lunes, 19 de diciembre de 2011

Conozco que el Señor Jesús esta en el Padre Celestial y Ellos en mi.


Juan 14:15-21; Juan 15:10-12; 16:7-14, 27; 20:26; Hechos 1:5, 8; 1 Corintios 3:16; 15:57; Gálatas 2:20-21; 1 Juan 4:4 
 
Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.  Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.  Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;  y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.

Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.  No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.




DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Amo a Jesús con todo mi corazón y obedezco Sus mandamientos. Él ha pedido al Padre Celestial que me de un Consolador, Fortalecedor y un Maestro, que permanecerá conmigo para siempre. Él es el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no sabe ni lo conoce. Yo lo conozco.  Él ha fijado su residencia dentro de mi espíritu.  Esta literalmente, dentro de mí en este momento.  Dios  el Espíritu Santo, habita en mi corazón. Jesús no me ha dejado solo, desolado y desamparado.  Él ha venido a mí, con pasión y propósito, a ver que tenga la victoria en todo lo que hago. Porque Él vive, yo vivo también. A medida que Jesús está en el Padre, estoy en Él y Él está en mí. Le muestro mi amor por Él al aferrarme a sus mandamientos y hacer todo lo que Él me ha enseñado a hacer. Me siento muy querido y apreciado por mi Padre Celestial, y el mismo Jesús me ama y se manifiesta a mí.



Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

domingo, 18 de diciembre de 2011

Como trato a mi Prójimo me trata el Señor Jesús mi Dios.

Como trato a mi Prójimo me  trata el Señor Jesús mi Dios.

Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor  

 

Mateo 18:27,35; Colosense 1:13; Efesios 2:1-10; Marcos 11:25; Santiago 2:13  
El señor se compadeció de su siervo,  le perdonó la deuda y lo dejó en libertad. Así también mi Padre celestial los tratará a ustedes,  a menos que cada uno perdone de corazón a su hermano.

Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo,

En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo.  Se conducían según el que gobierna las tinieblas,  según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia.  En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos,  impulsados por nuestros deseos pecaminosos,  siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás,  éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.  Pero Dios,  que es rico en misericordia,  por su gran amor por nosotros,  nos dio vida con Cristo,  aun cuando estábamos muertos en pecados.  ¡Por gracia ustedes han sido salvados!  Y en unión con Cristo Jesús,  Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia,  que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe;  esto no procede de ustedes,  sino que es el regalo de Dios,  no por obras,  para que nadie se jacte.  Porque somos hechura de Dios,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

Y cuando estén orando,  si tienen algo contra alguien,  perdónenlo,  para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.

Porque habrá un juicio sin compasión para el que actúe sin compasión.  ¡La compasión triunfa en el juicio!


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

El corazón del Padre Celestial ha sido movido a compasión sobre mi. Ha quitado toda la gran deuda  de rebeliones, iniquidades y pecados y me ha hecho libre. Por lo que mi Señor Jesús me manda que olvide las ofensas, sin guardar ningún rencor  contra mi prójimo, así perdonándolo y amándolo como mí el Padre Celestial y el Señor Jesús me han mostrado Su amor.  



Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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viernes, 16 de diciembre de 2011

No debo temer, el Espíritu del Señor Jesús esta en mi.


Lucas 1:30; Romanos 2:11; Josué 1:5-9; 2 Timoteo 1:6-7; Proverbios 11:27  


 "El ángel le dijo: -No tengas miedo, María, porque Dios está contento contigo."

Dios juzga a todos por igual y sin favoritismos.

Yo estaré contigo así como estuve con Moisés. Nadie podrá derrotarte mientras vivas porque yo nunca te abandonaré ni te dejaré. Sé fuerte y valiente porque tú guiarás a este pueblo para que pueda tomar la tierra que yo prometí a sus antepasados.  Pero tienes que ser fuerte y valiente, obedeciendo los mandamientos que te dio mi siervo Moisés. Si te mantienes fiel a ellos triunfarás donde quiera que vayas.  Repite siempre las palabras del libro de la ley de Moisés. Estúdialo día y noche, de manera que puedas actuar de acuerdo a lo escrito en él, para que te vaya bien y tengas éxito.  Te repito: sé fuerte y valiente. No tengas miedo ni te desanimes porque el Señor tu Dios estará contigo donde quiera que vayas.

Por eso quiero que reavives el fuego del don que Dios te dio cuando te impuse las manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no nos hace cobardes, sino que él es para nosotros fuente de poder, amor y buen juicio.

El que hace el bien se gana el respeto de los demás, pero el que hace el mal sólo gana problemas.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

No hay ninguna circunstancia a la que le deba temer, porque en el Señor Jesús he encontrado gracia delante de mi Padre Celestial.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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jueves, 15 de diciembre de 2011

Hago las cosas como me manda el Señor Jesús hacer


2 Reyes 5:10-14; 2 Crónicas 20:20; Deuteronomio 28:1; Juan 14:15; Isaías 53:4-5; Salmo 103:1-5; Éxodo 15:26; Santiago 5:14-16 
 
[Entonces] Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve, y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí [yo] decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre del SEÑOR su Dios, y alzará su mano, [y tocará] el lugar, y sanará la lepra.  Abana y Farfar, los ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré [también] limpio? Y se volvió, y se fue enojado. Entonces sus criados se llegaron a él, y le hablaron, diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?  El entonces descendió, y se lavó siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y fue limpio.

Y cuando se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed al SEÑOR vuestro Dios, y seréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.

Y será que, si oyeres diligente la voz del SEÑOR tu Dios, para guardar, para poner por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy, también el SEÑOR tu Dios te pondrá alto sobre todos los gentiles de la tierra;

Si me amáis, guardad mis mandamientos;

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.  Más él herido [fue] por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz [fue] sobre él; y por su llaga hubo cura para nosotros.

De David. Bendice, alma mía al SEÑOR; y todas mis entrañas al Nombre de su santidad.  Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios:  el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades,  el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordia;  el que sacia de bien tu boca [de modo que] te rejuvenezcas como el águila.

Tu diestra, oh SEÑOR, ha sido magnificada en fortaleza; tu diestra, oh SEÑOR, ha quebrantado al enemigo.

¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la Iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el Nombre del Señor; y la oración de fe hará salvo al enfermo, y el Señor lo aliviará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados.  Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos. Porque la oración eficaz del justo, [es] muy poderoso.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


No tengo porque incomodarme u ofenderme  por la Palabra de el Señor Jesús mi Dios.  Lo que el Señor requiere de mí, soy obediente en ponerlo por obra.  Al obrar de acuerdo a Su Palabra seré liberado de toda debilidad,  sano de cualquier enfermedad que quiera aferrarse, Porque el Señor Jesús dice que El llevo todos mis dolores y por Su yaga he sido sanado, lo creo y lo declaro sobre mi vida. Amen.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv