lunes, 12 de noviembre de 2012

Mi vida mana de la Palabra del Señor Jesús.


Deuteronomio 8:3-5; Mateo 4:4; Isaías 46:4; Salmo 103:13; 119: 93, 105-107; Hebreos 12:4-13


Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.  Durante esos cuarenta años no se te gastó la ropa que llevabas puesta, ni se te hincharon los pies.  Reconoce en tu corazón que, así como un padre disciplina a su hijo, también el Señor tu Dios te disciplina a ti.

Jesús le respondió: --Escrito está: 'No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.'

Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré.

Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.

Jamás me olvidaré de tus preceptos, pues con ellos me has dado vida.

Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.  Hice un juramento, y lo he confirmado: que acataré tus rectos juicios.  Señor, es mucho lo que he sufrido; dame vida conforme a tu palabra.

En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.  Y ya han olvidado por completo las palabras de aliento que como a hijos se les dirige: "Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda,  porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo. Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina?  Si a ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces son bastardos y no hijos legítimos. Después de todo, aunque nuestros padres humanos nos disciplinaban, los  respetábamos. ¿No hemos de someternos, con mayor razón, al Padre de los espíritus, para que vivamos? En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad.  Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.  Por tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas. "Hagan sendas derechas para sus pies", para que la pierna coja no se disloque sino que se sane.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Mi vida no se sostiene solamente con alimentos, sino con toda Palabra que sale de la boca de mi Padre Celestial.  He puesto Su Palabra delante de mí, porque de ella mana la vida.  Mi ropa no se desgasta y mis pies no se han hinchado.  Como mi padre terrenal me amaba y me disciplinaba,  así mi Padre Celestial me disciplina para que mi vida produzca una gran cosecha de justicia y paz.  Camino en el amor de mi Señor Jesús, mi senda es derecha y mi vida es totalmente victoriosa.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor, te invito a  hacer  la siguiente oración creyendo en tu corazón y Jesucristo será tu Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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sábado, 10 de noviembre de 2012

La Verdad del Señor Jesús hoy es mi Verdad en El.


Marcos 16:15-20; Isaías 61:1-3; Mateo 28:18-20; Colosenses 1:23; 2 Corintios 5:18-20; Juan 3:18, 36; Hechos 2:4; 5:12; Lucas 9:1-2; 10:17-19; 1 Corintios 14:5; Santiago 5:14-16; Salmo 91:10-13; Hebreos 2:11; Efesios 2:6


Pilato,  queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás,  y entregó a Jesús,  después de azotarlo,  para que fuera crucificado. Entonces los soldados lo llevaron dentro del atrio,  esto es,  al pretorio,  y reunieron a toda la compañía.  Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona tejida de espinas y comenzaron a saludarlo: ¡Salve,  Rey de los judíos!  Le golpeaban la cabeza con una caña,  lo escupían y,  puestos de rodillas,  le hacían reverencias. Después de haberse burlado de él,  le quitaron la púrpura,  le pusieron sus propios vestidos y lo sacaron para crucificarlo.

El Espíritu de YAHWEH está sobre mí;  por lo tanto, me ha ungido para  anunciar las Buenas Noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, [y vista renovada a los ciegos,] a proclamar el año del favor de YAHWEH." Y el día de venganza de nuestro Elohim; para consolar a todos los que lloran,  sí, para proveer para aquellos en Zion que están de luto, dándoles gloria en lugar de cenizas, el aceite de gozo en lugar a los enlutados, manto de alabanza en lugar de espíritu  abatido, para que sean llamados generaciones de justicia  plantados por YAHWEH para gloria.

Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto,  id y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.  Y yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.

Pero es necesario que permanezcáis fundados y firmes en la fe,  sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído,  el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo  y del cual yo,  Pablo,  fui hecho ministro.                   
Y todo esto proviene de Dios,  quien nos reconcilió consigo mismo  por Cristo,  y nos dio el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando  consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que,  somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogara por medio de nosotros;  os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

El que en él cree no es condenado;  pero el que no cree ya ha sido condenado,  porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna;  pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida,  sino que la ira de Dios está sobre él.

Todos fueron llenos del Espíritu Santo  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablaran.

Por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo.  Estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón

Reuniendo a sus doce discípulos,  les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.

Regresaron los setenta  con gozo,  diciendo: ¡Señor,  hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre! Les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo,  y nada os dañará.

Yo desearía que todos vosotros hablarais en lenguas,  pero más aún que profetizarais,  porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas,  a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.

¿Está alguno enfermo entre vosotros?  Llame a los ancianos  de la iglesia para que oren por él,  ungiéndolo con aceite  en el nombre del Señor.  Y la oración de fe salvará al enfermo,  y el Señor lo levantará;  y si ha cometido pecados,  le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros,  para que seáis sanados.  La oración eficaz del justo puede mucho.

No te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada, pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y la víbora pisarás; herirás al cachorro del león y al dragón.

Porque el que santifica  y los que son santificados,  de uno son todos;  por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos

Juntamente con él nos resucitó,  y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

He recibido el mandato de anunciar el Evangelio a todas las personas con las que entro en contacto.  Aquellos que creen en El Señor Jesús y se bautizan serán salvos, pero los que no creen en el Señor Jesús, por estar fuera de Su voluntad, la ira de Dios esta sobre ellos.  Al predicar La Palabra de Dios y caminar por la fe, todas estas señales me acompañan: En el nombre de Jesús, echo fuera los demonios; hablo en lenguas; si es necesario, tomo víboras sin ser dañado; si me diesen a beber  un veneno mortal, no se me hace daño; y cuando pongo mis manos sobre los enfermos, estos se sanan.  El Señor Jesús, mi Señor, mi Hermano, Intercesor y Sumo Sacerdote de mi confesión, ahora está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas, y yo también tomo mi lugar a Su lado. A medida que salgo y proclamo la Palabra de Dios, Él está obrando con firmeza, a través de las señales, prodigios y milagros que me acompañan.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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viernes, 9 de noviembre de 2012

El Espíritu del Señor Jesús hoy esta en mi


Isaías 32:15-17; 44:3; Gálatas 3:14; Hechos 2:2-4; Juan 16:13-15; 14:13-14; Salmo 91:7; Proverbios 12:7; Salmo 112:4, 10


Hasta que el Espíritu es derramado sobre nosotros desde lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea valorada como un bosque. Entonces la justicia morará en el desierto, y la justicia (rectitud moral y espiritual en todas las áreas) permanecerán en el campo fértil.  Y el efecto de la justicia será paz [donde nada falta y nada se daña], y el resultado de la justicia será tranquilidad y confianza para siempre confiado.

Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, ríos sobre la tierra seca. Mi espíritu derramaré sobre tu descendencia,  y mi bendición sobre tus renuevos.

Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzara a los gentiles,  a fin de que por la fe recibiéramos la promesa del Espíritu.

De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,  el cual llenó toda la casa donde estaban; y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablaran.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegarán.

Dios trastorna a los malvados y dejan de existir, pero la casa de los justos permanece firme.

Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; Es clemente, misericordioso y justo.

Lo verá el impío y se irritará; Crujirá los dientes, y se consumirá. El deseo de los impíos perecerá.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.
He recibido la Promesa del Padre Celestial y hoy Su Santo Espíritu mora dentro de mí, y me guía a seguir Su Palabra,  para poder ver, oír y  emitir juicio sobre los desiertos y  circunstancias adversas de la vida que nos rodean.  Pedir al Padre Celestial en el nombre del Señor Jesús se vuelvan favorables a mi vida y las circunstancias favorables se vuelva en abundancia. Para poder  vivir paz donde no haga falta nada, ese es el efecto de haber puesto mi confianza en el Señor Jesús y Su Palabra.   


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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lunes, 15 de octubre de 2012

Estoy atento para escuchar al Señor Jesús.



 Eclesiastés 5:1-3;  Santiago 1:21-25; 4:6-10; Oseas 6:6; Proverbios 10:19; 18:20-21; 20:25

 Vigila tus pasos cuando vayas a la casa de Elohim. Ofrenda de escuchar es mejor que los necios ofreciendo sacrificios, porque ellos no disciernen si están o no están haciendo el mal.  No hables impulsivamente – que tu corazón no esté apurado  para dar voz a tus palabras delante de Elohim.  Porque Elohim está en el cielo, y tú estás en la tierra;  así que deja que tus palabras sean pocas.
Porque las pesadillas vienen por preocuparse mucho; y la voz de un necio está en la multitud de sus palabras.

Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida.  No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.  El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es.  Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.

Pero él nos da mayor ayuda con su gracia. Por eso dice la Escritura: "Dios resiste a los orgullosos, pero da gracia a los humildes."   Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.  Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón!  Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza.  Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

Lo que pido de ustedes es amor y no sacrificios, conocimiento de Dios y no holocaustos.

Pro 10:19  El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.

Cada uno se llena con lo que dice y se sacia con lo que habla.  En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.

Trampa es consagrar algo sin pensarlo y más tarde reconsiderar lo  prometido.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Cuando voy a la casa de Dios a adorar  al Señor Jesús, considero cuidadosamente mi propósito.  Soy un hombre que me acerco a Dios para oír y aprender de Su Palabra y para hacer Su voluntad.  No soy como los que ofrecen sacrificios vacíos y nunca dejan que la Palabra de Dios llene sus vidas.  Soy constante y obediente.
Mis palabras van de acuerdo a la Preciosa Palabra de Dios y están llenas de Su poder. Las presento delante de mi Padre Celestial con un propósito específico.  No hablo demasiado y solo por hablar, sino que las considero con mucho cuidado, plantando cada una de ellas como una semilla para que lleven mucho fruto para la gloria de Nuestro Señor Jesucristo.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor, te invito a  hacer  la siguiente oración creyendo en tu corazón y Jesucristo será tu Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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domingo, 7 de octubre de 2012

El Señor Jesús me ha redimido.


Salmo 106:6-10; Génesis 15:1; Salmo 103:2-4; Éxodo 15:6-10; Gálatas 3:14-16

Junto con nuestros padres, hemos pecado, hemos transgredido, actuado perversamente.  Nuestros padres en Egipto no comprendieron Tus Maravillas [Jesús]. Ellos no se acordaron de Tus Misericordias, sino que se rebelaron en el mar, en el Mar  Rojo.  Sin embargo, El los salvó por amor a Su Propio Nombre,  para hacer conocido su grandioso poder.  El reprendió el Mar  Rojo, y se secó; y El los condujo por sus profundidades como por un desierto.  El los salvó de manos de los que los odiaban, los redimió de las manos del enemigo.

Algún tiempo después la palabra de YAHWEH vino a Abram en una visión, diciendo: "No temas, Abram. Yo te escudo; tu recompensa será muy grande."

 ¡Bendice a YAHWEH, O alma mía, y no olvides ninguna de sus alabanzas! El perdona todas nuestras transgresiones, sana todas nuestras enfermedades. El que redime tu vida de la corrupción te corona con misericordia y compasión.

Tu mano derecha [Jesús, Yahshúa], YAHWEH, es excelsamente poderosa; tu mano derecha, YAHWEH, hace añicos al enemigo.
Por la abundancia de Tu Gloria has quebrantado tus enemigos en pedazos; Tú envías tu ira para consumirlos como a paja menuda.
Con el soplo de tus narices las aguas se amontonaron las aguas se congelaron como una pared, las profundidades del mar se hicieron tierra firme.  El enemigo dijo: "Yo perseguiré y alcanzaré, dividiré el botín y me hartaré de ellos.".  Tú soplaste con tu viento, el mar los cubrió, ellos se hundieron como plomo en las aguas poderosas.

Jesús el Ungido de YAWEH [el Cristo] hizo esto para que los Gentiles en unión con El puedan recibir la bendición anunciada a Abraham, a fin de que por medio de confiar con llenura de fe pudiéramos recibir lo que fue prometido, a saber, el Espíritu Santo.   Hermanos, déjenme hacer una analogía de la vida diaria: cuando alguien hace un juramento, nadie más puede anularlo ni añadirle.   Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia [zera]. No dice: "Y a sus descendientes, como si hablara de muchos; por el contrario, habla de uno; y a tu descendencia, y este uno es el Ungido de Dios, [es el Cristo, es el  Mashíaj] Jesus.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Creo en el Señor Jesús, por lo cual el Padre Celestial me ha hecho Su hijo y estoy bajo Su protección permanentemente.  Aunque fallo, Él nunca me ha dejado abandonado sino que me recibe con gran misericordia por amor de Su Nombre.  El Señor Jesús me salva y me muestra Su gran poder en esta vida.  Él me salva con Su mano poderosa de todos los que me aborrecen.  El Señor Jesús me ha  redimido del poder del enemigo.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor, te invito a  hacer  la siguiente oración creyendo en tu corazón y Jesucristo será tu Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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miércoles, 3 de octubre de 2012

Siembro mi Semilla en el reino del Señor Jesús.


Hageo 2:19; Zacarías 8:12; Lucas 14:28; 2 Corintios 9:5-11; Malaquías 3:6-12; Mateo 6:19-33

¿Está todavía la semilla en el granero? Todavía la vid, la higuera, el granado y el olivo no han dado fruto; pero desde hoy yo os bendeciré.

Porque habrá simiente de paz: la vid dará su fruto, la tierra dará su producto y los cielos darán su rocío; y haré que el remanente de este pueblo herede todas estas cosas.

 Porque, ¿quién de vosotros, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla?  No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar.  ¿O qué rey, cuando sale al encuentro de otro rey para la batalla, no se sienta primero y delibera si con diez mil hombres es bastante fuerte como para enfrentarse al que viene contra él con veinte mil?  Y si no, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación y pide condiciones de paz.

 Así que creí necesario exhortar a los hermanos a que se adelantaran  en ir a vosotros, y prepararan de antemano vuestra generosa ofrenda, ya prometida, para que la misma estuviera lista como ofrenda generosa, y no como por codicia. Pero esto digo: El que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará. Que cada uno dé  como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.  Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra; como está escrito: EL ESPARCIO, DIO A LOS POBRES; SU JUSTICIA PERMANECE PARA SIEMPRE.  Y el que suministra semilla al sembrador y pan para su alimento, suplirá y multiplicará vuestra sementera y aumentará la siega de vuestra justicia; seréis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios.

Porque yo, el SEÑOR, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis estatutos y no los habéis guardado. Volved a mí y yo volveré a vosotros dice el SEÑOR de los ejércitos. Pero decís: "¿Cómo hemos de volver?"   ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: "¿En qué te hemos robado?" En los diezmos y en las ofrendas.  Con maldición estáis malditos, porque vosotros, la nación entera, me estáis robando.  Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto dice el SEÑOR de los ejércitos si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde.   Por vosotros reprenderé al devorador, para que no os destruya los frutos del suelo; ni vuestra vid en el campo será estéril dice el SEÑOR de los ejércitos.  Y todas las naciones os llamarán bienaventurados, porque seréis una tierra de delicias dice el SEÑOR de los ejércitos.

No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad! Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?  Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?  ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida?  Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan;  pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos.  Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?  Por tanto, no os preocupéis, diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con qué nos vestiremos?"  Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.  Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Cuando he sembrado en abundancia, el Señor Jesús ha hecho prosperar mi cosecha en abundancia, la cual contabilizo con mucho cuidado para mi nueva siembra. Sin dejar nada apartado en el granero. Porque mi Señor Jesús me da semilla para sembrar y abundante cosecha para disfrutar. No voy a comer la mejor semilla que es para sembrare, para que el reino de Dios avance.
Cuando hago estas cosas, tengo la Palabra del Señor Jesús de que Él me bendecirá con Su abundancia.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor, te invito a  hacer  la siguiente oración creyendo en tu corazón y Jesucristo será tu Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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