jueves, 5 de abril de 2012

La verdad de el Señor Jesús hoy es mi verdad en El. Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor


Marcos 16:15-20; Isaías 61:1-3; Mateo 28:18-20; Colosenses 1:23; 2 Corintios 5:18-20; Juan 3:18, 36; Hechos 2:4; 5:12; Lucas 9:1-2; 10:17-19; 1 Corintios 14:5; Santiago 5:14-16; Salmo 91:10-13; Hebreos 2:11; Efesios 2:6

Pilato,  queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás,  y entregó a Jesús,  después de azotarlo,  para que fuera crucificado. Entonces los soldados lo llevaron dentro del atrio,  esto es,  al pretorio,  y reunieron a toda la compañía.  Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona tejida de espinas y comenzaron a saludarlo: ¡Salve,  Rey de los judíos!  Le golpeaban la cabeza con una caña,  lo escupían y,  puestos de rodillas,  le hacían reverencias. Después de haberse burlado de él,  le quitaron la púrpura,  le pusieron sus propios vestidos y lo sacaron para crucificarlo.

El espíritu de Jehová,  el Señor, está sobre mí, porque me ha ungido Jehová.  Me ha enviado a predicar buenas noticias a los pobres, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos  y a los prisioneros apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad  de Jehová y el día de la venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los que están de luto; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé esplendor en lugar de ceniza,  aceite de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Serán llamados  Árboles de justicia, Plantío de Jehová,  para gloria suya.

Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto,  id y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.  Y yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.

Pero es necesario que permanezcáis fundados y firmes en la fe,  sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído,  el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo  y del cual yo,  Pablo,  fui hecho ministro.                   

Y todo esto proviene de Dios,  quien nos reconcilió consigo mismo  por Cristo,  y nos dio el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando  consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que,  somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogara por medio de nosotros;  os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

El que en él cree no es condenado;  pero el que no cree ya ha sido condenado,  porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna;  pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida,  sino que la ira de Dios está sobre él.

Todos fueron llenos del Espíritu Santo  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablaran.

Por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo.  Estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón

Reuniendo a sus doce discípulos,  les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.

Regresaron los setenta  con gozo,  diciendo: ¡Señor,  hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre! Les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo,  y nada os dañará.

Yo desearía que todos vosotros hablarais en lenguas,  pero más aún que profetizarais,  porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas,  a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.

¿Está alguno enfermo entre vosotros?  Llame a los ancianos  de la iglesia para que oren por él,  ungiéndolo con aceite  en el nombre del Señor.  Y la oración de fe salvará al enfermo,  y el Señor lo levantará;  y si ha cometido pecados,  le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros,  para que seáis sanados.  La oración eficaz del justo puede mucho.

No te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada, pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y la víbora pisarás; herirás al cachorro del león y al dragón.

Porque el que santifica  y los que son santificados,  de uno son todos;  por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos

Juntamente con él nos resucitó,  y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

He recibido el mandato de anunciar el Evangelio a todas las personas con las que entro en contacto.  Aquellos que creen en El Señor Jesús y se bautizan serán salvos, pero los que no creen en el Señor Jesús, por estar fuera de Su voluntad, la ira de Dios esta sobre ellos.  Al predicar La Palabra de Dios y caminar por la fe, todas estas señales me acompañan: En el nombre de Jesús, echo fuera los demonios; hablo en lenguas; si es necesario, tomo víboras sin ser dañado; si me diesen a beber  un veneno mortal, no se me hace daño; y cuando pongo mis manos sobre los enfermos, estos se sanan.  El Señor Jesús, mi Señor, mi Hermano, Intercesor y Sumo Sacerdote de mi confesión, ahora está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas, y yo también tomo mi lugar a Su lado. A medida que salgo y proclamo la Palabra de Dios, Él está obrando con firmeza, a través de las señales, prodigios y milagros que me acompañan.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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miércoles, 4 de abril de 2012

La buena y agradable voluntad del Señor Jesús mi Dios


Romanos 12:1-3; 2 Corintios 6:14; 10:1-4; Hebreos 10:18-20; 1 Juan 2:15; Efesios 4:7; proverbios 25:27nGalatas 5:1; Romanos 5:1-2; Salmo 24:1

Por lo tanto,  hermanos,  os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos  como sacrificio vivo,  santo,  agradable a Dios,  que es vuestro verdadero culto.  No os conforméis a este mundo,  sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,  para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios,  agradable y perfecta.  Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos,  porque  ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?  ¿Y qué comunión,  la luz con las tinieblas?

Yo,  Pablo,  os ruego por la mansedumbre y bondad de Cristo,  yo,  que cuando estoy presente ciertamente soy humilde entre vosotros,  pero que cuando estoy lejos soy atrevido con vosotros, os ruego,  pues,  que cuando esté presente,  no tenga que usar de aquel atrevimiento con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos  que nos tienen como si anduviéramos según la carne.  Aunque andamos en la carne,  no militamos según la carne,  porque las armas de nuestra milicia no son carnales,  sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Pues donde hay remisión de estos,  no hay más ofrenda por el pecado.  Así que,  hermanos,  tenemos libertad  para entrar en el Lugar santísimo por la sangre de Jesucristo,  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo,  esto es,  de su carne.

No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo,  el amor del Padre no está en él.

Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

Renovaos en el espíritu de vuestra mente.

Comer mucha miel no es bueno, ni el buscar la propia gloria es gloria.

Estad,  pues,  firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Justificados,  pues,  por la fe,  tenemos paz  para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes,  y nos gloriamos  en la esperanza de la gloria de Dios.

De Jehová es la tierra y su plenitud,  el mundo y los que en él habitan.   

  DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Tomando en cuenta las misericordias de Dios, he decidido dedicar mi cuerpo como sacrificio vivo, santo y que agradable a Dios mi Señor Jesús. Es mi adoración espiritual. Sigo el camino que el Espíritu Santo (que esta dentro de mi) me dice seguir, porque ya no sigo ni me acomodo al camino del mundo, porque estoy siendo transformado de mi mente,  día con día mediante la voluntad de Dios manifestada en Su Palabra que es buena, agradable y perfecta. Permanezco en Su voluntad por la Gracia del Señor Jesús mi Dios.  No me estimulo mi propio cuerpo con los placeres de mi carne, porque eso me aparta de lo mas importante para mi vida.  Lo mas importante es Su Palabra, no los deseos de mi carne.  Sin embargo, todo lo que tengo, todo lo que soy, y todo lo que puedo hacer lo he recibido por voluntad de la Gracia del Padre del Señor Jesucristo.  Estoy totalmente, completamente lleno de gozo de depender de mi Dios, a través del Señor Jesús que dio Su vida por mi.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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martes, 3 de abril de 2012

La verdad de la Palabra del Señor Jesús mi Dios.


2 Crónicas 20:2-5; Filipenses 4:6-9; Efesios 1:3, 11, 17-23; Isaías 43:26; 55:11; Salmo; 56:1-11; Números 14:5-9

Esto se le informó a Josafat: Viene un gran ejército contra ti desde Edom, desde el otro lado del Mar Muerto y ya está en Jazezón Tamar, es decir en Engadi. Josafat se llenó de temor y buscó la ayuda del Señor, así que proclamó ayuno en todo Judá. También desde todo el territorio de Judá llegaron otros para pedir juntos la ayuda del Señor.  Josafat se puso de pie frente al atrio nuevo del templo del Señor, ante la asamblea de Judá y Jerusalén.

No se preocupen por nada, más bien pídanle al Señor lo que necesiten y agradézcanle siempre. Verán que Dios les dará su paz, una paz tan grande que va más allá de lo que podemos entender. La paz de Dios controlará todos sus pensamientos y sentimientos porque están unidos a Cristo Jesús. En fin, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, noble, correcto, puro, hermoso y admirable. También piensen en lo que tiene alguna virtud, en lo que es digno de reconocimiento. Mantengan su mente ocupada en eso. Hagan todo lo que les enseñé, todo lo que aprendieron al verme y oírme, y el Dios de paz estará con ustedes.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha dado toda clase de bendiciones espirituales en los cielos a través de Cristo.

Dios nos escogió por medio de Cristo para ser su pueblo, tal como ya lo tenía planeado pues él actúa de manera que todo lo que suceda salga de acuerdo con su voluntad.

Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Señor Jesucristo, les dé el Espíritu, fuente de sabiduría, para que entiendan los secretos de Dios y lleguen a conocerlo verdaderamente.  Pido que Dios los ilumine con entendimiento para que vean su verdad y sepan lo que tiene preparado para sus escogidos. Entonces podrán participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo. Verán también lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en él. Es el mismo gran poder  con el que Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su lado en el cielo. Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que está por venir. Dios puso todo bajo el mando de Cristo y lo escogió como máxima autoridad de todo para bien de la iglesia. Cristo llena todo con su presencia, y en la iglesia se muestra todo lo que él es.

Defiende tu causa contra mí, vamos juntos al tribunal. Presenta tu caso y demuestra que tienes razón.

Así también pasa con mi mensaje, no volverá a mí vacío, sino que hará lo que yo quiero y cumplirá bien el propósito para el que lo envío.

Dios mío, ten compasión de mí porque hay gente que me persigue. En todo momento me ataca y oprime. Mis enemigos me atacan constantemente, son muchos los que me atacan con arrogancia.  Pero cuando siento miedo, pongo toda mi confianza en ti. Confío en Dios y alabo su palabra. Si tengo puesta mi confianza en él, ¿qué podrá hacerme el ser humano?  Siempre están tergiversando mis palabras y planeando hacerme daño. Se reúnen y me acechan, vigilan todos mis movimientos, esperando la oportunidad de asesinarme. ¿Será que van a escapar de su propia maldad? Dios mío, destruye con tu furia a esos pueblos.  Tú has visto mi sufrimiento, has recogido mis lágrimas ¿Acaso no tienes todo eso registrado en tu libro? Mis enemigos huirán cuando yo pida tu ayuda. Yo sé que Dios está de mi parte.  Alabo a Dios por su promesa, alabo al Señor por la promesa que me hizo.  Confío en Dios, ¿qué puede hacerme el ser humano?

Moisés y Aarón se tiraron al suelo, rostro en tierra, en frente de toda la comunidad de los israelitas. Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, dos de los que exploraron la tierra, rasgaron su ropa en señal de tristeza  y le dijeron a toda la comunidad: —La tierra que exploramos es una tierra muy buena. Si el Señor está satisfecho con nosotros, él nos llevará a esta tierra y nos la dará; es una tierra que rebosa de leche y miel. Así que no se rebelen contra el Señor, y no le tengan miedo a la gente de esa tierra porque los derrotaremos fácilmente. Ellos no tienen quien los proteja, en cambio el Señor está con nosotros, así que no hay que tenerle miedo a esa gente.


  DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

No me enfoco en los informes de lo que esta ocurriendo a mí alrededor o en mi cuerpo porque son una realidad pasajera. Porque todos los informes que contradicen la Palabra del Señor Jesús mi Dios, son falsos y engañosos. Todo el poder creador de los cielos y la tierra, en el Señor Jesús hoy están dentro de mí a través del Espíritu Santo, el mismo que levanto a el Señor Jesús de los muertos, esta obrando dentro de mi. Él es fiel a Su Palabra y lo que ha dicho me sucederá, y dará la victoria total sobre dicho informe. Me debo enfocar en Su Palabra, meditar en ella y rendirme al Padre del Señor Jesucristo porque Él puede y con El soy más que vencedor.  Por lo tanto, no importa que tan grande sea la mala fama del informe ya esta derrotado porque se ha levantado en contra de uno de los hijos de Dios y Él dice que no hay arma forjada por hombre y esta prospere.  No hay nada que temer porque el Señor Jesús esta dentro de mi. Reclamo en el nombre de Jesús mi herencia como hijo de Dios que es Paz, gozo, sanidad, y prosperidad que ya me pertenecen.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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lunes, 2 de abril de 2012

Caminado en la Palabra del Señor Jesús mi Dios.


Salmo 1:1-3; Proverbios 4:14; Jeremías 15:17; Josué 1:8; Salmo 119:14-16, 23-24; Génesis 39:2-5

¡Bendecido es el hombre que no ha caminado en el consejo de los perversos, y no ha estado en camino de pecadores ni se ha sentado con los escarnecedores!  Su delicia está en la Ley  de YAHWEH en y ella  medita día y noche. Es como árbol plantado junto a corrientes de agua, da su fruto en temporada, sus hojas nunca marchitan, todo lo que hace prospera.

No sigas el sendero del perverso ni camines en la senda de los transgresores.

Yo nunca me he sentado en la asamblea de ellos mientras se burlaban, pero temí a causa de tu poder, me senté solo porque estaba lleno de amargura.

Sí, guarda este libro de la Ley en tus labios, y medita en él día y noche, para que tengas cuidado de actuar conforme a todo lo escrito en él. Entonces tus empresas prosperarán, y tú tendrás éxito.

Me he deleitad en el camino de tu instrucción más que cualquier tipo de riqueza. Meditaré en tus preceptos y mantendré mis ojos en tus caminos. Meditaré en tus ordenanzas. No olvidaré tus palabras.  

Aun cuando príncipes conspiran contra mí, tu siervo medita en tus ordenanzas. Y también Tus instrucciones son mi delicia; y Tus ordenanzas son mis consejeros.

YAHWEH estaba con Jose, y él se enriqueció mientras estuvo en la casa de su amo el egipcio. Su amo vio como YAHWEH estaba con él, que YAHWEH prosperaba todo lo que él hacía. Jose complacía mientras le servía, y su amo lo nombró administrador de su casa; él confió todas sus posesiones a Jose.  Desde el tiempo que lo nombró administrador de su casa y de todas sus posesiones, YAHWEH bendijo la casa del egipcio por amor a Jose; la bendición de YAHWEH estaba sobre todo lo que él poseía, ya fuera en la casa o en el campo.


  DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Progresar en la vida en la felicidad y la paz de mi Señor Jesús. Siguiendo,  los caminos conforme a la Palabra del Señor Jesús provocan a que todo lo que hago salga bien en gran manera. No seguir el consejo, ni el comportamiento (patrón de vida)  de aquellos que rechazan la orientación y disciplina de mi Padre Celestial. Me he apartado de las actividades pecaminosas que el mundo acepta, porque en el Señor Jesús he sido apartado para Dios. Me niego a tomar partido por los tontos y los burladores que se burlan de todo lo bueno del fruto del Espíritu de Dios manifestado en Su Palabra. Encuentro placer, gratificación y satisfacción en la Palabra del Dios vivo. En ella medito,  hablándome a mí mismo día, una noche, inserto y me aferro en mi espíritu. Soy como un árbol plantado junto a manantiales de agua dulce. Doy buen fruto a los que me rodean a lo largo de mi vida. Todo la Palabra de Dios que he sembrado en mi corazón mana de mi boca en la circunstancia que sea trayendo cambios favorables a los que les di la Palabra de vida en el nombre de Jesús.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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domingo, 1 de abril de 2012

Bendito en que viene en el Nombre del Señor.


Salmo 118:25-27; Gálatas 4:5-6; Génesis 39:2-5; Deuteronomio 28:12; Salmo 5:11-12; Romanos 8:14-17

¡O YAHWEH, sálvanos ahora! ¡O YAHWEH, manda ahora prosperidad!  Bendito es el que viene en el Nombre de YAHWEH [Yahshúa]. Te bendecimos desde la casa de YAHWEH.  Elohim es YAHWEH, y Él ha resplandecido sobre nosotros. Únanse a la Festividad de peregrinaje con ramas todo el camino hasta los cuernos del altar.

Para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos.  Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba! ¡Padre!

Ahora bien, el Señor estaba con José y las cosas le salían muy bien. Mientras José vivía en la casa de su patrón egipcio, éste se dio cuenta de que el Señor estaba con José y lo hacía prosperar en todo.  José se ganó la confianza de Potifar, y éste lo nombró mayordomo de toda su casa y le confió la administración de todos sus bienes. Por causa de José, el Señor bendijo la casa del egipcio Potifar a partir del momento en que puso a José a cargo de su casa y de todos sus bienes. La bendición del Señor se extendió sobre todo lo que tenía el egipcio, tanto en la casa como en el campo.

El Señor abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra, y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Tú les prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie.

Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, Señor, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: ¡Abba! ¡Padre! El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.


  DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Cuando mi Padre Celestial me envía hacer algo a través de Su Espíritu, estoy atento y lo hogo de inmediato en el nombre de el Señor Jesús y mi El me otorga el éxito en todo lo que me ha mandado. Soy su propio hijo, (porque fui comprado con la sangre de el Señor Jesús) portador de Su poderoso Nombre, y disfruto de todos los beneficios de ser Su hijo. Él me hecho luz con Su brillo a mi favor  y me ha dado todos los derechos de Su Reino.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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