martes, 27 de marzo de 2012

En el Señor Jesús, me mantengo firme.


1 Pedro 5:8-11; 2 Timoteo 1:7; 3:11; 1 Tesalonicenses 5:6; 2 Corintios 2:11; Santiago 4:7; 1 Corintios 1:9; Efesios 2:6; 6:10; Marcos 3:27

¡Permanezcan sobrios, permanezcan alerta! El enemigo de ustedes, satanás, acecha como león rugiente, buscando a alguien a quien devorar. Resistan firmes contra él, firmes en la confianza de ustedes, sabiendo que nuestros hermanos a través del mundo están pasando por el mismo tipo de sufrimientos.  Tendrán que sufrir sólo por un poco de tiempo más; después de eso, YAHWEH que está lleno de favor, el que los llamó a Su Gloria eterna en unión con el Ungido, El mismo los restaurará, los consolidará, los fortalecerá y los afirmará. A Él sea el poder por siempre y para siempre. Amen.

Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Mis persecuciones y mis sufrimientos. Estás enterado de lo que sufrí en Antioquía, Iconio y Listra, y de las persecuciones que soporté. Y de todas ellas me libró el Señor.

No debemos, pues, dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio.

Para que satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.

Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.

Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales

Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor.

Ahora bien, nadie puede entrar en la casa de alguien fuerte y arrebatarle sus bienes a menos que primero lo ate. Sólo entonces podrá robar su casa.


 DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Permanezco y me mantengo velando firme en el Señor Jesús mi Dios, porque sé que mi enemigo, el diablo, anda rondando como león rugiente, buscando a quien devorar. Estoy completamente consciente de sus malvados planes y no me puede tomar por sorpresa. Por lo que me arraigo  en la Palabra de Dios confiado y firmes en la fe para resistirlo,  y en la comprensión de que no tengo nada pendiente con mi hermano, me uno a mi prójimo que esta luchando en contra de él.
 Mi Padre Celestial, el Dios de toda gracia, que me llamó a Su gloria eterna en Cristo, Él mismo nos restaurara y nos librara  de todas y cada una circunstancia adversa que el  diablo elabora en nuestra contra. En Cristo Jesús, soy fuerte,  firme e inmutable como  una roca sólida que el diablo no puede tocar.  Amen.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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lunes, 26 de marzo de 2012

En el Señor Jesús soy luz para mí alrededor.


Lucas 11:33-36; 1 Juan 1:5-9; Filipenses 4:8; Mateo 5:28; 6:22-23; Proverbios 6:25; Romanos 1:16

 

Nadie enciende una lámpara para esconderla o para ponerla debajo de un cesto. Por el contrario, la pone encima de una mesa para que los que entren tengan luz. La lámpara del cuerpo son los ojos. Si los ojos están bien, todo el cuerpo está lleno de luz. Pero si los ojos no están bien, todo el cuerpo está en la oscuridad. Por lo tanto, cuídate de que la luz que está en ti no sea oscuridad. Si tu cuerpo está lleno de luz y no hay oscuridad en él, será iluminado completamente. Será como una lámpara que te alumbra con su luz.

Este es el mensaje que hemos escuchado de Jesucristo y se lo estamos comunicando a ustedes: Dios es luz y no hay oscuridad en él. Si decimos que estamos bien con Dios pero seguimos viviendo en el pecado, estamos mintiendo pues no seguimos la verdad.  Dios vive en la luz y nosotros también debemos vivir en la luz. Si continuamos viviendo en la luz, estamos todos unidos con Dios. Mientras vivimos en la luz, la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, continúa limpiándonos de toda maldad. Si decimos que no pecamos, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros; pero si admitimos nuestros pecados, Dios nos perdonará. Él es fiel y justo para limpiarnos de toda maldad.

En fin, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, noble, correcto, puro, hermoso y admirable. También piensen en lo que tiene alguna virtud, en lo que es digno de reconocimiento. Mantengan su mente ocupada en eso.

Pero ahora yo te digo que si alguno mira a una mujer con el deseo de tener relaciones sexuales con ella, en su mente ya ha cometido pecado con ella.

El ojo es la luz del cuerpo. Si tus ojos ven bien, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tus ojos ven mal, entonces todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Si la única luz que tienes es la oscuridad, ¡qué horrible oscuridad tendrás!

No dejes que su belleza haga que tu corazón arda en deseos por ella; no te dejes cautivar por sus miradas.

No vacilo en anunciar las buenas noticias porque son el poder que Dios usa para salvar a todos los que creen. Se anunciaron primero a los judíos, pero también son para los que no son judíos.


 DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Tengo cuidado de lo que permito entrar en mi vida. Entiendo completamente que la luz no tiene comunión con las tinieblas. Es mi decisión de vivir como el Señor Jesús y en El soy hijo de luz. Mis ojos son la luz que ilumina todo mi cuerpo y cuido que sean sanos. Los ojos de mi espíritu permanecen limpios viendo con claridad lo que está puesto delante de mí, discerniendo la verdad, el bien, el mal, y la falsedad. Estas cosas evidencian que soy hijo del Dios vivo y no me avergüenzo de la vida que he elegido vivir. Mi vida es un testimonio para todos los que tienen hambre por el Evangelio y estoy siempre dispuesto a llevar a otros a los brazos de mi Padre celestial.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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domingo, 25 de marzo de 2012

En el Señor Jesús mi Dios me muestra Su favor.


Isaías 30:18-21; 1 Corintios 1:9; Isaías 58:11 Salmo 46:1; 103:1-18; Jeremías 29:11-14

 

A pesar de eso YAHWEH está esperando para mostrarles su favor, Él tendrá misericordia de ustedes desde lo alto; porque YAHWEH es Elohim de justicia; ¡bendecidos son los que esperan por Él! Pueblo Santo de Sion, que habitas en Jerusalén,  nunca más llorarás. Al sonido de tu clamor, Él te mostrará su misericordia; al oírlo, Él te responderá. Aunque YAHWEH te de pan de aflicción y escasa agua, aún aquellos que te causan errar ya no se acercarán a ti; sino que con tus propios ojos verás a los que te causan errar. Con tus oídos oirás las palabras de los que te llevaron al extravío  Este es el camino; permanece en Él, ya sea que vayas por la derecha o por la izquierda.

 

Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

El Señor te guiará siempre; te saciará en tierras resecas, y fortalecerá tus huesos. Serás como jardín bien regado, como manantial cuyas aguas no se agotan.

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia

Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre.  Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.  Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias; él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión;  él colma de bienes tu vida  y te rejuvenece como a las águilas.  El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos. Dio a conocer sus caminos a Moisés; reveló sus obras al pueblo de Israel.  El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor. No sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente.  No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades.  Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra. Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.  Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.  Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro. El hombre es como la hierba, sus días florecen como la flor del campo: sacudida por el viento, desaparece sin dejar rastro alguno. Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos, con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón.  Me dejaré encontrar afirma el Señor, y los haré volver del cautiverio.  Yo los reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde los haya dispersado, y los haré volver al lugar del cual los deporté, afirma el Señor.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

El plan de mi Padre Celestial desde antes de la fundación del mundo ha sido darme Su favor. Él esta listo para darme de Su misericordia sin considerar mi situación anterior, hoy creo en Su Hijo amado y me ha apartado del  mal camino que seguía para que lo siga a El únicamente.  El siempre esta en pie mostrando su amor, Su misericordia, Su gracia hacia mi. Su presencia siempre esta en mi.  El Señor Jesús  derramo Su sangre y me lavo mis iniquidades y pecados  y por Su sangre el Padre me  justifico (aprobó) para poder estar en Su presencia, por amor a Su Nombre. Por lo tanto, me voy a mantener firme en Su Palabra, confiado e ella y me dejare guiar por Su Espíritu Santo que mora en mí. Mi Dios es  fiel. El Señor Jesús es generoso y amoroso conmigo, cuando le busco,  y Él se apresura a responder cuando necesito su ayuda. En medio de la adversidad y la aflicción, el Señor Jesús me muestre el camino a seguir. Siempre que El me dirige, he oído su voz tierna dentro  de mí diciendo: "Este es el camino, hijo, anda por el”

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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