domingo, 7 de agosto de 2011

En el Señor Jesucristo tengo Vida.


1 Corintios 15:22-26; Génesis 2:17; Romanos 5:12; Juan 3:3, 3:16, 5:28-29; Efesios 2:5; 2 Timoteo 1:10  
 
Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; después, cuando él venga, los que le pertenecen. Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino a Dios el Padre, luego de destruir todo dominio, autoridad y poder.  Porque es necesario que Cristo reine hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será destruido es la muerte

Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás.

Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron.

De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios dijo Jesús.

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados.

Nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales.

Y ahora lo ha revelado con la venida de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien destruyó la muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

A causa del pecado de Adánmorí espiritualmente, lo que dio por resultado que estuviera sujeto a la muerte física.  De la misma manera, en Jesús he sido vivificado espiritualmente y un día resucitare con un nuevo cuerpo glorificado, libre de todos los lazos de la muerte.  Jesús ha destruido todo dominio, autoridad y poder del enemigo, El reina y yo también en Él y a través de El por lo tanto, todos  Sus enemigos han sido puestos bajo las plantas de nuestros pies.  El último enemigo que destruiremos será la muerte.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

sábado, 6 de agosto de 2011

He escogido al Señor Jesús y Su Palabra



Cuando escucho la Palabra de Dios, o la leo disfruto con atención porque es mi  Señor Jesús el que me habla, me aconseja, ordena Su voluntad para mi vida, y siempre es lo mejor

Lucas 10:41-42; 1 Pedro 5:6-7; Judas 24-25; Juan6:27; Filipenses 1:13-14; Romanos 11:29  
--Marta, Marta --le contestó Jesús--, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria.  María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo.  Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.

¡Al único Dios, nuestro Salvador, que puede guardarlos para que no caigan, y establecerlos sin tacha y con gran alegría ante su gloriosa presencia,  sea la gloria, la majestad, el dominio y la autoridad, por medio de Jesucristo nuestro Señor, antes de todos los siglos, ahora y para siempre! Amén.

Es más, se ha hecho evidente a toda la guardia del palacio y a todos los demás que estoy encadenado por causa de Cristo.  Gracias a mis cadenas, ahora más que nunca la mayoría de los hermanos, confiados en el Señor, se han atrevido a anunciar sin temor la palabra de Dios.

Porque las dádivas de Dios son irrevocables, como lo es también su llamamiento.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Rehúso a  estar ansioso o estresado por el servicio a Dios o el trabajo o los problemas.  He tomado mi lugar como discípulo de Jesucristo, y mantengo mis prioridades en orden y pongo Su Palabra en primer lugar.  He elegido la mejor parte y no seré privado de ella. Cuando sirvo, lo hago con alegría, bendigo mi trabajo y ningún problema es superior porque me he preparado con la Palabra de Dios y ella me ha librado de todo estrés y ansiedad.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

viernes, 5 de agosto de 2011

Canto a el Señor Jesús y Proclamo Su Victoria.


El Señor Jesús no permite que nadie se levante en contra de mi porque lo hacen sin Él, y dice que no toquen a Su ungido, Él me ha ungido con Su santo Espíritu. Y le doy gritos de alabanza y gloria.

1 Crónicas 16:21-24; Isaías 54:17; Génesis 12:3, 17; Juan 2:27; Números 24:9
El no permitió a nadie oprimirlos. Sí, por amor a ellos El reprendió aun a reyes: "¡No toquen a mis ungidos o hagan daño a mis profetas!"  ¡Canten a Jehová, toda la tierra! ¡Proclamen su victoria día tras día!  ¡Declaren su Gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos!

Ninguna arma forjada prevalecerá contra ti. En la corte refutarás toda acusación, y tus adversarios serán condenados. Esta es herencia de los siervos de YAHWEH; la recompensa por su rectitud viene de mí," dice YAHWEH.

 Yo bendeciré a aquellos que te bendigan, pero maldeciré a cualquiera que te maldiga; y por ti todas las tribus de la tierra serán bendecidas.

Pero YAHWEH afligió a Faraón y su casa con grandes y severas aflicciones a causa de Sarai la esposa de Abram.

En cuanto a ustedes, permanece la unción que recibieron del Padre. Así que, no tienen necesidad de ser enseñados por nadie. Por el contrario, su unción continúa enseñándoles acerca de todas las cosas, y es la verdad, no una copia, así como Él les enseñó, permanezcan unidos con Él.

"Cuando ellos se acuestan ellos se encorvan como león, o como una leona – ¿quién se atreve a despertarla? ¡Benditos serán todos los que te bendigan! ¡Malditos serán todos los que te maldigan!"

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Mi Padre Celestial no permite que nadie me haga mal y se salga con la suya.   El Señor Jesús reprende incluso a los reyes (a gobernantes)  por mi causa, diciendo: "No toquéis a mis ungidos!”  ! Cantaré al Señor Jesús por Su gran salvación!  ! Declarare a todo el mundo sus obras maravillosas! Y proclamo Su victoria. Dándole glorias a el Señor Jesús.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

jueves, 4 de agosto de 2011

El Señor Jesús es la Piedra Angular.


Cuando confieso el Nombre de Jesús sobre alguna situación que para el mundo es difícil o imposible de resolver, yo encuentro la respuesta, en el Señor Jesús, porque Él es la respuesta a todo en mi vida, hoy he entendido que todo gira a Su derredor. Él es la Piedra Angular de toda la creación.

Hechos 4:10-13; Marcos 16:15-20; Juan 14:13-14; Gálatas 2:20; Salmo 118:22; Romanos 10:8-13
Entonces que sea conocido por ustedes, y por todo el pueblo de Israel, que es en El Nombre del Ungido de Dios Jesús de Nazaret,  a quien ustedes ejecutaron en la cruz como a un criminal, pero a quien Dios lo ha levantado de los muertos, por Él es que este hombre está delante de ustedes perfectamente sanado.   Este Jesús es la piedra desechada por los constructores, la cual se ha convertido en la piedra angular. ¡No hay salvación en ningún otro! Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a la humanidad, por medio del cual podamos ser salvos.  Cuando vieron la valentía de Pedro y de Juan, a pesar de que eran sin letra, sin entrenamiento, se maravillaron y reconocieron que habían estado con Jesús.

Les dijo: "Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura.  El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado. Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán en nuevas lenguas; tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la salud."  Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Los discípulos salieron y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con las señales que la acompañaban.

Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.

He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.

La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular.

¿Qué afirma entonces? "Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón."* Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. Así dice la Escritura: "Todo el que confíe en él no será jamás defraudado."*  No hay diferencia entre judíos y gentiles, pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan, porque "todo el que invoque el nombre del Señor será salvo".*

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Que todos conozcan y  comprendan que es a través del nombre del Señor  Jesús que ahora estoy vivo y que es solo a través de Su Nombre que hoy soy capaz de llevar la libertad a los demás.  Dios me ha concedido el poder de usar el nombre de Jesús para satisfacer cada necesidad. Jesús, mi Señor, que fue crucificado y a quien Dios resucitó de entre los muertos, es el poder a través del cual vivo.  Él es la piedra angular sobre la que vivo y soy porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en que podamos ser salvos.  En Él y a través de Él he sido liberado para hacer lo que estoy llamado a hacer, y además, tengo la elocuencia sin restricciones para responder a cualquier acusación que se ponga en mi contra.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.