viernes, 6 de abril de 2012

La buena nueva del Señor Jesús.


Colosenses 1:5-23; Juan 15:5; Mateo 13:11, 15-16; Romanos 10:6-17

Esa fe viene de la esperanza de recibir lo que Dios les tiene guardado en el cielo. Ustedes conocieron esa esperanza a través del mensaje verdadero, o sea, las buenas noticias que llegaron hasta ustedes. Ese mensaje se está anunciando por todo el mundo y está dando buenos resultados en todas partes. Lo mismo está sucediendo entre ustedes. El mensaje está creciendo entre todos desde el primer día en que oyeron las buenas noticias de Dios y entendieron la verdad sobre el generoso amor que él tiene. Epafras, nuestro buen amigo y colaborador, les enseñó las buenas noticias; en él tienen ustedes un fiel servidor de Cristo. Él nos contó del amor que ustedes tienen gracias al Espíritu Santo. Por lo tanto, desde que supimos todo eso no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos a Dios que los llene de conocimiento para entender su voluntad, y que les dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual. Así, vivirán para dar honor al Señor y agradarle en todo. Como resultado podrán hacer toda clase de buenas obras y conocerán mejor a Dios. Además, el poder glorioso de Dios los fortalecerá para que puedan resistir todo con paciencia. Darán gracias al Padre llenos de alegría, porque él les ha dado el privilegio de compartir la herencia que tiene preparada para todo el que obedece la voluntad de Dios y vive en la luz.  Dios nos rescató del poder de la oscuridad y nos hizo entrar al reino de su Hijo amado, quien pagó el precio de nuestra libertad y así tenemos el perdón de nuestros pecados. Nadie puede ver a Dios, pero Jesús es Dios en forma visible y supremo Señor de toda la creación. Con su poder creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra, todo lo que se ve y lo que no se ve, ya sean ellos seres espirituales, poderes, autoridades o gobernantes. Todo ha sido creado por él y para él. Cristo existió antes que todas las cosas, y todo el universo sigue su curso gracias a él.  Cristo es la cabeza de la iglesia, que es su cuerpo. Él dio comienzo a todo y fue el primero en resucitar de la muerte. Entonces él es el más importante en todo sentido.  A Dios le agradó que todo lo que él es habitara plenamente en Cristo. Y con gusto decidió reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en el cielo, como las que están en la tierra. Dios hizo las paces con nosotros a través de la sangre que Cristo derramó en la cruz. Antes, ustedes estaban alejados de Dios y su manera de pensar los hacía enemigos de Dios porque practicaban la maldad. Pero ahora Cristo, por medio de su muerte física, los ha convertido en amigos de Dios. Cristo murió para presentarlos santos ante Dios, es decir, sin ninguna mancha ni maldad que pueda ser juzgada por Dios. Cristo hará esto si siguen creyendo en las buenas noticias que escucharon. Tengan una buena base y manténganse firmes en su fe. No se alejen de la esperanza que les dan las buenas noticias, que se han contado en todas partes del mundo y que yo como siervo ayudo a anunciar.

Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que se quede en mí producirá mucho fruto, pues ustedes no pueden hacer nada sin mí.

Él les respondió: -Ustedes tienen el privilegio de entender la verdad que todavía no se ha dado a conocer sobre el reino de Dios, pero ellos no.

Han cerrado su mente, se taparon los oídos y cerraron los ojos. Si no fuera así, entenderían lo que ven y lo que oyen. Se volverían a mí y yo los sanaría. Pero ustedes son afortunados porque pueden ver y entender.

Pero esto es lo que dice de la aprobación por Dios a través de la fe: No digas: ¿Quién subirá al cielo? (Es decir: para traer a Cristo a la tierra.) Tampoco preguntes: ¿Quién bajará al mundo de los muertos? (Es decir: ¿Quién va a traer a Cristo y a resucitarlo de entre los muertos?). Las Escrituras también dicen: El mensaje de Dios está muy cerca de ti. Está tan cerca como lo están tu boca y tu corazón. Es el mismo mensaje de fe que nosotros anunciamos. Serás salvo si reconoces abiertamente que Jesús es el Señor y si crees de todo corazón que Dios lo levantó de la muerte. Pues Dios te aprobará si crees de todo corazón y te salvará si con tu boca lo anuncias a otros.  La Escritura dice: Todo el que confía en esa piedra (Cristo) no será defraudado. La Escritura dice todo porque a Dios no le importa si uno es judío o no. Es el mismo Señor que es Señor de todos. Es generoso con todos los que le piden ayuda. Porque Todos los que confían en el Señor serán salvos.   Pero, ¿cómo van a confiar en el Señor si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír de él si no hay quien les diga el mensaje?  ¿Y cómo van a decir el mensaje si no hay quien los envíe? Así dicen las Escrituras: ¡Son tan hermosos los pies de los que anuncian las buenas noticias! No obstante, no todos ellos hicieron caso de las buenas noticias. Por eso Isaías pregunta: Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje? Así que, la fe es el resultado de oír el mensaje pues para que alguien pueda oír el mensaje tiene que haber otro que le hable de Cristo.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

El Evangelio del Señor Jesús: ha sido, es, y seguirá siendo la Verdad de salvación para mi vida y para todas  las generaciones del pasado, presente, y futuro.  El  Señor Jesús pago el precio en aquella cruz derramando Su preciosa sangre para redimirnos de todo lo que nos alejaba de Dios y Padre. Y hoy en el Señor Jesús somos libres de toda maldición que el pecado trae. Le doy toda la gloria a el Señor Jesús, porque El es digno de toda mi alabanza.  Mi alabanza es hablar de Su Verdad en todo tiempo.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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jueves, 5 de abril de 2012

La verdad de el Señor Jesús hoy es mi verdad en El. Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor


Marcos 16:15-20; Isaías 61:1-3; Mateo 28:18-20; Colosenses 1:23; 2 Corintios 5:18-20; Juan 3:18, 36; Hechos 2:4; 5:12; Lucas 9:1-2; 10:17-19; 1 Corintios 14:5; Santiago 5:14-16; Salmo 91:10-13; Hebreos 2:11; Efesios 2:6

Pilato,  queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás,  y entregó a Jesús,  después de azotarlo,  para que fuera crucificado. Entonces los soldados lo llevaron dentro del atrio,  esto es,  al pretorio,  y reunieron a toda la compañía.  Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona tejida de espinas y comenzaron a saludarlo: ¡Salve,  Rey de los judíos!  Le golpeaban la cabeza con una caña,  lo escupían y,  puestos de rodillas,  le hacían reverencias. Después de haberse burlado de él,  le quitaron la púrpura,  le pusieron sus propios vestidos y lo sacaron para crucificarlo.

El espíritu de Jehová,  el Señor, está sobre mí, porque me ha ungido Jehová.  Me ha enviado a predicar buenas noticias a los pobres, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos  y a los prisioneros apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad  de Jehová y el día de la venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los que están de luto; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé esplendor en lugar de ceniza,  aceite de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Serán llamados  Árboles de justicia, Plantío de Jehová,  para gloria suya.

Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto,  id y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.  Y yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.

Pero es necesario que permanezcáis fundados y firmes en la fe,  sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído,  el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo  y del cual yo,  Pablo,  fui hecho ministro.                   

Y todo esto proviene de Dios,  quien nos reconcilió consigo mismo  por Cristo,  y nos dio el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando  consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que,  somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogara por medio de nosotros;  os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

El que en él cree no es condenado;  pero el que no cree ya ha sido condenado,  porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna;  pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida,  sino que la ira de Dios está sobre él.

Todos fueron llenos del Espíritu Santo  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablaran.

Por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo.  Estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón

Reuniendo a sus doce discípulos,  les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.

Regresaron los setenta  con gozo,  diciendo: ¡Señor,  hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre! Les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo,  y nada os dañará.

Yo desearía que todos vosotros hablarais en lenguas,  pero más aún que profetizarais,  porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas,  a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.

¿Está alguno enfermo entre vosotros?  Llame a los ancianos  de la iglesia para que oren por él,  ungiéndolo con aceite  en el nombre del Señor.  Y la oración de fe salvará al enfermo,  y el Señor lo levantará;  y si ha cometido pecados,  le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros,  para que seáis sanados.  La oración eficaz del justo puede mucho.

No te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada, pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y la víbora pisarás; herirás al cachorro del león y al dragón.

Porque el que santifica  y los que son santificados,  de uno son todos;  por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos

Juntamente con él nos resucitó,  y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

He recibido el mandato de anunciar el Evangelio a todas las personas con las que entro en contacto.  Aquellos que creen en El Señor Jesús y se bautizan serán salvos, pero los que no creen en el Señor Jesús, por estar fuera de Su voluntad, la ira de Dios esta sobre ellos.  Al predicar La Palabra de Dios y caminar por la fe, todas estas señales me acompañan: En el nombre de Jesús, echo fuera los demonios; hablo en lenguas; si es necesario, tomo víboras sin ser dañado; si me diesen a beber  un veneno mortal, no se me hace daño; y cuando pongo mis manos sobre los enfermos, estos se sanan.  El Señor Jesús, mi Señor, mi Hermano, Intercesor y Sumo Sacerdote de mi confesión, ahora está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas, y yo también tomo mi lugar a Su lado. A medida que salgo y proclamo la Palabra de Dios, Él está obrando con firmeza, a través de las señales, prodigios y milagros que me acompañan.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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miércoles, 4 de abril de 2012

La buena y agradable voluntad del Señor Jesús mi Dios


Romanos 12:1-3; 2 Corintios 6:14; 10:1-4; Hebreos 10:18-20; 1 Juan 2:15; Efesios 4:7; proverbios 25:27nGalatas 5:1; Romanos 5:1-2; Salmo 24:1

Por lo tanto,  hermanos,  os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos  como sacrificio vivo,  santo,  agradable a Dios,  que es vuestro verdadero culto.  No os conforméis a este mundo,  sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,  para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios,  agradable y perfecta.  Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos,  porque  ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?  ¿Y qué comunión,  la luz con las tinieblas?

Yo,  Pablo,  os ruego por la mansedumbre y bondad de Cristo,  yo,  que cuando estoy presente ciertamente soy humilde entre vosotros,  pero que cuando estoy lejos soy atrevido con vosotros, os ruego,  pues,  que cuando esté presente,  no tenga que usar de aquel atrevimiento con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos  que nos tienen como si anduviéramos según la carne.  Aunque andamos en la carne,  no militamos según la carne,  porque las armas de nuestra milicia no son carnales,  sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Pues donde hay remisión de estos,  no hay más ofrenda por el pecado.  Así que,  hermanos,  tenemos libertad  para entrar en el Lugar santísimo por la sangre de Jesucristo,  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo,  esto es,  de su carne.

No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo,  el amor del Padre no está en él.

Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

Renovaos en el espíritu de vuestra mente.

Comer mucha miel no es bueno, ni el buscar la propia gloria es gloria.

Estad,  pues,  firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Justificados,  pues,  por la fe,  tenemos paz  para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes,  y nos gloriamos  en la esperanza de la gloria de Dios.

De Jehová es la tierra y su plenitud,  el mundo y los que en él habitan.   

  DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Tomando en cuenta las misericordias de Dios, he decidido dedicar mi cuerpo como sacrificio vivo, santo y que agradable a Dios mi Señor Jesús. Es mi adoración espiritual. Sigo el camino que el Espíritu Santo (que esta dentro de mi) me dice seguir, porque ya no sigo ni me acomodo al camino del mundo, porque estoy siendo transformado de mi mente,  día con día mediante la voluntad de Dios manifestada en Su Palabra que es buena, agradable y perfecta. Permanezco en Su voluntad por la Gracia del Señor Jesús mi Dios.  No me estimulo mi propio cuerpo con los placeres de mi carne, porque eso me aparta de lo mas importante para mi vida.  Lo mas importante es Su Palabra, no los deseos de mi carne.  Sin embargo, todo lo que tengo, todo lo que soy, y todo lo que puedo hacer lo he recibido por voluntad de la Gracia del Padre del Señor Jesucristo.  Estoy totalmente, completamente lleno de gozo de depender de mi Dios, a través del Señor Jesús que dio Su vida por mi.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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martes, 3 de abril de 2012

La verdad de la Palabra del Señor Jesús mi Dios.


2 Crónicas 20:2-5; Filipenses 4:6-9; Efesios 1:3, 11, 17-23; Isaías 43:26; 55:11; Salmo; 56:1-11; Números 14:5-9

Esto se le informó a Josafat: Viene un gran ejército contra ti desde Edom, desde el otro lado del Mar Muerto y ya está en Jazezón Tamar, es decir en Engadi. Josafat se llenó de temor y buscó la ayuda del Señor, así que proclamó ayuno en todo Judá. También desde todo el territorio de Judá llegaron otros para pedir juntos la ayuda del Señor.  Josafat se puso de pie frente al atrio nuevo del templo del Señor, ante la asamblea de Judá y Jerusalén.

No se preocupen por nada, más bien pídanle al Señor lo que necesiten y agradézcanle siempre. Verán que Dios les dará su paz, una paz tan grande que va más allá de lo que podemos entender. La paz de Dios controlará todos sus pensamientos y sentimientos porque están unidos a Cristo Jesús. En fin, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, noble, correcto, puro, hermoso y admirable. También piensen en lo que tiene alguna virtud, en lo que es digno de reconocimiento. Mantengan su mente ocupada en eso. Hagan todo lo que les enseñé, todo lo que aprendieron al verme y oírme, y el Dios de paz estará con ustedes.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha dado toda clase de bendiciones espirituales en los cielos a través de Cristo.

Dios nos escogió por medio de Cristo para ser su pueblo, tal como ya lo tenía planeado pues él actúa de manera que todo lo que suceda salga de acuerdo con su voluntad.

Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Señor Jesucristo, les dé el Espíritu, fuente de sabiduría, para que entiendan los secretos de Dios y lleguen a conocerlo verdaderamente.  Pido que Dios los ilumine con entendimiento para que vean su verdad y sepan lo que tiene preparado para sus escogidos. Entonces podrán participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo. Verán también lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en él. Es el mismo gran poder  con el que Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su lado en el cielo. Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que está por venir. Dios puso todo bajo el mando de Cristo y lo escogió como máxima autoridad de todo para bien de la iglesia. Cristo llena todo con su presencia, y en la iglesia se muestra todo lo que él es.

Defiende tu causa contra mí, vamos juntos al tribunal. Presenta tu caso y demuestra que tienes razón.

Así también pasa con mi mensaje, no volverá a mí vacío, sino que hará lo que yo quiero y cumplirá bien el propósito para el que lo envío.

Dios mío, ten compasión de mí porque hay gente que me persigue. En todo momento me ataca y oprime. Mis enemigos me atacan constantemente, son muchos los que me atacan con arrogancia.  Pero cuando siento miedo, pongo toda mi confianza en ti. Confío en Dios y alabo su palabra. Si tengo puesta mi confianza en él, ¿qué podrá hacerme el ser humano?  Siempre están tergiversando mis palabras y planeando hacerme daño. Se reúnen y me acechan, vigilan todos mis movimientos, esperando la oportunidad de asesinarme. ¿Será que van a escapar de su propia maldad? Dios mío, destruye con tu furia a esos pueblos.  Tú has visto mi sufrimiento, has recogido mis lágrimas ¿Acaso no tienes todo eso registrado en tu libro? Mis enemigos huirán cuando yo pida tu ayuda. Yo sé que Dios está de mi parte.  Alabo a Dios por su promesa, alabo al Señor por la promesa que me hizo.  Confío en Dios, ¿qué puede hacerme el ser humano?

Moisés y Aarón se tiraron al suelo, rostro en tierra, en frente de toda la comunidad de los israelitas. Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, dos de los que exploraron la tierra, rasgaron su ropa en señal de tristeza  y le dijeron a toda la comunidad: —La tierra que exploramos es una tierra muy buena. Si el Señor está satisfecho con nosotros, él nos llevará a esta tierra y nos la dará; es una tierra que rebosa de leche y miel. Así que no se rebelen contra el Señor, y no le tengan miedo a la gente de esa tierra porque los derrotaremos fácilmente. Ellos no tienen quien los proteja, en cambio el Señor está con nosotros, así que no hay que tenerle miedo a esa gente.


  DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

No me enfoco en los informes de lo que esta ocurriendo a mí alrededor o en mi cuerpo porque son una realidad pasajera. Porque todos los informes que contradicen la Palabra del Señor Jesús mi Dios, son falsos y engañosos. Todo el poder creador de los cielos y la tierra, en el Señor Jesús hoy están dentro de mí a través del Espíritu Santo, el mismo que levanto a el Señor Jesús de los muertos, esta obrando dentro de mi. Él es fiel a Su Palabra y lo que ha dicho me sucederá, y dará la victoria total sobre dicho informe. Me debo enfocar en Su Palabra, meditar en ella y rendirme al Padre del Señor Jesucristo porque Él puede y con El soy más que vencedor.  Por lo tanto, no importa que tan grande sea la mala fama del informe ya esta derrotado porque se ha levantado en contra de uno de los hijos de Dios y Él dice que no hay arma forjada por hombre y esta prospere.  No hay nada que temer porque el Señor Jesús esta dentro de mi. Reclamo en el nombre de Jesús mi herencia como hijo de Dios que es Paz, gozo, sanidad, y prosperidad que ya me pertenecen.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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