domingo, 18 de marzo de 2012

El Señor Jesús dentro de mi ser.


Efesios 1:17-23; Daniel 2:22-23; 1 Corintios 1:30; Mateo 13:11, 15-16; 1 Juan 2:20, 27; 1 Pedro 1:3-5; Juan 14:13-14; Efesio 2:6;  Lucas 10:19
 
Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Señor Jesucristo, les dé el Espíritu, fuente de sabiduría, para que entiendan los secretos de Dios y lleguen a conocerlo verdaderamente. Pido que Dios los ilumine con entendimiento para que vean su verdad y sepan lo que tiene preparado para sus escogidos. Entonces podrán participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo. Verán también lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en él. Es el mismo gran poder con el que Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su lado en el cielo. Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que está por venir. Dios puso todo bajo el mando de Cristo y lo escogió como máxima autoridad de todo para bien de la iglesia. Cristo llena todo con su presencia, y en la iglesia se muestra todo lo que él es.

Él revela los secretos más profundos; conoce todo lo que hay en la oscuridad porque la luz vive junto a él!  Dios de mis antepasados te doy gracias y te alabo porque tú me has dado sabiduría y poder; me revelaste lo que te pedía. ¡Me diste a conocer el sueño del

Por medio de él, ustedes pertenecen a Jesucristo, quien se ha convertido en la sabiduría de Dios para nosotros. Por medio de Cristo, Dios nos aprueba, nos libra del pecado y nos santifica."

Él les respondió: -Ustedes tienen el privilegio de entender la verdad que todavía no se ha dado a conocer sobre el reino de Dios, pero ellos no.

Han cerrado su mente, se taparon los oídos y cerraron los ojos. Si no fuera así, entenderían lo que ven y lo que oyen. Se volverían a mí y yo los sanaría'.  Pero ustedes son afortunados porque pueden ver y entender.

Cristo, el Santo, les dio a todos ustedes el don del Espíritu. Así que todos conocen la verdad.

Por eso, preparen su mente para servir y practiquen el dominio propio. Pongan toda su esperanza en el generoso amor que se les dará cuando llegue Jesucristo.  Antes, ustedes no entendían y por eso seguían sus malos deseos. Pero ahora, son hijos obedientes de Dios y no deben vivir como antes. Más bien, sean santos en todo lo que hacen, porque Dios, quien los llamó, es santo.

Todo lo que ustedes pidan en mi nombre, lo haré. Así la grandeza del Padre se mostrará a través del Hijo.  Yo haré lo que pidan en mi nombre.

Él nos levantó de la muerte junto con Cristo y nos sentó junto a él en el cielo.

Tengan la seguridad de que les he dado autoridad de aplastar escorpiones y serpientes, y autoridad sobre todo el poder del enemigo. Nada les hará daño.

Versículos de apoyo:
1 Corintios 2:6-16; 1 Juan 2:27; 5:20; Romanos 8:17; Colosenses 1:9-18, 26-29; Filipenses 2:5-13; Juan 17:20-26; Hebreos 2:5-14; Marcos 16:15-20

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Mi Padre celestial me ha dado Su Espíritu para darme Sabiduría y de Revelación, en el  entendimiento de los Misterios (los Plan de Dios y Padre) y secretos que estaban escondidos, para que yo tenga un conocimiento de que Señor Jesús esta en lo mas profundo de mi ser. Mi espíritu ha sido iluminado con entendimiento para conocer y comprender la esperanza de mi vocación y la inmensa riqueza de esta herencia gloriosa que me ha sido dada. Ahora tengo una comprensión completa de la extraordinaria grandeza de Su poder para conmigo. El poder que ahora reside y trabaja dentro de mí, es el mismo poder creador de los cielos y la tierra,  es Dios el mismo obró en el Ungido de Dios,  Su Hijo (Cristo) cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a Su diestra, muy por encima de todo principado, todo poder, todos los gobernantes de las tinieblas, todo dominio y sobre todo nombre o título que se puede dar en este mundo. Y este poder no sólo está trabajando en mí ahora, sino que seguirá trabajando a través de mí en el mundo venidero. Como Dios ha puesto todas las cosas bajo los pies de Jesús y lo designó para ser la cabeza del cuerpo (la Iglesia), de quien ahora soy parte, me he convertido en la plenitud de Jesús en esta tierra, ya que Él me llena con Su poder. Todas las cosas están bajo las plantas de mis pies ya que Jesús me ha delegado todo poder y dominio para someter todas las cosas, me ha dado el poder de usar Su Nombre, el Nombre que es sobre todo nombre que se nombra en esta tierra: Jesús es Su Nombre!!

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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sábado, 17 de marzo de 2012

El Señor Jesús dice que no tema y que cobre ánimo.


Zacarías 8:12-13; 2 Corintios 9:5-11; Génesis 8:22; 12:1-3; Joel 2:22; Salmo 3:3; 67:6; Romanos 8:17; Filipenses 4:11-19; Efesios 6:10
 
Porque habrá simiente de paz: la vid dará su fruto,  la tierra, su producto, y los cielos,  su rocío; y haré que el resto de este pueblo posea todo esto. Y así como fuisteis maldición entre las naciones, casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré y seréis bendición. 
 ¡No temáis!  ¡Cobrad ánimo!

Por tanto,  consideré necesario exhortar a los hermanos que fueran primero a vosotros y prepararan primero vuestra generosidad antes prometida,  para que esté lista como muestra de generosidad y no como de exigencia nuestra.  Pero esto digo: El que siembra escasamente,  también segará escasamente;  y el que siembra generosamente,  generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación,  porque Dios ama al dador alegre.  Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia,  a fin de que,  teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario,  abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió,  dio a los pobres, su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra y pan al que come,  proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que seáis ricos en todo para toda generosidad,  la cual produce,  por medio de nosotros,  acción de gracias a Dios.

Mientras la tierra permanezca no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor.

Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra,  de tu parentela y de la casa de tu padre,  a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande,  te bendeciré,  engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré  a los que te bendigan,  y a los que te maldigan maldeciré;  y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Animales del campo,  no temáis, porque los pastos del desierto reverdecerán  y los árboles llevarán su fruto; la higuera y la vid darán sus frutos.

Mas tú,  Jehová, eres escudo alrededor de mí;  mi gloria,  y el que levanta mi cabeza.

La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios,  el Dios nuestro.

Y si hijos,  también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo,  si es que padecemos juntamente con él,  para que juntamente con él seamos glorificados.

No lo digo porque tenga escasez,  pues he aprendido a contentarme,  cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia;  en todo y por todo estoy enseñado,  así para estar saciado como para tener hambre,  así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo,  bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.  Y sabéis también vosotros,  filipenses,  que al principio de la predicación del  evangelio,  cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir,  sino vosotros únicamente,  pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.  No es que busque donativos,  sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido  y tengo abundancia;  estoy lleno,  habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis,  olor fragante,  sacrificio acepto,  agradable a Dios. Mi Dios,  pues,  suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Por lo demás,  hermanos míos,  fortaleceos en el Señor y en su fuerza poderosa.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

La Palabra de Dios sembrada en mi corazón crece dentro de mi y todo mi ser ha comenzado a dar fruto y va de aumento, porque la sigo regando y abonando lo que sembrado con la Palabra de Dios que sale de mi boca y asegura mi prosperidad espiritual, la del alma y para mi cuerpo. Esta es la herencia que he recibido del Padre, del Señor Jesús Cristo mi Dios y Él lo ha confirmado con la Sangre del Señor Jesucristo. No voy agachar mi cabeza ante la burla de las circunstancias que me rodean. Me mantengo firme y camino en el Camino que es el Señor Jesucristo hacia la riqueza de mi herencia en el Reino de Dios. No tengo miedo a lo que el mundo piensa o hace, he puesto mi confianza en el Señor Jesús mi Dios y mi Rey. Y en mi debilidad El me hace fuerte.  

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.
enriqueibarra@integra.com.sv

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viernes, 16 de marzo de 2012

He nacido de Dios por la Sangre del Señor.


He nacido de Dios por la Sangre del Señor.

 Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor 


1 Juan 5:18-20; Juan 1:12-13; 3:3; 8:44; 17:20-26; Romanos 8:14-17, 28-30; Job 1:10; Salmo 91:10-13; Gálatas 1:4; 4:4-6; Mateo 28:20; 1 Corintios 1:30; 2:6-16; 1 Juan 2:20, 27; 5:11-12
Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda y el maligno no lo toca. Sabemos que somos de Dios,  y el mundo entero está bajo el maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero;  y estamos en el verdadero,  en su Hijo Jesucristo.  Este es el verdadero Dios y la vida eterna.
Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios.

Le respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo que el que no nace de nuevo  no puede ver el reino de Dios.

Pero a mí,  que digo la verdad,  no me creéis.

Pero no ruego solamente por estos,  sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno;  como tú,  Padre,  en mí y yo en ti,  que también ellos sean uno en nosotros,  para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que me diste,  para que sean uno,  así como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí,  para que sean perfectos en unidad,  para que el mundo conozca que tú me enviaste,  y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre,  aquellos que me has dado,  quiero que donde yo esté,  también ellos estén conmigo,  para que vean mi gloria que me has dado,  pues me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo,  el mundo no te ha conocido,  pero yo te he conocido,  y estos han conocido que tú me enviaste.  Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún,  para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos.

Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,  son hijos de Dios, pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,  sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos:  "¡Abba,  Padre!"  El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu,  de que somos hijos de Dios. Y si hijos,  también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo,  si es que padecemos juntamente con él,  para que juntamente con él seamos glorificados.

Sabemos,  además,  que a los que aman a Dios,  todas las cosas los ayudan a bien, esto es,  a los que conforme a su propósito son llamados. A los que antes conoció,  también los predestinó  para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo,  para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó,  a estos también llamó;  y a los que llamó,  a estos también justificó;  y a los que justificó,  a estos también glorificó.

Palabra de Apoyo:
Salmo 91:10-13; Gálatas 1:4; 4:4-6; Mateo 28:20; 1 Corintios 1:30; 2:6-16; 1 Juan 2:20, 27; 5:11-12

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

He nacido de Dios, por lo tanto, ya  no sigo viviendo una vida de pecado.  Mi Hermano Mayor, el primogénito de la familia es quien me mantiene a salvo, y el diablo no puede tocarme.  Sé que soy hijo de Dios y que todo el mundo a mi alrededor, que no pertenece a la familia de Dios, está bajo el poder del maligno.  Sé también que el Señor Jesús vino y que Él está conmigo ahora mismo. Él me ha dado  la capacidad de comprender la verdad.  Él es el Único y Verdadero Dios, y tengo un conocimiento profundo e íntimo de El. Estoy en Él y Él está en mí. Él es mi Señor y mi Salvador. El es el Dios Verdadero y la vida eterna.
  
Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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