martes, 20 de diciembre de 2011

Me regocijo en el Señor Jesús.


Salmo 5:11-12; Proverbios 3:3-6; Salmo 3:5-6; 11:4; 35:1; Nehemías 1:5-6; 8:10; Génesis 12:1-3; 3 Juan 2-3 

 

Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión;  Ante los ojos de Dios y de los hombres.  Fíate de Jehová de todo tu corazón,  Y no te apoyes en tu propia prudencia.  Reconócelo en todos tus caminos,  Y él enderezará tus veredas.

Yo me acosté y dormí,  Y desperté, porque Jehová me sustentaba.  No temeré a diez millares de gente,  Que pusieren sitio contra mí.

Jehová está en su santo templo;  Jehová tiene en el cielo su trono;  Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.

Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten.

Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos;  esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.

Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.

Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.  Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.  Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Tengo una gran alegría dentro de mí ser por el confiar en el Señor Jesús y toda Su Palabra. Sabiendo que Sus ojos nunca me dejan de mirar y que Él siempre está allí para defenderme y  ¡llena mi corazón con regocijo!  Él me ha tomado del mundo y me apartado para bendecirme con Su Espíritu Santo, con Su Palabra para prosperar mi alma y me prospera mi cuerpo con salud y las cosas se me agregan porque le busco a El; me rodea con Su amor y Su favor como con un escudo.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

lunes, 19 de diciembre de 2011

Conozco que el Señor Jesús esta en el Padre Celestial y Ellos en mi.


Juan 14:15-21; Juan 15:10-12; 16:7-14, 27; 20:26; Hechos 1:5, 8; 1 Corintios 3:16; 15:57; Gálatas 2:20-21; 1 Juan 4:4 
 
Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.  Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.  Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;  y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.

Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.  No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.




DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Amo a Jesús con todo mi corazón y obedezco Sus mandamientos. Él ha pedido al Padre Celestial que me de un Consolador, Fortalecedor y un Maestro, que permanecerá conmigo para siempre. Él es el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no sabe ni lo conoce. Yo lo conozco.  Él ha fijado su residencia dentro de mi espíritu.  Esta literalmente, dentro de mí en este momento.  Dios  el Espíritu Santo, habita en mi corazón. Jesús no me ha dejado solo, desolado y desamparado.  Él ha venido a mí, con pasión y propósito, a ver que tenga la victoria en todo lo que hago. Porque Él vive, yo vivo también. A medida que Jesús está en el Padre, estoy en Él y Él está en mí. Le muestro mi amor por Él al aferrarme a sus mandamientos y hacer todo lo que Él me ha enseñado a hacer. Me siento muy querido y apreciado por mi Padre Celestial, y el mismo Jesús me ama y se manifiesta a mí.



Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

domingo, 18 de diciembre de 2011

Como trato a mi Prójimo me trata el Señor Jesús mi Dios.

Como trato a mi Prójimo me  trata el Señor Jesús mi Dios.

Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor  

 

Mateo 18:27,35; Colosense 1:13; Efesios 2:1-10; Marcos 11:25; Santiago 2:13  
El señor se compadeció de su siervo,  le perdonó la deuda y lo dejó en libertad. Así también mi Padre celestial los tratará a ustedes,  a menos que cada uno perdone de corazón a su hermano.

Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo,

En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo.  Se conducían según el que gobierna las tinieblas,  según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia.  En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos,  impulsados por nuestros deseos pecaminosos,  siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás,  éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.  Pero Dios,  que es rico en misericordia,  por su gran amor por nosotros,  nos dio vida con Cristo,  aun cuando estábamos muertos en pecados.  ¡Por gracia ustedes han sido salvados!  Y en unión con Cristo Jesús,  Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia,  que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe;  esto no procede de ustedes,  sino que es el regalo de Dios,  no por obras,  para que nadie se jacte.  Porque somos hechura de Dios,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

Y cuando estén orando,  si tienen algo contra alguien,  perdónenlo,  para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.

Porque habrá un juicio sin compasión para el que actúe sin compasión.  ¡La compasión triunfa en el juicio!


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

El corazón del Padre Celestial ha sido movido a compasión sobre mi. Ha quitado toda la gran deuda  de rebeliones, iniquidades y pecados y me ha hecho libre. Por lo que mi Señor Jesús me manda que olvide las ofensas, sin guardar ningún rencor  contra mi prójimo, así perdonándolo y amándolo como mí el Padre Celestial y el Señor Jesús me han mostrado Su amor.  



Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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viernes, 16 de diciembre de 2011

No debo temer, el Espíritu del Señor Jesús esta en mi.


Lucas 1:30; Romanos 2:11; Josué 1:5-9; 2 Timoteo 1:6-7; Proverbios 11:27  


 "El ángel le dijo: -No tengas miedo, María, porque Dios está contento contigo."

Dios juzga a todos por igual y sin favoritismos.

Yo estaré contigo así como estuve con Moisés. Nadie podrá derrotarte mientras vivas porque yo nunca te abandonaré ni te dejaré. Sé fuerte y valiente porque tú guiarás a este pueblo para que pueda tomar la tierra que yo prometí a sus antepasados.  Pero tienes que ser fuerte y valiente, obedeciendo los mandamientos que te dio mi siervo Moisés. Si te mantienes fiel a ellos triunfarás donde quiera que vayas.  Repite siempre las palabras del libro de la ley de Moisés. Estúdialo día y noche, de manera que puedas actuar de acuerdo a lo escrito en él, para que te vaya bien y tengas éxito.  Te repito: sé fuerte y valiente. No tengas miedo ni te desanimes porque el Señor tu Dios estará contigo donde quiera que vayas.

Por eso quiero que reavives el fuego del don que Dios te dio cuando te impuse las manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no nos hace cobardes, sino que él es para nosotros fuente de poder, amor y buen juicio.

El que hace el bien se gana el respeto de los demás, pero el que hace el mal sólo gana problemas.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

No hay ninguna circunstancia a la que le deba temer, porque en el Señor Jesús he encontrado gracia delante de mi Padre Celestial.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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