lunes, 7 de noviembre de 2011

Este es el Camino: el Señor Jesús. En El Andad!!


Isaías 30:18-21; 1 Corintios 1:9; Isaías 58:11; Salmo 58:11, 46:1, 103:1-18
Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él. Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá. Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros.  Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.

Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulación.

Bendice, alma mía, a Jehová,  Y bendiga todo mi ser su santo nombre.  Bendice, alma mía, a Jehová,  Y no olvides ninguno de sus beneficios.  Él es quien perdona todas tus iniquidades,  El que sana todas tus dolencias;  El que rescata del hoyo tu vida,  El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca  De modo que te rejuvenezcas como el águila. Jehová es el que hace justicia  Y derecho a todos los que padecen violencia. Sus caminos notificó a Moisés,  Y a los hijos de Israel sus obras.   Misericordioso y clemente es Jehová;  Lento para la ira, y grande en misericordia. No contenderá para siempre,  Ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades,  Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.  Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,  Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.  Cuanto está lejos el oriente del occidente,   Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de los hijos,  Se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición;  Se acuerda de que somos polvo. El hombre, como la hierba son sus días;  Florece como la flor del campo, Que pasó el viento por ella, y pereció,  Y su lugar no la conocerá más.  Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen,  Y su justicia sobre los hijos de los hijos; Sobre los que guardan su pacto,  Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS
El deseo más profundo de mi Padre Celestial es que Su Hijo sea glorificado en mi vida, por eso tengo Su favor.  Su fiel amor siempre me muestra Su compasión y El conoce mi condición, por lo tanto cada vez que entro en Su presencia creo en Su amor y Su justicia y espero en El con plena confianza en Su Palabra.  El Señor Jesús es generoso y cariñoso conmigo; cuando le clamo, Él se apresura a responderme cuando necesito Su ayuda.  En medio de la adversidad y la aflicción, el Señor Jesus me muestra el Camino a seguir.  Jesús es el Camino y dondequiera que vaya oigo Su tierna voz dentro de mí diciéndome:  "Hijo mío Yo Soy el Camino, anda en El."

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan
3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

domingo, 6 de noviembre de 2011

El Señor Jesús es Luz, mi Dios.


  2 Crónicas 22:29-41; Efesios 2:6; Salmo 5:11-12, 12:6, 44:5, 119:105; Joel 2:1-11; Mateo 5:48; Hebreos 13:21
Tú eres mi lámpara, oh Jehová; Mi Dios alumbrará mis tinieblas.  Contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros.  En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan.   Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?  Dios es el que me ciñe de fuerza, Y quien despeja mi camino;  Quien hace mis pies como de ciervas,  Y me hace estar firme sobre mis alturas; Quien adiestra mis manos para la batalla, De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.  Me diste asimismo el escudo de tu salvación, Y tu benignidad me ha engrandecido.  Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y mis pies no han resbalado.  Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré,  Y no volveré hasta acabarlos.  Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten; Caerán debajo de mis pies.  Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea;   Has humillado a mis enemigos debajo de mí,  Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,  Para que yo destruyese a los que me aborrecen. 

Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

Pero alégrense todos los que en ti confían;  Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes;  En ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo;  Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Las palabras de Jehová son palabras limpias,  Como plata refinada en horno de tierra,  Purificada siete veces.

Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos; En tu nombre hollaremos a nuestros adversarios.

Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.

Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones. Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape. Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla.  Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes. Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo. Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán. Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones. Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.



DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Mi Señor Jesús ilumina mi camino.  Él me ha dado Su Palabra que es viva y eficaz y claramente me mantiene firme en el camino de la justicia.  Por medio de Jesús tengo la victoria sobre el enemigo. Asalto los muros de mi enemigo y Su Palabra siempre está delante de mí.  Su Palabra es verdad y pongo toda mi confianza en el Señor Jesus.  Él es mi escudo y mi refugio! Él es mi roca y mi castillo! Él me guía en mi camino e ilumina mi entendimiento para que conozca Su plan para mi vida.  Él me ha liberado de todos los obstáculos.  Él hace mis pies como los de un ciervo - firmes y capaces – rápidos y con Su favor.   Él es mi seguridad y en Jesús soy capaz.  Mantengo una firme resistencia contra los ataques del enemigo.  Me ha puesto en las alturas, estoy sentado junto con Cristo y me ha establecido con certeza firme y una audacia que no puede ser sacudida.  El adiestra mis manos para la batalla, para que mis brazos puedan tensar el arco de bronce.  Hablo Su Palabra con fe porque tengo el escudo de Su salvación.  Él vino en forma de hombre y conoce mis debilidades pero por Su gracia he sido levantado a Su nivel.  Su Palabra es luz para que mis pasos sean firmes y no caiga.  Su grandeza está dentro de mí y por Su fuerza puedo derrotar al enemigo.  Me niego a dar marcha atrás hasta que mis enemigos sean vencidos.  Los mantengo a raya y no se levantarán! Mi Señor Jesús me ha ceñido con Su fuerza para la batalla.  ¡Lo único que veo son las espaldas de mis enemigos, ya que huyen de delante de mí!

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan
3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

viernes, 4 de noviembre de 2011

Oh Señor Jesús mi Dios de Tu mano he recibido todo y con alegría te doy.


1 Crónicas 19:14-18;  Malaquías 3:6-12; Romanos 14:17; 2 Corintios 9:5; Mateo 6:33; Salmo 112
Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura. Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo. Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente.  Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti.

Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.  Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?  ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.  Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí  y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.

Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa,  Y su justicia permanece para siempre. Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos;  Es clemente, misericordioso y justo. El hombre de bien tiene misericordia, y presta; Gobierna sus asuntos con juicio, Por lo cual no resbalará jamás; En memoria eterna será el justo. No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová. Asegurado está su corazón; no temerá,  Hasta que vea en sus enemigos su deseo. Reparte, da a los pobres; Su justicia permanece para siempre;  Su poder será exaltado en gloria. Lo verá el impío y se irritará; Crujirá los dientes, y se consumirá. El deseo de los impíos perecerá.

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DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Todo lo que tengo ha venido de parte del Señor Jesus.  Todo lo que pueda dar ha sido creado por mi Señor Jesús y es para Él.  Por lo tanto, todas mis fuerzas y la capacidad de dar ofrendas provienen de Él solamente.  Tengo una conciencia de humildad al saber que soy un administrador y no un propietario.  Por lo tanto, toda gloria que pueda recibir le pertenece solo al Señor Jesus!  Doy con gozo y no doy de mala gana, sino con alegría.  Considero que es un honor y un privilegio el poder dar para el Reino de Dios.  Lo que doy es una declaración de que Dios es el único responsable de mi bienestar.  Dios me ha hecho con el propósito de vivir para Su gloria y de la manera que el Reino de Dios hace las cosas.  Él es el director de mis pensamientos y propósitos. Tengo un corazón para agradarle solo a Él y por la fe en Jesús tengo todas las habilidades para caminar en el poder de Su unción.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan
3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv