viernes, 10 de junio de 2011

Lleno Mi Boca Con La Palabra De Dios



Proverbios 18:20-21; Proverbios 12: 14; Marcos 11-22-25  NVI

Cada uno se llena con lo que dice y se sacia con lo que habla.  En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.

Cada uno se sacia del fruto de sus labios, y de la obra de sus manos recibe su recompensa.
Pedro, acordándose, le dijo a Jesús —¡Rabí, mira, se ha secado la higuera que maldijiste! —Tengan fe en Dios —respondió Jesús—. Les aseguro  que si alguno le dice a este monte: “Quítate de ahí y tírate al mar”, creyendo, sin abrigar la menor duda de que lo que dice sucederá, lo obtendrá.  Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS


Mis palabras producen el fruto que llena mi estómago, y mis labios producen la cosecha con la que me satisfago.  La vida y la muerte están en el poder de la lengua. Mis palabras son las semillas de la vida y la prosperidad para el reino de Dios, pero muerte y destrucción para el reino del enemigo.  Siembro mis palabras con sabiduría y cosecho cosas buenas que hacen que mi Padre Celestial se complazca.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

jueves, 9 de junio de 2011

Cuando Oro A Mi Señor Jesús, Me Responde


 Daniel 9:21-23; Efesios 6:18; Juan 16:23-24, 27
Se acercaba la hora del sacrificio vespertino. Y mientras yo seguía orando, el ángel Gabriel, a quien había visto en mi visión anterior, vino en raudo vuelo a verme y me hizo la siguiente aclaración: »“Daniel, he venido en este momento para que entiendas todo con claridad. Tan pronto como empezaste a orar, Dios contestó tu oración. He venido a decírtelo porque tú eres muy apreciado. Presta, pues, atención a mis palabras, para que entiendas la visión.  

·         Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.
·         En aquel día ya no me preguntarán nada. Ciertamente les aseguro que mi Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.
·         Ya que el Padre mismo los ama porque me han amado y han creído que yo he venido de parte de Dios.




DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Soy un guerrero de oración que continuamente es bendecido con la sabiduría y el entendimiento que Dios envía desde el cielo.   Aun antes de comenzar a orar, mi Padre Celestial ya tiene la respuesta preparada y me bendice.  El Señor Jesús me tiene en alta estima, soy parte de los hijos del Padre Celestial.  Él es mi ayuda en todas las circunstancias. Jesús es mi Dios y mi Señor!!


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

miércoles, 8 de junio de 2011

La Palabra De Dios Esta En Mi Corazón.


 Salmo 37:30-34; Salmo 119:11; Isaías 54:17
 La boca del justo imparte sabiduría, y su lengua emite justicia. La ley de Dios está en su corazón, y sus pies jamás resbalan. Los malvados acechan a los justos con la intención de matarlos, pero el Señor no los dejará caer en sus manos ni permitirá que los condenen en el juicio. Pero tú, espera en el Señor, y vive según su voluntad, que él te exaltará para que heredes la tierra. Cuando los malvados sean destruidos, tú lo verás con tus propios ojos.


·         En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.

·        No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti; toda lengua que te acuse será refutada. Ésta es la herencia de los siervos del Señor, la justicia que de mí procede —afirma el Señor—.



DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS


Soy un hombre de honor e integridad. Mi boca sólo habla la verdad y la sabiduría fluye de mí como una fuente. La Palabra de Dios está profundamente arraigada en mi corazón por lo que no voy a tropezar en mi camino. Aunque los malvados tramen algo contra mí, aun queriendo quitarme mi propia vida, el Señor Jesús no me dejará caer en poder de ellos. No tengo miedo de sus falsas acusaciones y amenazas injustas.  Si fuera llevado a juicio no seré condenado, porque el Señor Jesús es mi Abogado justo, y yo estoy a Su lado.  A su debido tiempo seré exaltado y heredare la tierra, y cuando los malvados sean quitados yo estaré allí para presenciarlo.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.