lunes, 2 de abril de 2012

Caminado en la Palabra del Señor Jesús mi Dios.


Salmo 1:1-3; Proverbios 4:14; Jeremías 15:17; Josué 1:8; Salmo 119:14-16, 23-24; Génesis 39:2-5

¡Bendecido es el hombre que no ha caminado en el consejo de los perversos, y no ha estado en camino de pecadores ni se ha sentado con los escarnecedores!  Su delicia está en la Ley  de YAHWEH en y ella  medita día y noche. Es como árbol plantado junto a corrientes de agua, da su fruto en temporada, sus hojas nunca marchitan, todo lo que hace prospera.

No sigas el sendero del perverso ni camines en la senda de los transgresores.

Yo nunca me he sentado en la asamblea de ellos mientras se burlaban, pero temí a causa de tu poder, me senté solo porque estaba lleno de amargura.

Sí, guarda este libro de la Ley en tus labios, y medita en él día y noche, para que tengas cuidado de actuar conforme a todo lo escrito en él. Entonces tus empresas prosperarán, y tú tendrás éxito.

Me he deleitad en el camino de tu instrucción más que cualquier tipo de riqueza. Meditaré en tus preceptos y mantendré mis ojos en tus caminos. Meditaré en tus ordenanzas. No olvidaré tus palabras.  

Aun cuando príncipes conspiran contra mí, tu siervo medita en tus ordenanzas. Y también Tus instrucciones son mi delicia; y Tus ordenanzas son mis consejeros.

YAHWEH estaba con Jose, y él se enriqueció mientras estuvo en la casa de su amo el egipcio. Su amo vio como YAHWEH estaba con él, que YAHWEH prosperaba todo lo que él hacía. Jose complacía mientras le servía, y su amo lo nombró administrador de su casa; él confió todas sus posesiones a Jose.  Desde el tiempo que lo nombró administrador de su casa y de todas sus posesiones, YAHWEH bendijo la casa del egipcio por amor a Jose; la bendición de YAHWEH estaba sobre todo lo que él poseía, ya fuera en la casa o en el campo.


  DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Progresar en la vida en la felicidad y la paz de mi Señor Jesús. Siguiendo,  los caminos conforme a la Palabra del Señor Jesús provocan a que todo lo que hago salga bien en gran manera. No seguir el consejo, ni el comportamiento (patrón de vida)  de aquellos que rechazan la orientación y disciplina de mi Padre Celestial. Me he apartado de las actividades pecaminosas que el mundo acepta, porque en el Señor Jesús he sido apartado para Dios. Me niego a tomar partido por los tontos y los burladores que se burlan de todo lo bueno del fruto del Espíritu de Dios manifestado en Su Palabra. Encuentro placer, gratificación y satisfacción en la Palabra del Dios vivo. En ella medito,  hablándome a mí mismo día, una noche, inserto y me aferro en mi espíritu. Soy como un árbol plantado junto a manantiales de agua dulce. Doy buen fruto a los que me rodean a lo largo de mi vida. Todo la Palabra de Dios que he sembrado en mi corazón mana de mi boca en la circunstancia que sea trayendo cambios favorables a los que les di la Palabra de vida en el nombre de Jesús.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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domingo, 1 de abril de 2012

Bendito en que viene en el Nombre del Señor.


Salmo 118:25-27; Gálatas 4:5-6; Génesis 39:2-5; Deuteronomio 28:12; Salmo 5:11-12; Romanos 8:14-17

¡O YAHWEH, sálvanos ahora! ¡O YAHWEH, manda ahora prosperidad!  Bendito es el que viene en el Nombre de YAHWEH [Yahshúa]. Te bendecimos desde la casa de YAHWEH.  Elohim es YAHWEH, y Él ha resplandecido sobre nosotros. Únanse a la Festividad de peregrinaje con ramas todo el camino hasta los cuernos del altar.

Para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos.  Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba! ¡Padre!

Ahora bien, el Señor estaba con José y las cosas le salían muy bien. Mientras José vivía en la casa de su patrón egipcio, éste se dio cuenta de que el Señor estaba con José y lo hacía prosperar en todo.  José se ganó la confianza de Potifar, y éste lo nombró mayordomo de toda su casa y le confió la administración de todos sus bienes. Por causa de José, el Señor bendijo la casa del egipcio Potifar a partir del momento en que puso a José a cargo de su casa y de todos sus bienes. La bendición del Señor se extendió sobre todo lo que tenía el egipcio, tanto en la casa como en el campo.

El Señor abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra, y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Tú les prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie.

Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, Señor, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: ¡Abba! ¡Padre! El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.


  DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Cuando mi Padre Celestial me envía hacer algo a través de Su Espíritu, estoy atento y lo hogo de inmediato en el nombre de el Señor Jesús y mi El me otorga el éxito en todo lo que me ha mandado. Soy su propio hijo, (porque fui comprado con la sangre de el Señor Jesús) portador de Su poderoso Nombre, y disfruto de todos los beneficios de ser Su hijo. Él me hecho luz con Su brillo a mi favor  y me ha dado todos los derechos de Su Reino.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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sábado, 31 de marzo de 2012

El Espíritu del Señor Jesús ha cambiado mi corazón.


Ezequiel 11:17-20;  Salmo 105:45; Tito 3:5; Romanos 5:10; 6:14; Juan 10:10; Gálatas 4:5-6

Por lo tanto, así dice YAHWEH: Yo los recogeré de entre los paganos y los juntaré de los pueblos donde han sido dispersos, y Yo les daré La Tierra de Israel a ustedes. Entonces ellos irán allí y removerán todas las abominaciones de ella y todas las iniquidades de ella, y Yo les daré unidad de corazón. Yo pondré Mi Espíritu entre ustedes. Yo removeré de sus cuerpos los corazones de piedra y les daré corazones de carne; para que caminen por mis mandamientos, obedezcan mis ordenanzas y las hagan. Entonces ellos serán mi pueblo, y Yo seré su Elohim.




Dios hizo esto para que su pueblo obedeciera sus leyes y enseñanzas. ¡Alabado sea el Señor!

Él nos salvó gracias a su misericordia, no por algo bueno que hubiéramos hecho. Nos salvó lavándonos, dándonos una vida nueva. Nos renovó por medio del poder del Espíritu Santo.

Cuando éramos enemigos de Dios, él hizo las paces con nosotros a través de la muerte de su Hijo. Con mayor razón ahora que somos amigos de Dios, él nos va a salvar por medio de la vida de Cristo.

El pecado ya no gobernará sobre ustedes, porque ya no están sujetos a la ley, sino sólo al generoso amor de Dios.

El ladrón solamente viene para robar, matar y destruir. Yo vine para que la gente tenga vida y la tenga en abundancia.

Así lo hizo Dios para poder comprar nuestra libertad de la ley y adoptarnos como sus hijos. Ustedes son hijos de Dios; y por lo tanto, él puso el Espíritu de su Hijo en nosotros, y ese Espíritu grita: ¡Querido padre!


  DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

He sido reconciliado con Dios. El Señor Jesús me hadado un espíritu nuevo y ahora tengo un corazón sin divisiones y dedicado a hacer Su voluntad. Ya no tengo un corazón de piedra, frio, gobernado por el diablo, sino que Señor Jesús me ha dado un corazón de carne, lleno de la vida de Dios.  Como hijo nacido de nuevo en Señor Jesús, ahora puedo vivir libre de pecado. Todas las cosas que en mi vida deshonraban Su Nombre han sido quitadas.  Y me mantengo en la ley del amor, que es la perfecta ley de la libertad, para mi vida.  Vivo cada día en plena conciencia de que soy hijo de Dios y que Él es mi Padre.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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viernes, 30 de marzo de 2012

Prosigo a la meta a Jesús el Cristo mi Señor.


Prosigo a la meta a Jesús el Cristo mi Señor.

 Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor 

 Filipenses 3:12-14; Hebreos 10:14; 12:23; Lucas 9:62; 1 Corintios 9:24-27; 2 Timoteo 4:7 


No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto;  sino que prosigo,  por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos,  yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado;  pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta,  al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Y así,  con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

A  la congregación de los primogénitos  que están inscritos en los cielos.  Os habéis acercado a Dios,  Juez de todos,  a los espíritus de los justos hechos perfectos.

Jesús le contestó: Ninguno que,  habiendo puesto su mano en el arado,  mira hacia atrás  es apto para el reino de Dios.

¿No sabéis que los que corren en el estadio,  todos a la verdad corren,  pero uno solo se lleva el premio?  Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha,  de todo se abstiene; ellos,  a la verdad,  para recibir una corona corruptible,  pero nosotros,  una incorruptible.  Así que yo de esta manera corro,  no como a la ventura;  de esta manera peleo,  no como quien golpea el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre,  no sea que,  habiendo sido heraldo para otros,  yo mismo venga a ser eliminado.

He peleado la buena batalla,  he acabado la carrera, he guardado la fe.


  DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.
 
No me olvido de que soy salvo del pecado, no hare intencionalmente y cuando peco por ignorancia o descuido inmediatamente corro al trono de la Gracia arrepentido a pedir perdón y con la certeza que lo recibo. No me jacto de haber alcanzado perfección de plenitud del Señor  Jesús, sino que prosigo a apoderándome  de ella, esa es la razón por la cual Cristo Jesús me alcanzó a mí. Por lo tanto, me olvido de lo que está atrás de mí y sigo adelante con mis ojos puestos el premio de mi supremo llamamiento en Cristo Jesús. Nunca dejo que mi pasado, ya hace muchos años o hace un instante me interrumpa mi caminar en comunión con Dios. Él me ha mostrado Su gracia y hoy que la conozco no tengo ninguna razón para retroceder o estancarme.  Estoy siempre en movimiento hacia adelante, cada vez mejor con cada paso y me  mantengo en comunión con mi Padre Celestial. Nunca me olvido de que el pecado no tiene poder sobre mí y que mi posición en el Señor Jesús está asegurado, no por mí causa, sino por causa de Él.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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