miércoles, 4 de enero de 2012

Habito bajo la sombra del Señor Jesús mi Dios.


Salmo 91:1; 27:5; 31:15; Romanos 8:2; Gálatas 3:13-15; Jeremías 17:5-8

El que habita a la sombra del Altísimo, se acoge a la protección del Todopoderoso.

Cuando esté en peligro el Señor me protegerá en su casa. Él me esconderá bajo su techo, me llevará a un lugar seguro.

Mi vida está en tus manos; sálvame de mis enemigos y de los que me persiguen

Porque por medio de Cristo Jesús, la ley del Espíritu que da vida te liberó de la ley que trae pecado y muerte.

Cristo pagó para librarnos de la maldición de la ley y aceptó estar bajo maldición en lugar de nosotros. La Escritura dice: maldito todo aquel cuyo cuerpo es colgado en un árbol.  Cristo hizo eso para que las bendiciones que recibió Abraham llegaran a las demás naciones. Las bendiciones vienen a través de Jesucristo para que por medio de la fe pudiéramos recibir el Espíritu que Dios prometió.

Esto dice el Señor: Maldito el ser humano que confía en su semejante; el que se apoya en otros seres humanos mientras se aparta del Señor. Será como un arbusto en el desierto que no experimentará la llegada del bien, pues está plantado en la sequedad del desierto; tierra árida, donde no vive nadie.
Bendito el ser humano que confía en el Señor. El Señor será su confianza. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente y no teme cuando llega el calor. No se preocupa en época de sequía y nunca deja de dar fruto.

  
 DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

No importa el tiempo, las circunstancias que me rodean he decidido habita bojo la sombra de mi Señor Jesús, donde no corro riesgo alguno, porque Él lo dice que es mi refugio y fortaleza. Y En el Señor Jesús he recibido Su Espíritu  que me ha afirmado mi confianza en el Señor y me plantado en Su Palabra compartiéndola a mi prójimo y sé que da fruto en la vida de él como lo hace en mi vida.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

martes, 3 de enero de 2012

Padre nuestro que estas en el cielo santificado sea Tu Nombre.

Mateo 6:9-13; Filipenses 4:6, 19; 2 Timoteo 2:15; 1 Juan 5:14-15; 1 Corintios 2:12; Marcos 11:25; Salmo 91:13 

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.  Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.  Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

Sobre el león y el áspid pisarás;  Hollarás al cachorro del león y al dragón.


 DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Cuando oro en el nombre de Jesús, entro en la presencia del Padre Celestial, con la alabanza y adoración, dando honor con toda reverencia a Su Nombre. La manifestación de Su reino en esta dentro de mí aquí en la tierra. Escudriño en la Palabra de Dios para conocer Su voluntad. Su Espíritu Santo me muestra cuál es Su voluntad en el cielo y me dejo guiar por El para manifestarlo aquí en la a tierra. Oro al Padre Celestial para recibir hoy la provisión de todos mis días para tener mi provisión este día - la previsión espiritual, la del alma y la material. Escudriño la Palabra de Dios y confieso delante de El en el nombre de Jesús y confio en El que  nada me hará falta en mi vida porque el Señor Jesús hace honor a su nombre. Me propongo en mi corazón perdonar a todos aquellos que han pecado contra mí. No voy a permitir guardar rencor que impiden mis oraciones lleguen a la presencia de Dios. Oro en el conocimiento y en el espíritu para ser liberado de las trampas del maligno y así vivir en la victoria que el Señor Jesús gano en la cruz derrotado a la muerte el tercer día.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

lunes, 2 de enero de 2012

La sabiduría que me fortalece viene de mi Señor Jesús, mi Dios.


La sabiduría que me fortalece viene de mi Señor Jesús, mi Dios.

Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor  


Proverbios 25:5-6; 1:7; Hechos 6:5-8; Efesios 1:17-23; 6:10; Proverbios 15:22; Lucas 14:31 


La sabiduría fortalece al hombre, y el conocimiento aumenta su poder. La guerra se libra con buena estrategia; con muchos consejeros se logra la victoria.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

A todo el grupo le gustó la idea. Entonces escogieron a estos siete hombres: Esteban, hombre de mucha fe y lleno del Espíritu Santo, Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, uno de Antioquía que se había convertido en judío. Ellos les presentaron los siete hombres a los apóstoles, quienes oraron por los recién escogidos y les impusieron las manos.  La palabra de Dios se difundía más y más. El grupo de seguidores en Jerusalén crecía muchísimo, y hasta un gran número de sacerdotes obedeció el mensaje de fe. Esteban, lleno del poder y la bendición de Dios, hacía grandes señales milagrosas entre el pueblo.

Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Señor Jesucristo, les dé el Espíritu, fuente de sabiduría, para que entiendan los secretos de Dios y lleguen a conocerlo verdaderamente.  Pido que Dios los ilumine con entendimiento para que vean su verdad y sepan lo que tiene preparado para sus escogidos. Entonces podrán participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo. Verán también lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en él. Es el mismo gran poder con el que Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su lado en el cielo. Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que está por venir. Dios puso todo bajo el mando de Cristo y lo escogió como máxima autoridad de todo para bien de la iglesia.  Cristo llena todo con su presencia, y en la iglesia se muestra todo lo que él es.

Finalmente, confíen en el gran poder del Señor para fortalecerse.

Los planes fracasan cuando no se consultan, pero tienen éxito cuando se pide consejo a los que saben.

O si un rey va a hacer una guerra contra otro, primero se sienta a hacer planes, ¿verdad? Si sólo tiene diez mil soldados hará planes para ver si puede derrotar al otro que tiene veinte mil soldados.


 DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Soy un hombre que tengo un poder extraordinario y milagros0 - el poder lleno de la sabiduría de los siglos que proviene del Espíritu de Dios, de mi Señor Jesus que mora en mi – Él es quien aumenta mi fuerza.  Abrazo el consejo de muchos asesores sabios y santos que me guían en la batalla y aseguro mi victoria.  Mi victoria esta en Jesús.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

domingo, 1 de enero de 2012

El Señor Jesús revela y me enseña lo que tengo que decir.


Isaías 50:4-9; Proverbios 18:20-21; Marcos 11:22-25; Isaías 30:21; Mateo 5:10-12; Juan 10:4-5; Romanos 8:31-39; 1 Juan 2:1-2 


El Señor Dios me enseñó lo que tengo que decir. Así que sé qué decir para darle ánimo al débil. Cada mañana él me despierta, afina mi oído para escuchar como los que estudian.  El Señor Dios ha abierto mi oído y yo no fui rebelde, no me eché para atrás. Puse mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas a los que arrancaban mi barba. No escondí mi cara a los que me insultaban y escupían.  El Señor Dios me ayuda, y los insultos no me hieren. Por eso me mantendré firme, y sé que no seré avergonzado.  Ya viene el que demostrará que tengo razón. ¿Me va a demandar alguien? Presentémonos juntos al tribunal. ¿Quién me va a acusar? Que venga y hagamos un careo.  Miren, el Señor Dios me está ayudando. ¿Quién se atreverá a condenarme? Todos ellos se desgastarán como un vestido; serán comidos por la polilla.  DPT

Tu forma de hablar te alimentará, lo que digas te saciará. Lo que uno habla determina la vida y la muerte; que se atengan a las consecuencias los que no miden sus palabras.

Y Jesús contestó: -Ten fe en Dios.  Te digo la verdad: tú puedes decirle a esta montaña: levántate y lánzate al mar. Si no dudas y estás convencido de que lo que estás diciendo va a suceder, Dios lo hará por ti. Por eso les digo que cuando pidan algo en sus oraciones, pídanlo convencidos de que ya lo han recibido y, entonces, lo que pidan será suyo.  Y si se acuerdan de que tienen algo contra alguien, perdónenlo. Háganlo para que su Padre en el cielo también les perdone sus pecados a ustedes.

Cuando te desvíes a la izquierda o a la derecha, oirás una voz detrás de ti diciéndote: Por ahí es el camino, sigue por él.  Afortunados los que son maltratados por hacer la voluntad de Dios, porque el reino de Dios les pertenece.  Cuando la gente los insulte, los persiga y hable mal de ustedes por seguirme, sepan que son afortunados a los ojos de Dios. Cuando les pase esto, alégrense porque Dios les va a dar una gran recompensa. Así también fue como maltrataron a los profetas que vivieron antes de ustedes.

Cuando las ha sacado a todas, el pastor camina delante de ellas, y ellas lo siguen porque conocen su voz.  Pero sus ovejas no siguen a un extraño, sino que se alejan de él porque no conocen su voz.

¿Qué podemos decir sobre todo esto? Si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar contra nosotros. Dios llegó incluso a permitir que su propio Hijo muriera por nosotros. Con toda seguridad nos dará junto con su Hijo todo lo que tiene. ¿Quién podrá acusar al pueblo que Dios ha escogido? Dios es el que nos aprueba. ¿Quién va a condenarnos? Cristo fue quien murió por nosotros y además resucitó. Ahora Cristo está sentado a la derecha de Dios y está rogando por nosotros. ¿Podrá algo separarnos del amor de Cristo? Ni las dificultades, ni los problemas, ni las persecuciones, ni el hambre, ni la desnudez, ni el peligro ni tampoco la muerte. Así dicen las Escrituras: Por ti estamos siempre en peligro de muerte, nos tratan como si fuéramos ovejas que van al matadero. Más bien, en todo esto salimos más que victoriosos por medio de Dios quien nos amó. Pues estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los poderes diabólicos, ni lo que existe, ni lo que vendrá en el futuro, ni poderes espirituales, ni tampoco lo alto o lo profundo, ni ninguna criatura que existe. Nada podrá separarnos del amor de Dios que se encuentra en nuestro Señor Jesucristo.  Pues estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los poderes diabólicos, ni lo que existe, ni lo que vendrá en el futuro, ni poderes espirituales, ni tampoco lo alto o lo profundo, ni ninguna criatura que existe. Nada podrá separarnos del amor de Dios que se encuentra en nuestro Señor Jesucristo.

Hijitos míos, les escribo esto para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante Dios: Jesucristo, el Justo.  Él sacrificó su vida para quitar nuestros pecados y no sólo los nuestros, sino los de todo el mundo.



 DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

El Espíritu del Señor Jesús me ha dado Espíritu de  descernimiento para hablar con autoridad;  conozco las palabras que Dios pone en mi boca y hablo con autoridad y  declaro la Palabra de Dios en el Nombre del Señor Jesús para bendecir y edificar a los débiles de espíritu. El Señor me despierta cada mañana y abrir mis oídos espirituales y Su voz de su enseñanza con ternura. No soy rebelde, ni me apartará de escucharlo. Ni me desvió para escuchar la voz del señor de las tinieblas. Aunque sufro la persecución de aquellos que no aceptan la verdad. Estoy ene el mundo y según ellos estoy haciendo el ridículo y la burla, sé que mi Señor Jesús levanta mis manos y no me avergüenza sino que me da la victoria sin que tome alguna venganza hacia ellos.  Porque pesar de todo, el Señor mi Dios es mi pilar, me reivindica y se encarga de que no sea avergonzado. Dejo todo a mi Abogado defensor  al Señor Jesucristo y Él habla en mi defensa y no hay nadie que me pueda acusar porque Él es por mi. ¿Solo un tonto puede discutir contra el Señor Jesus? ¿El que se me acusa después de que el Señor Jesus me ha declarado inocente?  Sé que mi Señor Jesús no me va ha dejar avergonzado, El siempre esta dentro de mi y alrededor de mi.  Solo un tonto podría venir en contra de mí.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv