jueves, 9 de febrero de 2012

He recibido el favor del Padre de mi Señor Jesús.


He recibido el favor del Padre de mi Señor Jesús.

Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor  


1 Juan 1:16-18; Efesios 1:3-22; Colosenses 1:9-14; Santiago 1:5; Juan 14:9

Todos hemos recibido muchos favores porque él está lleno de generoso amor y verdad. Dios dio la ley por medio de Moisés, pero el generoso amor y la verdad de Dios llegaron por medio de Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios, pero el Hijo único, quien él mismo es Dios, nos lo ha dado a conocer. Él está lo más cercano al Padre.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha dado toda clase de bendiciones espirituales en los cielos a través de Cristo. También en Cristo, él nos escogió por amor antes de la creación del mundo para que fuéramos su pueblo santo, es decir, libres de pecado ante él. Antes de la creación del mundo, Dios decidió adoptarnos como hijos suyos a través de Jesucristo. Eso era lo que él tenía planeado y le dio gusto hacerlo. Dios nos eligió para que así se le honre por su grandioso amor, que nos dio gratuitamente por medio de su Hijo amado. La sangre que Cristo derramó en su muerte pagó el rescate para librarnos del pecado. Es decir, que Dios es tan generoso que perdona nuestras faltas. Nos mostró generosamente su bondad. Con completa sabiduría y entendimiento nos ha dado a conocer su plan secreto. Esto fue lo que con gusto Dios quiso hacer por medio de Cristo.  El plan de Dios, que se terminará a su debido tiempo, es poner bajo el mando de Cristo todo lo que hay en el cielo y en la tierra. Dios nos escogió por medio de Cristo para ser su pueblo, tal como ya lo tenía planeado pues él actúa de manera que todo lo que suceda salga de acuerdo con su voluntad. Nosotros los judíos ya estábamos esperando al Mesías desde hace tiempo. Fuimos escogidos para alabarle por su grandeza, y  esto mismo sucede con ustedes: oyeron el mensaje de la verdad, o sea, las buenas noticias sobre la salvación y creyeron en Cristo. Por medio de él, Dios les puso el sello del Espíritu Santo que había prometido. El Espíritu es como un adelanto o una garantía de que recibiremos lo que Dios prometió. La promesa de Dios llegará cuando se complete nuestra liberación, y así podremos alabar a Dios por su grandeza. Por eso siempre los recuerdo en mis oraciones y le ruego a Dios por ustedes. Así lo hago desde que supe que ustedes tienen fe en el Señor Jesús y que aman a todo el pueblo de Dios. Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Señor Jesucristo, les dé el Espíritu, fuente de sabiduría, para que entiendan los secretos de Dios y lleguen a conocerlo verdaderamente. Pido que Dios los ilumine con entendimiento para que vean su verdad y sepan lo que tiene preparado para sus escogidos. Entonces podrán participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo. Verán también lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en él. Es el mismo gran poder  con el que Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su lado en el cielo. Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que está por venir. Dios puso todo bajo el mando de Cristo y lo escogió como máxima autoridad de todo para bien de la iglesia.

Por lo tanto, desde que supimos todo eso no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos a Dios que los llene de conocimiento para entender su voluntad, y que les dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual. Así, vivirán para dar honor al Señor y agradarle en todo. Como resultado podrán hacer toda clase de buenas obras y conocerán mejor a Dios. Además, el poder glorioso de Dios los fortalecerá para que puedan resistir todo con paciencia. Darán gracias al Padre llenos de alegría, porque él les ha dado el privilegio de compartir la herencia que tiene preparada para todo el que obedece la voluntad de Dios y vive en la luz. Dios nos rescató del poder de la oscuridad y nos hizo entrar al reino de su Hijo amado, quien pagó el precio de nuestra libertad y así tenemos el perdón de nuestros pecados.

Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará. Dios es generoso y nos da todo con agrado.

Jesús le dijo: -He estado con ustedes mucho tiempo, ¿todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Por qué pides que les muestre al Padre?

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

De la abundancia de mi Señor Jesús he recibido gracia sobre gracia, misericordia sobre misericordia, favor sobre favor, bendición sobre bendición, y regalo sobre regalo.  Todo lo que se refiere a la vida nueva que me ha dado y la ha amontonado sobre mí en una lluvia de abundancia. Ahora soy un partícipe de Su gracia y de Su verdad. El favor de Dios me ha concedido bendición de manera permanente. Este favor me capacita divinamente a hacer todo lo que he sido llamado a hacer y recibir todo lo que he sido llamado a recibir.  Jesús me ha presentado a Su Padre Celestial, me lo ha dado conocer de una forma tan íntima, que en todo lo que yo hago puedo percibir y entender Su voluntad, Su amor, Su poder, Su sabiduría y bondad hacia mí.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.
Hosanna.enriqueibarra@gmail.com

miércoles, 8 de febrero de 2012

El Señor Jesús dijo que tocad, buscad y que llamara.


Mateo 7:7-8,13-14; Marcos 11:22-24; Proverbios 8:17; Deuteronomio 4:29; Jeremías 29:12-13; 1 Juan 5:14-15; Juan 10:10 Deuteronomio 28:1-2; Lucas 13:24; Efesios 1:3

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Yo amo a los que me aman,  Y me hallan los que temprano me buscan.

Más si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.  Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Cuando pido de acuerdo a la Palabra de Dios, pido de acuerdo a Su voluntad y sé que voy  a recibir.  Voy a buscar y seguiré buscando en Su Palabra y el Señor Jesús ha prometido que lo voy a encontrar cuando le busco de todo corazón.  Cuando toco la puerta (Jesús es la Puerta)  sé que me abrirá.  Confiadamente y con seguridad pido y recibiré, busco y encuentro, toco y se me abre la puerta para recibir de mi Señor Jesús, así esta escrito en Su Palabra.  Entro en la bendición de Dios que Él ha preparado para mi desde antes de la fundación del mundo, mi bendición es el Señor Jesús que mora dentro de mi.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.
Hosanna.enriqueibarra@gmail.com

martes, 7 de febrero de 2012

Guardo en mi corazón la Palabra de mi Señor Jesús.


Deuteronomio 11:18-28; 2:25; 6:4-13; Josué 1:8; 24:15; Efesios 6:1-3; Éxodo 14:14; Romanos 8:31; Santiago 4:7

Por lo tanto, ustedes almacenarán estas palabras mías en su corazón y en todo su ser; átenlas en su mano como señal, pónganlas al frente, delante de sus ojos; enséñenlas cuidadosamente a sus hijos, hablando de ellas cuando se sienten en su casa, cuando viajen por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten; y escríbanlas en los marcos de las puertas de su casa y en sus postes  para que ustedes y sus hijos vivan larga vida en La Tierra que YAHWEH juró a sus padres que les daría a ellos por el tiempo que haya cielo sobre la tierra.  Porque si ustedes tienen cuidado de obedecer todos estos mandamientos que yo les estoy dando para hacerlos, amar a YAHWEH su Elohim, seguir todos su caminos y agarrarse a El; entonces YAHWEH echará a todas estas naciones delante de ustedes; y ustedes desposeerán naciones más grandes y fuertes que ustedes. Donde quiera que se plante la planta de su pie será de ustedes; su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano y desde el Río, el Río Éufrates, al Mar Mediterráneo. Nadie los podrá hacer soportar;  YAHWEH su Elohim pondrá el temor y terror de ustedes en toda la tierra que ustedes pisen, como Él les dijo. Miren, yo estoy poniendo delante de ustedes hoy una bendición y una maldición la bendición, si escuchan a los mandamientos de YAHWEH su Elohim que yo les estoy dando hoy;  y la maldición, si no escuchan a los mandamientos de YAHWEH su Elohim, sino que se vuelven a un lado del camino que yo les ordeno hoy y siguen otros dioses que ustedes no han conocido.

Hoy comenzaré a poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos que están debajo de todo el cielo; los cuales oirán tu fama, y temblarán, y angustiarse han delante de tí.

Oye Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todo tu poder.  Y estas palabras, que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón.  Y repetirlas has a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y acostándote en la cama, y levantándote: Y atarlas has por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos. Y escribirlas has en los postes de tu casa, y en tus portadas. Y será, que cuando Jehová tu Dios te hubiere metido en la tierra, que juró a tus padres Abraham, Isaac, y Jacob, para dártela a ti, ciudades grandes y buenas, que tú no edificaste; Y casas llenas de todo bien, que tú no henchiste, y cisternas cavadas, que tú no cavaste, viñas y olivares que tú no plantaste: y comieres, y te hartares; Guárdate que no te olvides de Jehová, que te sacó de tierra de Egipto de casa de siervos. A Jehová tu Dios temerás, y a él servirás y por su nombre jurarás:

El libro de esta ley nunca se apartará de tu boca; antes de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y entonces todo lo entenderás.

Si mal os parece servir a Jehová,  escogeos hoy a quién sirváis;  si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río,  o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis;  pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre que es el primer mandamiento con promesa,  para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra.

Jehová peleará por vosotros,  y vosotros estaréis tranquilos.

¿Qué,  pues,  diremos a esto?  Si Dios es por nosotros,  ¿quién contra nosotros?

Someteos,  pues,  a Dios;  resistid al diablo,  y huirá de vosotros.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Someto mi corazón, alma y mente a la Palabra de Dios. Medito en ella en su totalidad y ato todos Sus estatutos, como si se tratara de una señal en la mano y un adorno delante de mis ojos.  Escribo Su Palabra en los postes de la puerta de mi casa y en los portones.  Por la Palabra de mi Padre Celestial los días de mis hijos se multiplican. Yo lo amo y ando en todos Sus caminos.  Estoy decidido a unirme a Jesús en amor. Él siempre está conmigo. El expulsa a mis enemigos de delante de mí y los despoja.  Cada lugar que la suela de mis zapatos pisa es mía, por lo tanto la reclamo para el reino de Dios.  No hay un alma en toda la creación que tenga la capacidad de triunfar sobre mí.  El Señor Jesús pone ante mí la elección de vivir bajo Su bendición, o bajo la maldición.  La elección es mía.  Puedo ser bendecido si elijo creer y obedecer a Su Palabra y Sus estatutos, o puedo ser maldecido si decido rechazarlas.  ¡Escojo la bendición!

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.
Hosanna.enriqueibarra@gmail.com