron sus propios vestidos y lo sacaron para crucificarlo.

El Espíritu de YAHWEH está sobre mí;  por lo tanto, me ha ungido para  anunciar las Buenas Noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, [y vista renovada a los ciegos,] a proclamar el año del favor de YAHWEH." Y el día de venganza de nuestro Elohim; para consolar a todos los que lloran,  sí, para proveer para aquellos en Zion que están de luto, dándoles gloria en lugar de cenizas, el aceite de gozo en lugar a los enlutados, manto de alabanza en lugar de espíritu  abatido, para que sean llamados generaciones de justicia  plantados por YAHWEH para gloria.

Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto,  id y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.  Y yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.

Pero es necesario que permanezcáis fundados y firmes en la fe,  sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído,  el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo  y del cual yo,  Pablo,  fui hecho ministro.                   
Y todo esto proviene de Dios,  quien nos reconcilió consigo mismo  por Cristo,  y nos dio el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando  consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que,  somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogara por medio de nosotros;  os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

El que en él cree no es condenado;  pero el que no cree ya ha sido condenado,  porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna;  pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida,  sino que la ira de Dios está sobre él.

Todos fueron llenos del Espíritu Santo  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablaran.

Por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo.  Estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón

Reuniendo a sus doce discípulos,  les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.

Regresaron los setenta  con gozo,  diciendo: ¡Señor,  hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre! Les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo,  y nada os dañará.

Yo desearía que todos vosotros hablarais en lenguas,  pero más aún que profetizarais,  porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas,  a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.

¿Está alguno enfermo entre vosotros?  Llame a los ancianos  de la iglesia para que oren por él,  ungiéndolo con aceite  en el nombre del Señor.  Y la oración de fe salvará al enfermo,  y el Señor lo levantará;  y si ha cometido pecados,  le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros,  para que seáis sanados.  La oración eficaz del justo puede mucho.

No te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada, pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y la víbora pisarás; herirás al cachorro del león y al dragón.

Porque el que santifica  y los que son santificados,  de uno son todos;  por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos

Juntamente con él nos resucitó,  y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

He recibido el mandato de anunciar el Evangelio a todas las personas con las que entro en contacto.  Aquellos que creen en El Señor Jesús y se bautizan serán salvos, pero los que no creen en el Señor Jesús, por estar fuera de Su voluntad, la ira de Dios esta sobre ellos.  Al predicar La Palabra de Dios y caminar por la fe, todas estas señales me acompañan: En el nombre de Jesús, echo fuera los demonios; hablo en lenguas; si es necesario, tomo víboras sin ser dañado; si me diesen a beber  un veneno mortal, no se me hace daño; y cuando pongo mis manos sobre los enfermos, estos se sanan.  El Señor Jesús, mi Señor, mi Hermano, Intercesor y Sumo Sacerdote de mi confesión, ahora está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas, y yo también tomo mi lugar a Su lado. A medida que salgo y proclamo la Palabra de Dios, Él está obrando con firmeza, a través de las señales, prodigios y milagros que me acompañan.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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viernes, 9 de noviembre de 2012

El Espíritu del Señor Jesús hoy esta en mi


Isaías 32:15-17; 44:3; Gálatas 3:14; Hechos 2:2-4; Juan 16:13-15; 14:13-14; Salmo 91:7; Proverbios 12:7; Salmo 112:4, 10


Hasta que el Espíritu es derramado sobre nosotros desde lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea valorada como un bosque. Entonces la justicia morará en el desierto, y la justicia (rectitud moral y espiritual en todas las áreas) permanecerán en el campo fértil.  Y el efecto de la justicia será paz [donde nada falta y nada se daña], y el resultado de la justicia será tranquilidad y confianza para siempre confiado.

Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, ríos sobre la tierra seca. Mi espíritu derramaré sobre tu descendencia,  y mi bendición sobre tus renuevos.

Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzara a los gentiles,  a fin de que por la fe recibiéramos la promesa del Espíritu.

De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,  el cual llenó toda la casa donde estaban; y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablaran.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegarán.

Dios trastorna a los malvados y dejan de existir, pero la casa de los justos permanece firme.

Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; Es clemente, misericordioso y justo.

Lo verá el impío y se irritará; Crujirá los dientes, y se consumirá. El deseo de los impíos perecerá.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.
He recibido la Promesa del Padre Celestial y hoy Su Santo Espíritu mora dentro de mí, y me guía a seguir Su Palabra,  para poder ver, oír y  emitir juicio sobre los desiertos y  circunstancias adversas de la vida que nos rodean.  Pedir al Padre Celestial en el nombre del Señor Jesús se vuelvan favorables a mi vida y las circunstancias favorables se vuelva en abundancia. Para poder  vivir paz donde no haga falta nada, ese es el efecto de haber puesto mi confianza en el Señor Jesús y Su Palabra.   


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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lunes, 15 de octubre de 2012

Estoy atento para escuchar al Señor Jesús.



 Eclesiastés 5:1-3;  Santiago 1:21-25; 4:6-10; Oseas 6:6; Proverbios 10:19; 18:20-21; 20:25

 Vigila tus pasos cuando vayas a la casa de Elohim. Ofrenda de escuchar es mejor que los necios ofreciendo sacrificios, porque ellos no disciernen si están o no están haciendo el mal.  No hables impulsivamente – que tu corazón no esté apurado  para dar voz a tus palabras delante de Elohim.  Porque Elohim está en el cielo, y tú estás en la tierra;  así que deja que tus palabras sean pocas.
Porque las pesadillas vienen por preocuparse mucho; y la voz de un necio está en la multitud de sus palabras.

Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida.  No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.  El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es.  Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.

Pero él nos da mayor ayuda con su gracia. Por eso dice la Escritura: "Dios resiste a los orgullosos, pero da gracia a los humildes."   Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.  Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón!  Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza.  Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

Lo que pido de ustedes es amor y no sacrificios, conocimiento de Dios y no holocaustos.

Pro 10:19  El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.

Cada uno se llena con lo que dice y se sacia con lo que habla.  En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.

Trampa es consagrar algo sin pensarlo y más tarde reconsiderar lo  prometido.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Cuando voy a la casa de Dios a adorar  al Señor Jesús, considero cuidadosamente mi propósito.  Soy un hombre que me acerco a Dios para oír y aprender de Su Palabra y para hacer Su voluntad.  No soy como los que ofrecen sacrificios vacíos y nunca dejan que la Palabra de Dios llene sus vidas.  Soy constante y obediente.
Mis palabras van de acuerdo a la Preciosa Palabra de Dios y están llenas de Su poder. Las presento delante de mi Padre Celestial con un propósito específico.  No hablo demasiado y solo por hablar, sino que las considero con mucho cuidado, plantando cada una de ellas como una semilla para que lleven mucho fruto para la gloria de Nuestro Señor Jesucristo.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor, te invito a  hacer  la siguiente oración creyendo en tu corazón y Jesucristo será tu Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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domingo, 7 de octubre de 2012

El Señor Jesús me ha redimido.


Salmo 106:6-10; Génesis 15:1; Salmo 103:2-4; Éxodo 15:6-10; Gálatas 3:14-16

Junto con nuestros padres, hemos pecado, hemos transgredido, actuado perversamente.  Nuestros padres en Egipto no comprendieron Tus Maravillas [Jesús]. Ellos no se acordaron de Tus Misericordias, sino que se rebelaron en el mar, en el Mar  Rojo.  Sin embargo, El los salvó por amor a Su Propio Nombre,  para hacer conocido su grandioso poder.  El reprendió el Mar  Rojo, y se secó; y El los condujo por sus profundidades como por un desierto.  El los salvó de manos de los que los odiaban, los redimió de las manos del enemigo.

Algún tiempo después la palabra de YAHWEH vino a Abram en una visión, diciendo: "No temas, Abram. Yo te escudo; tu recompensa será muy grande."

 ¡Bendice a YAHWEH, O alma mía, y no olvides ninguna de sus alabanzas! El perdona todas nuestras transgresiones, sana todas nuestras enfermedades. El que redime tu vida de la corrupción te corona con misericordia y compasión.

Tu mano derecha [Jesús, Yahshúa], YAHWEH, es excelsamente poderosa; tu mano derecha, YAHWEH, hace añicos al enemigo.
Por la abundancia de Tu Gloria has quebrantado tus enemigos en pedazos; Tú envías tu ira para consumirlos como a paja menuda.
Con el soplo de tus narices las aguas se amontonaron las aguas se congelaron como una pared, las profundidades del mar se hicieron tierra firme.  El enemigo dijo: "Yo perseguiré y alcanzaré, dividiré el botín y me hartaré de ellos.".  Tú soplaste con tu viento, el mar los cubrió, ellos se hundieron como plomo en las aguas poderosas.

Jesús el Ungido de YAWEH [el Cristo] hizo esto para que los Gentiles en unión con El puedan recibir la bendición anunciada a Abraham, a fin de que por medio de confiar con llenura de fe pudiéramos recibir lo que fue prometido, a saber, el Espíritu Santo.   Hermanos, déjenme hacer una analogía de la vida diaria: cuando alguien hace un juramento, nadie más puede anularlo ni añadirle.   Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia [zera]. No dice: "Y a sus descendientes, como si hablara de muchos; por el contrario, habla de uno; y a tu descendencia, y este uno es el Ungido de Dios, [es el Cristo, es el  Mashíaj] Jesus.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Creo en el Señor Jesús, por lo cual el Padre Celestial me ha hecho Su hijo y estoy bajo Su protección permanentemente.  Aunque fallo, Él nunca me ha dejado abandonado sino que me recibe con gran misericordia por amor de Su Nombre.  El Señor Jesús me salva y me muestra Su gran poder en esta vida.  Él me salva con Su mano poderosa de todos los que me aborrecen.  El Señor Jesús me ha  redimido del poder del enemigo.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor, te invito a  hacer  la siguiente oración creyendo en tu corazón y Jesucristo será tu Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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