sábado, 4 de febrero de 2012

Alabare Tu Nombre Señor Jesús por siempre.


Salmo 138:2-3,8; Isaías 42:21; 55:11; Juan 14:13-14; 15:7; Hebreos 4:16; 13:5-6; 2 Timoteo 2:13; Filipenses 1:6; 2:12-13; Marcos 11:22-25

Me postraré hacia tu santo templo. Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma. Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.

Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.

Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.

Si fuéremos infieles, Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Dios ha engrandecido y exaltado Su nombre y Su Palabra sobre todas las cosas. Mi alabanza y mis oraciones  abren la puerta  a la presencia al Señor Jesús mi Dios. Confiadamente en Su Palabra entro a Su presencia en el lugar Santísimo. No importando  lo que ha sucedido a mí al redor, el Señor no me abandona. Él es fiel y Justo cumpliendo Su propósito en mi vida.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.
Hosanna.enriqueibarra@gmail.com

viernes, 3 de febrero de 2012

Doy Gracia a mi Señor Jesucristo siempre.


Doy Gracia a mi Señor Jesucristo siempre.  

Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor  


2 Tesalonicenses 2:13-17; Romanos 8:28-30, 38-39; Efesios 1:4; 1 Pedro 1:2-3; Juan 17:20-26; Gálatas 5:1; 2 Crónicas 20:20; Salmo 138:3

Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.  Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia,  conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos

Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.


Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.

El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Soy profundamente amado por el Señor Jesus.  Desde antes de la fundación del mundo, Él me escogió para ser salvo, me aparto para que el Espíritu Santo morara dentro de mi a través de la fe (confianza) en la Palabra de Dios que es la Verdad para mi vida.  Dios me llamó a través del mensaje del Evangelio del Señor Jesús, para que yo pudiera participar de la gloria de mi Señor Jesucristo. He decidido estar firme en esta Verdad, de creer en las enseñanzas que han llegado a mí, por boca de los predicadores o por la misma Escritura de la Palabra de Dios. El Señor Jesús y mi Padre Celestial, a través de Su Espíritu fortalecen mi corazón y me capacitan para toda buena obra para llevar  Su Palabra que es poderosa para mi vida y para todos los que me rodean.  Mi Padre Celestial me ama profundamente y por Su gracia, Él me da consolación y esperanza eterna.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.
Hosanna.enriqueibarra@gmail.com

jueves, 2 de febrero de 2012

Todo el que cree en el Señor Jesús es nacido de Dios.


1 Juan 5:1-5; Juan 1:12-13; 14:15; 16:33; Romanos 12:9-10; Hebreos 10:24-25; 1 Juan 2:13; Salmo 119:160-165; 2 Corintios 4:13; Apocalipsis 12:11

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios,  cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos,  pues este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos, porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo;  y esta es la victoria que ha vencido al mundo,  nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo,  sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

Este estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas.

Si me amáis,  guardad mis mandamientos.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción,  pero confiad,  yo he vencido al mundo.

El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo y seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal;  en cuanto a honra,  prefiriéndoos los unos a los otros.

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos,  como algunos tienen por costumbre,  sino exhortándonos;  y tanto más,  cuanto veis que aquel día se acerca.

Os escribo a vosotros,  padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros,  jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros,  hijitos, porque habéis conocido al Padre.


La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia. Príncipes me han perseguido sin causa, pero mi corazón tuvo temor de tus palabras. Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos. La mentira aborrezco y abomino; tu Ley amo. ¡Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios! Mucha paz tienen los que aman tu Ley, y no hay para ellos tropiezo.

Pero teniendo el mismo espíritu de fe,  conforme a lo que está escrito: Creí,  por lo cual hablé,  nosotros también creemos,  por lo cual también hablamos.

Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, que menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Creo que Jesús es el Cristo, por lo tanto, he nacido de Dios. Veo claramente el panorama de la familia de Dios.  Amo al Padre, y amo a Su Hijo, así, pues todos somos uno en Jesus.  Sé que amo a la Iglesia  porque amo a Dios y obedezco Sus mandamientos.  Muestro mi amor por Dios cuando obedezco Sus mandamientos.  Sus mandamientos no son gravosos sino que son puros y preciosos.  Son perfectamente razonables y en lo más mínimo difíciles de obedecer, siempre y cuando me mantenga dentro la Voluntad de Dios.  He nacido de Dios y he vencido al mundo, mi fe es mi victoria.  Todas las  circunstancias deben ceder ante el Nombre de Jesus.  Por mi fe en Jesús puedo superar los obstáculos, reveses y problemas de todo tipo.  Creo que Jesús es el Hijo de Dios, y en Jesus he vencido al mundo.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: Hosanna.enriqueibarra@gmail.com

miércoles, 1 de febrero de 2012

Dios nos ha prometido Vida en el Señor Jesús.


Tito 1:1-3; Mateo 28:18-20; Hechos 11:22-25;2 Corintios 5:18-20; 1 Timoteo 3:16; Números 23:19; Hebreos 1:2-3;; Salmo 119:130

Pablo,  siervo de Dios y apóstol de Jesucristo,  conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna.  Dios,  que no miente,  prometió esta vida desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios,  nuestro Salvador.

Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto,  id y haced discípulos  a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del  Padre,  del Hijo y del Espíritu Santo,  y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.  Y yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.

Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén,  y enviaron a Bernabé  para que fuera hasta Antioquía. Este,  cuando llegó y vio la gracia de Dios,  se regocijó y exhortó  a todos a que con propósito de corazón permanecieran fieles al Señor. Era un varón bueno,  lleno del Espíritu Santo y de fe.  Y una gran multitud fue agregada al Señor. Después fue Bernabé a Tarso  en busca de Saulo;  y cuando lo halló,  lo llevó a Antioquía.

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que,  somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogara por medio de nosotros;  os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Indiscutiblemente,  grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles,  predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.

Dios no es hombre,  para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.  ¿Acaso dice y no hace?  ¿Acaso promete y no cumple?

Dios,  habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres  por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo,  a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo.  Él,  que es el resplandor de su gloria,  la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados  por medio de sí mismo,  se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los sencillos.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

El Dios y Padre del Señor Jesucristo me ha nombrado para proclamar el mensaje de salvación, para promover la confianza en Su Palabra (la fe) que ha sido dada a los que hemos creído en El, para guiar a otros al conocimiento de Su Verdad que conduce a toda piedad.  Proclamo la fe y el conocimiento, que se basa en la esperanza de Vida eterna, que Dios nos prometió desde antes de la fundación del mundo, y El no miente.   Ahora es el tiempo designado, de acuerdo con el plan pre—establecido por Dios, para llevar a cabo mi misión en esta tierra.  Tengo el privilegio de ser portador de Su Palabra a un mundo herido por el pecado.  El Dios de todo el universo me ha confiado Su Palabra infalible, a Su Hijo a través del Espíritu Santo.  Por Su orden, tengo la responsabilidad de compartir  el Camino a los demás y proclamarlo a todo el mundo en mi círculo de influencia.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: Hosanna.enriqueibarra@gmail.com