jueves, 24 de marzo de 2011

En El Poder Del Espíritu Santo Hablo Su Palabra


Hechos 4:24-31 RV95
Ellos, al oírlo, alzaron unánimes la voz a Dios y dijeron: «Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por boca de David tu siervo dijiste: “¿Por qué se amotinan las gentes y los pueblos piensan cosas vanas?  Se reunieron los reyes de la tierra y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor y contra su Cristo”. Y verdaderamente se unieron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con toda valentía hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.
Cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con valentía la palabra de Dios.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Cuando el enemigo (el diablo) a través de hombres malos se levanta contra mí, tengo la Palabra de Dios como mi defensa. Hay un ejército de hombres, mujeres y ángeles dispuestos a tomar su posición a mi lado. Juntos, levantamos nuestras voces en un mismo acuerdo a nuestro Dios y Padre, el Señor Soberano del universo, que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, incluyendo a aquellos que conspiran contra mí. Cuando le hablo al problema y lo enfrento con la Palabra de Dios, todos los diablos huyen. Está escrito (en el Salmo 2) que cuando se amotinan en mi contra y traman mi destrucción, y los reyes de la tierra (poderes espirituales de la oscuridad) se ensamblan contra el Señor Jesús y su ungido (yo), el que está sentado en el cielo se ríe. Dios mismo observa sus amenazas y se levanta a mi favor. Él está de mi lado!. Por lo tanto, declaro su Palabra sin temor, con toda la valentía que me da El Espíritu Santo. !Dios extiende Su mano poderosa y señales, maravillas y milagros son hechos a través de mi en el nombre de Jesús!
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Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El Señor Jesús Me Ha Cubierto Con Su Manto


Ezequiel 16:8 -14
Pasé otra vez junto a ti y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores. Entonces extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez; te hice juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová, el Señor, y fuiste mía. Te lavé con agua, lavé tus sangres de encima de ti y te ungí con aceite. Luego te puse un vestido bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. Te atavié con adornos, puse brazaletes en tus brazos y un collar en tu cuello. Puse joyas en tu nariz, zarcillos en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido bordado era de lino fino y seda. Comiste flor de harina de trigo, miel y aceite. Fuiste embellecida en extremo y prosperaste hasta llegar a reinar.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Dios ha extendido Su manto sobre mí y cubrió mi desnudez. El Señor Jesús me ha dado Su solemne juramento de que nunca me dejará ni me desamparará. Él me ha limpiado de mi culpabilidad con Su Preciosa Sangre, me ha glorificado, y me ha vestido con ropa costosa y fina. Él me alimenta con abundancia de ricos y delicados manjares. Él prospera todo lo que pone en mi mano. Juntos, tenemos un pacto de alianza. Todo lo que Él es y todo lo que Él tiene es mío, y todo lo que soy y todo lo que tengo le pertenecen a Jesús.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

martes, 22 de marzo de 2011

El Espíritu De Jesús esta sobre Mi


Jueces 15:14-16
Cuando llegaron a Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el espíritu de Jehová vino sobre él y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego y las ataduras se cayeron de sus manos. Al ver una quijada de asno, fresca aún, extendió la mano, la tomó y mató con ella a mil hombres. 16Entonces Sansón dijo:
«Con la quijada de un asno, un montón, dos montones; con la quijada de un asno maté a mil hombres».

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

El Espíritu de Dios está dentro de mí. Funciono en todo Su poder y autoridad a través del nombre de Jesús. Toda Su fuerza y ​​capacidad están dentro de mí en todo momento. Fácilmente puedo romper las ataduras de mis enemigos y hago que huyan de mí por el Poder de Dios que opera en mi vida.  Aunque un millar de ellos vengan contra mí, no temeré porque el Señor Jesús está conmigo.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

lunes, 21 de marzo de 2011

La Semilla De La Palabra De Dios.


Marcos 4:26-32
Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra. Duerma y vele, de noche y de día, la semilla brota y crece sin que él sepa cómo, porque de por sí lleva fruto la tierra: primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado. Decía también: ¿A qué compararemos el reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra, pero después de sembrado crece y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Mi Padre celestial ha puesto la Semilla de su Palabra en mis manos y yo soy fiel y diligente en sembrarla en mi corazón (espíritu).  Mi trabajo consiste en leerla, meditarla, creerla,  declararla, y hacerla constantemente. Cualquier necesidad que tenga, ya sea para la sanidad, la paz, la prosperidad, la alegría, o cualquier cosa que el Señor Jesús me prometió en Su palabra,  la recibo como si se tratara de una semilla de mostaza.  A pesar de que mis circunstancias sean diferentes a lo que espero cosechar,  una vez que Su Palabra ha sido sembrada en mi corazón, sé que la cosecha llegará a Su debido tiempo.  Por lo tanto, siembro la promesa (la semilla) y a través de la fidelidad y diligencia que pongo en ella (meditando sobre ella y hablándola a mi vida)  de forma continúa para hacerla crecer y aumentar hasta que sus raíces han superado todo lo que había sido sembrado y se establece en mí. Como ramas hacia fuera, llenan toda mi vida de la realidad de Su verdad, por lo tanto soy fiel y diligente, en creer y hablar con fe la Palabra de Dios en mi vida. La Palabra dentro de mí crece y crece hasta que tenga una cosecha sobreabundante donde alcanza para compartir con otros que necesitan y ofrecerles un lugar de refugio y descanso en el Señor Jesús, quien es La Palabra Viva y Eficaz.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

domingo, 20 de marzo de 2011

El Señor Jesús Es Mi Vida.


Salmo 30:2-7
Jehová, Dios mío, a ti clamé y me sanaste. Jehová, hiciste subir mi alma del seol. Me diste vida, para que no descendiera a la sepultura. ¡Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad!,  porque por un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida.
Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría.
En mi prosperidad dije yo: «No seré jamás conmovido», porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como a monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Cuando la enfermedad viene contra mi cuerpo, me refugio en el Señor Jesús. Cuando invoco Su Nombre, Él me sana.  El Señor Jesús me libera de las garras de la tumba y me libra del maligno y la maldición.  Canto alabanzas para Jesús con un corazón sincero y recto, porque Él me ha dado un profundo conocimiento de Sus caminos y Su voluntad. Su ira dura sólo un momento, pero Su favor y la abundancia de Sus bendiciones para toda la vida. Pueda que llore durante la noche, pero Él me levantará con regocijo en la mañana. El Señor me ama y me favorece como a Su propio Hijo.  Él hace que me mantenga firme para que nunca sea sacudido. La fortaleza que Dios me ha dado se satura con Su unción. No seré derrotado ni vencido porque el Señor Jesús siempre está conmigo.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.