martes, 10 de abril de 2012

En el Señor Jesús soy fuerte y valiente.


Jueces 6:12-14; Efesios 6:10-18; Josué 1:5-9; Isaías 41-10; Filipenses 2:12-13; Romanos 11:29; 1 Juan 2:27

Cuando el ángel del Señor se le apareció a Gedeón, le dijo: ¡El Señor está contigo, guerrero valiente! Pero, señor replicó Gedeón, si el Señor está con nosotros, ¿cómo es que nos sucede todo esto? ¿Dónde están todas las maravillas que nos contaban nuestros padres, cuando decían: “¡El Señor nos sacó de Egipto!”? ¡La verdad es que el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de Madián!

Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor.  Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.  Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.

Después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, Dios le dijo a Josué hijo de Nun, asistente de Moisés:  Mi siervo Moisés ha muerto. Por eso tú y todo este pueblo deberán prepararse para cruzar el río Jordán y entrar a la tierra que les daré a ustedes los israelitas.  Tal como le prometí a Moisés, yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies.  Su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano, y desde el gran río Éufrates, territorio de los hititas, hasta el mar Mediterráneo, que se encuentra al oeste.  Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré.

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.

Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia lleven a cabo su salvación con temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.

Porque las dádivas de Dios son irrevocables, como lo es también su llamamiento.

En cuanto a ustedes, la unción que de él recibieron permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica —no es falsa—y les enseña todas las cosas. Permanezcan en él, tal y como él les enseñó.

  
DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

En la Unción del Señor Jesús soy un guerrero en el ejército de Dios.  Soy intrépido - lleno de coraje y de valor – porque el Señor Jesús está conmigo en todo lo que hago.  No permito que las circunstancias que me rodean dirijan mi confianza, porque toda mi confianza esta en el Señor Jesús y Su Palabra.  Sigo adelante sin miedo, en la voluntad y el poder de Dios.  EL es mi Padre, el Dios del universo entero, que me ha enviado a hacer su voluntad en el poder de Su Santo Espíritu.  El Padre del Señor Jesucristo es mi Padre, el Dios del universo entero, que me ha enviado y me ha ordenado en mi vocación.  Él me ha ungido (poder) y soy muy capaz de hacer lo que Él me ha llamado a hacer y mas.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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lunes, 9 de abril de 2012

El Señor Jesús mi Dios me hecho a Su imagen.


Génesis 1:26-18; Romanos 8:29-30; 2 Corintios 5:16-21; Salmo 8:4-8; Lucas 9:1; Mateo 28:18-20

Entonces Elohim dijo: "Hagamos a la humanidad a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y reinen sobre los peces en el mar, las criaturas que vuelan en el cielo, los animales, y sobre toda la tierra, y sobre toda criatura que se arrastra en la tierra." Así que Elohim creó al hombre; a la imagen de Elohim lo creó; macho y hembra El los creó. Elohim los bendijo, diciendo: "Sean fructíferos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla. Tengan dominio sobre los peces en los mares y las criaturas que vuelan en el cielo, y todo ganado y toda la tierra, y toda criatura viviente que se arrastra en la tierra.

Porque los que El conoció de antemano, los predestinó a ser conformados a la imagen de su Hijo,  para que El pudiera ser el primogénito entre muchos hermanos; y los que El predestinó, a estos también los llamó; y aquellos que llamó, también los consideró justificados; y los que El consideró justificados, ¡también glorificó!

Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie según criterios meramente humanos.  Aunque antes conocimos a Cristo de esta manera, ya no lo conocemos así.  Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!  Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.  Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: "En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios."  Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador,  para que en él recibiéramos la justicia de Dios.

Me pregunto: ¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el *ser humano, para que lo tomes en cuenta?  Pues lo hiciste poco menos que un dios, y lo coronaste de gloria y de honra: lo entronizaste sobre la obra de tus manos, todo lo sometiste a su dominio;   todas las ovejas, todos los bueyes, todos los animales del campo, las aves del cielo, los peces del mar, y todo lo que surca los senderos del mar.

Habiendo reunido a los doce, Jesús les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y para sanar enfermedades.

Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.  Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.

Así que,  somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogara por medio de nosotros;  os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.



DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

He sido creado a imagen y semejanza del Señor Jesús, mi Dios Todopoderoso.  Él  me ha dado Su autoridad (El dominio completo de todo lo creado en la tierra) en los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y de todo reptil  que se arrastra en la tierra.  Con el Espíritu Santo morando dentro de mí tengo la  representación de la autoridad y semejanza de Dios, y he sido nombrado embajador del Reino de Jesucristo aquí en la tierra.  Él me ha bendecido y me ha enviado a tomar dominio sobre ella y a someterla para Su gloria.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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domingo, 8 de abril de 2012

Por la misericordia y verdad doy gracia al Señor Jesús.


Salmo 138: 2-3; Isaías 42:21; 55:11; Juan 14:13-14; 15:7; 16:23-24; Hebreos 4:16; Marcos 11:22-25; 1 Juan 5:14-15.

Adoraré hacia tu Templo Santo. Y doy gracias a Tu Nombre por tu misericordia y verdad, porque Tú has magnificado Tu Nombre Santo por encima de todo. En cualquier día que clame a ti, escúchame con prontitud, Tú abundantemente proveerás con tu poder a mi alma.

YAHWEH estaba complacido por amor a su justicia de hacer la ley  magnífica y gloriosa.

Así es mi palabra que sale de mi boca, no regresará para mí incumplida; sino  cumplirá lo que Yo he resuelto, y cumplirá aquello para lo que la envié."

De hecho, todo lo que le pidan en Mi Nombre, Yo lo haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes piden algo en Mi Nombre, Yo lo haré.

Si ustedes permanecen unidos conmigo, y mis Palabras con ustedes, entonces pidan lo que quieran, y será hecho para ustedes.

¡Cuando ese día llegue, ustedes no me preguntarán nada! ¡Sí, en verdad! Yo les digo que todo lo que le pidan al Padre, Él les dará en Mi Nombre. Hasta ahora no han pedido nada en Mi Nombre. Permanezcan pidiendo, y recibirán, para que su alegría sea completa.

De modo que acerquémonos confiadamente al trono del cual nos imparte el favor, para que podamos recibir misericordia y encontrar favor en nuestro tiempo de necesidad.

El respondió: ¡Tengan el tipo de confianza que viene de YAHWEH!    ¡Sí! Les digo que aquel que no dude en su corazón, sino que confíe que lo que dice sucederá, puede decir a esta montaña: '¡Vete y échate a ti misma en el mar!  Y le será hecho. Por lo tanto les digo: Lo que sea que pidan en oración, confíen que lo están recibiendo, y será de ustedes.  Y cuando se levanten para orar, si tienen algo contra alguien, perdónenle, para que su Padre en el cielo perdone sus ofensas.

Esta es la confianza que tenemos en su presencia: Si pedimos cualquier cosa que está de acuerdo con su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye cualquier cosa que pidamos, entonces sabemos que tendremos lo que hemos pedido de El.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Dios ha exaltado Su Nombre  y Su Palabra sobre todas las cosas.  Su Nombre y Su Palabra son las llaves que abren la puerta de la certeza, de la confianza en mis oraciones de acuerdo a Su Palabra y en el Nombre del Señor Jesus.  Soy audaz y valeroso, lo suficiente como para entrar en la presencia del  trono de Dios y con la plena confianza de que Él va a cumplir Su palabra en mí.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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viernes, 6 de abril de 2012

La buena nueva del Señor Jesús.


Colosenses 1:5-23; Juan 15:5; Mateo 13:11, 15-16; Romanos 10:6-17

Esa fe viene de la esperanza de recibir lo que Dios les tiene guardado en el cielo. Ustedes conocieron esa esperanza a través del mensaje verdadero, o sea, las buenas noticias que llegaron hasta ustedes. Ese mensaje se está anunciando por todo el mundo y está dando buenos resultados en todas partes. Lo mismo está sucediendo entre ustedes. El mensaje está creciendo entre todos desde el primer día en que oyeron las buenas noticias de Dios y entendieron la verdad sobre el generoso amor que él tiene. Epafras, nuestro buen amigo y colaborador, les enseñó las buenas noticias; en él tienen ustedes un fiel servidor de Cristo. Él nos contó del amor que ustedes tienen gracias al Espíritu Santo. Por lo tanto, desde que supimos todo eso no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos a Dios que los llene de conocimiento para entender su voluntad, y que les dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual. Así, vivirán para dar honor al Señor y agradarle en todo. Como resultado podrán hacer toda clase de buenas obras y conocerán mejor a Dios. Además, el poder glorioso de Dios los fortalecerá para que puedan resistir todo con paciencia. Darán gracias al Padre llenos de alegría, porque él les ha dado el privilegio de compartir la herencia que tiene preparada para todo el que obedece la voluntad de Dios y vive en la luz.  Dios nos rescató del poder de la oscuridad y nos hizo entrar al reino de su Hijo amado, quien pagó el precio de nuestra libertad y así tenemos el perdón de nuestros pecados. Nadie puede ver a Dios, pero Jesús es Dios en forma visible y supremo Señor de toda la creación. Con su poder creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra, todo lo que se ve y lo que no se ve, ya sean ellos seres espirituales, poderes, autoridades o gobernantes. Todo ha sido creado por él y para él. Cristo existió antes que todas las cosas, y todo el universo sigue su curso gracias a él.  Cristo es la cabeza de la iglesia, que es su cuerpo. Él dio comienzo a todo y fue el primero en resucitar de la muerte. Entonces él es el más importante en todo sentido.  A Dios le agradó que todo lo que él es habitara plenamente en Cristo. Y con gusto decidió reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en el cielo, como las que están en la tierra. Dios hizo las paces con nosotros a través de la sangre que Cristo derramó en la cruz. Antes, ustedes estaban alejados de Dios y su manera de pensar los hacía enemigos de Dios porque practicaban la maldad. Pero ahora Cristo, por medio de su muerte física, los ha convertido en amigos de Dios. Cristo murió para presentarlos santos ante Dios, es decir, sin ninguna mancha ni maldad que pueda ser juzgada por Dios. Cristo hará esto si siguen creyendo en las buenas noticias que escucharon. Tengan una buena base y manténganse firmes en su fe. No se alejen de la esperanza que les dan las buenas noticias, que se han contado en todas partes del mundo y que yo como siervo ayudo a anunciar.

Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que se quede en mí producirá mucho fruto, pues ustedes no pueden hacer nada sin mí.

Él les respondió: -Ustedes tienen el privilegio de entender la verdad que todavía no se ha dado a conocer sobre el reino de Dios, pero ellos no.

Han cerrado su mente, se taparon los oídos y cerraron los ojos. Si no fuera así, entenderían lo que ven y lo que oyen. Se volverían a mí y yo los sanaría. Pero ustedes son afortunados porque pueden ver y entender.

Pero esto es lo que dice de la aprobación por Dios a través de la fe: No digas: ¿Quién subirá al cielo? (Es decir: para traer a Cristo a la tierra.) Tampoco preguntes: ¿Quién bajará al mundo de los muertos? (Es decir: ¿Quién va a traer a Cristo y a resucitarlo de entre los muertos?). Las Escrituras también dicen: El mensaje de Dios está muy cerca de ti. Está tan cerca como lo están tu boca y tu corazón. Es el mismo mensaje de fe que nosotros anunciamos. Serás salvo si reconoces abiertamente que Jesús es el Señor y si crees de todo corazón que Dios lo levantó de la muerte. Pues Dios te aprobará si crees de todo corazón y te salvará si con tu boca lo anuncias a otros.  La Escritura dice: Todo el que confía en esa piedra (Cristo) no será defraudado. La Escritura dice todo porque a Dios no le importa si uno es judío o no. Es el mismo Señor que es Señor de todos. Es generoso con todos los que le piden ayuda. Porque Todos los que confían en el Señor serán salvos.   Pero, ¿cómo van a confiar en el Señor si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír de él si no hay quien les diga el mensaje?  ¿Y cómo van a decir el mensaje si no hay quien los envíe? Así dicen las Escrituras: ¡Son tan hermosos los pies de los que anuncian las buenas noticias! No obstante, no todos ellos hicieron caso de las buenas noticias. Por eso Isaías pregunta: Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje? Así que, la fe es el resultado de oír el mensaje pues para que alguien pueda oír el mensaje tiene que haber otro que le hable de Cristo.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

El Evangelio del Señor Jesús: ha sido, es, y seguirá siendo la Verdad de salvación para mi vida y para todas  las generaciones del pasado, presente, y futuro.  El  Señor Jesús pago el precio en aquella cruz derramando Su preciosa sangre para redimirnos de todo lo que nos alejaba de Dios y Padre. Y hoy en el Señor Jesús somos libres de toda maldición que el pecado trae. Le doy toda la gloria a el Señor Jesús, porque El es digno de toda mi alabanza.  Mi alabanza es hablar de Su Verdad en todo tiempo.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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