jueves, 3 de noviembre de 2011

El Señor Jesús ha puesto Su Espiritu dentro de mi.


Ezequiel 11:17-20; Salmo 105:45; Tito 3:5; Romanos 5:10, 6:14; Juan 10:10; Gálatas 4:5-6
Di por tanto: Así ha dicho el Señor Jehová: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel.   Y vendrán allá, y quitarán de ella todas las cosas detestables, y todas sus abominaciones.    Y les daré un corazón; y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos, y quitaré de su carne el corazón de piedra, y les daré un corazón de carne; para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis juicios y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.

Para que guardasen sus estatutos, Y observasen sus leyes. Aleluya

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.  Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

He sido reconciliado con Dios.
Jesús me ha dado un espíritu nuevo y ahora tengo un corazón sin divisiones y dedicado a Su voluntad. Ya no tengo un corazón de piedra, frio, gobernado por el diablo, sino que Dios me ha dado un corazón de carne, lleno de la vida de Dios.  Como hijo nacido de nuevo en Jesús, ahora puedo vivir libre de pecado. Todas las cosas que en mi vida deshonraban Su Nombre han sido quitadas.  Y me mantengo en la ley del amor, que es la perfecta ley de la libertad, para mi vida.  Vivo cada día en plena conciencia de que soy hijo de Dios y que Él es mi Padre.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.
Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Levántate oh Dios y acuérdate de Tu pacto.


 Salmo 74:19-23; Deuteronomio 4:31; Proverbios 17:5; Salmo 3:3
No entregues a las fieras el alma de tu tórtola,  y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos. Mira al pacto, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.  No vuelva avergonzado el abatido;  el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre. Levántate, oh Dios, aboga tu causa;  acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.  No olvides las voces de tus enemigos;  el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro;  Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad,  Ni mortandad que en medio del día destruya.

Porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.

El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor;  Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.

Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;  Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Aunque este rodeado de malvados y se burlen de mí,  el Padre del Señor Jesús, mi Dios recuerda Su pacto conmigo.  Él me libra de todo mal y levanta mi cabeza muy en alto sobre mis enemigos y estos son  avergonzados.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan
3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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martes, 1 de noviembre de 2011

Creo y declaro Tu Palabra Señor Jesus.


Proverbios 12:14-16, 13:2, 18:20-21; Marcos 11:22-25; 2 Corintios 4:13; Salmo 35:27
El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y le será pagado según la obra de sus manos.  El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio. El necio al punto da a conocer su ira; mas el que no hace caso de la injuria es prudente.

Del fruto de su boca el hombre comerá el bien; mas el alma de los prevaricadores hallará el mal.

Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios.  La muerte y la vida están en poder de la lengua,  y el que la ama comerá de sus frutos.

Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.   Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.  Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.  Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé,  nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.

Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa,  y digan siempre: Sea exaltado Jehová,  que ama la paz de su siervo.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Creo las leyes espirituales en relación con el poder de la lengua.  Por el fruto de mis labios, mi vida se llena hasta rebosar de cosas buenas así como por la obra de mis manos recibiré mi recompensa.  Atiendo el  consejo sabio y tengo fe en Dios,  y porque he creído por eso hablo Su Palabra y me alegro con todos mis hermanos que están a favor de mi justa causa porque mi Padre Celestial ama mi prosperidad, la cual incluye: salvación, paz, salud divina, éxito en todas las áreas de mi vida, donde nada me falta ni nada se pierde porque el Señor Jesús es mi TODO.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan
3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv