jueves, 23 de diciembre de 2010

Jesús es mi Luz Verdadera


Juan 1:3-4, 9 (RV1985)

Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho.   
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo.

 DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Jesús es mi Creador y me ha diseñado a su imagen y semejanza.  Existo por medio de Él, y sin Él, nada soy. En Él tengo vida y Su vida dentro de mi es la Luz que me guía.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Su Palabra Es Mas Dulces Que La Miel

 Su Palabra Es Mas Dulces Que La Miel

Salmo 19:7-11 (SRV2004)
La ley de Jehová es perfecta: convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel: hace sabio al sencillo.  Los mandamientos de Jehová son rectos: alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro: alumbra los ojos.  El temor de Jehová es limpio: permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad: todos justos.  Deseables son más que el oro, más que mucho oro refinado; y dulces más que la miel, la que destila del panal. Tu siervo es, además, amonestado con ellos; en guardarlos hay gran recompensa.

 DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Mi sabiduría viene de la Palabra de Dios (mi Padre). La perfección de Sus caminos ha revivido mi alma y da alegría a mi corazón (mi espíritu).  Sus Mandamientos son el  resplandor que alumbran mis ojos. La Palabra es más preciosa que el oro puro y más dulce que la miel del panal. Por ello Tu Ley, me advierte de todo el peligro y me mantengo en  los estatutos de Su Palabra, y la almaceno en mi corazón hasta recibir la más grande recompensa.
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Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén

martes, 21 de diciembre de 2010

El Galardón Es Grande

Abdías 1:15, 17 (SRV 2004)
Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu galardón volverá sobre tu cabeza.
 Mas en el monte de Sión habrá liberación, y habrá santidad, y la casa de Jacob, poseerá sus posesiones.

DECLARACIÓN DE FE DE A CUERDO A LA PALABRA DE DIOS


Entiendo y camino en los preceptos de la ley de Dios en cuanto a los tiempos de siembra y cosecha. Todo lo que hago es plantar una semilla en mi vida. Entiendo perfectamente que voy a obtener una  cosecha de cada una de mis obras, si es bueno o malo. Por lo tanto, propongo en mi corazón de no hacer nada malo sino solo lo bueno. Voy a caminar  continuamente conforme a la Palabra de Dios, permaneciendo santo y fiel a mi Padre celestial, y poseeré la herencia que Él ha provisto para mí.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor: 
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).
 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén. 

lunes, 20 de diciembre de 2010

Espíritu Conocimiento Y Temor A Jehová

Isaías 11:2 -5

Y reposará sobre él el espíritu de Jehová: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.  Y le hará entender diligente en el temor de Jehová.  No juzgará según la vista de sus ojos ni resolverá por lo que oigan sus oídos, sino que juzgará con justicia a los pobres y resolverá con equidad a favor de los mansos de la tierra.  Herirá la tierra con la vara de su boca y con el espíritu de sus labios matará al impío.   Y será la justicia cinto de sus caderas, y la fidelidad ceñirá su cintura.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Estoy en Cristo Jesús y vivo por Él.  El Espíritu Santo mora dentro de mí. En Él, tengo un espíritu de sabiduría y entendimiento, de consejo y de poder, de conocimiento y temor a Dios  lleno de reverencia por el Señor. Mi mayor alegría es estar en la presencia de Dios confiando en Él y viviendo para Él. No pongo mi confianza en lo que mis ojos ven o lo que mis oídos oyen. Confío en la Palabra de Dios. Trato a los pobres y oprimidos de la tierra con bondad, con rectitud y con justicia. Castigo a los opresores con la vara de mi boca – con Palabras poderosas que llevan a su destrucción. La justicia es mi  cinturón y la fidelidad es como una faja alrededor de mi cintura.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor: 
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).
 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

domingo, 19 de diciembre de 2010

La Buena Semilla De La Palabra de Dios

Lucas  8:11-15

Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Los de junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que, habiendo oído, reciben la palabra con gozo, pero no tienen raíces; creen por algún tiempo, pero en el tiempo de la prueba se apartan.  La que cayó entre espinos son los que oyen pero luego se van y son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.  Pero la que cayó en buena tierra son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


He escuchado la Palabra de Dios y he reconocido el señorío de Jesús en mi vida. Doy la bienvenida a la Palabra con gozo y alegría – se arraiga en lo más profundo dentro de mi espíritu, para que cuando las pruebas y las tentaciones de este mundo vengan, no me dejará caer. No permito que ansiedades, preocupaciones, el engaño de las riquezas mundanas, o los placeres del mundo entren y ahoguen  la Palabra de Dios en mi vida.  Pienso continuamente en la Palabra de Dios que está en mi espíritu y la declaro, así el fruto siempre estará presente. Estoy constantemente recogiendo una cosecha de la Palabra de Dios que he sembrado en mi vida. Por mis actos, puedo demostrar que soy buena tierra donde la semilla de la Palabra de Dios florece. Recibo la Palabra de Dios  continuamente y la atiendo con cuidado mientras pacientemente espero mi cosecha.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.