miércoles, 13 de julio de 2011

El Señor Jesús reina con sabiduría y justicia en m vida.



Jeremías 23:4-6; Salmo 23, 91:11-12; 1 Corintios 1:30; Génesis 15:1

Pondré sobre ellas pastores que las pastorearán, y ya no temerán ni se espantarán, ni faltará ninguna de ellas afirma el Señor.  Vienen días afirma el Señor, en que de la simiente de David haré surgir un vástago justo; él reinará con sabiduría en el país, y practicará el derecho y la justicia. En esos días Judá será salvado, Israel morará seguro. Y éste es el nombre que se le dará: El Señor es nuestra salvación.

  • El Señor es mi pastor, nada me falta;  en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas. por amor a su nombre.  Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta.  Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar.  La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Señor habitaré para siempre.

  • Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.  Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna.

  • Pero gracias a él ustedes están unidos a Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría --es decir, nuestra justificación, santificación y redención—

  • Después de esto, la palabra del Señor vino a Abram en una visión: "No temas, Abram. Yo soy tu escudo, y muy grande será tu recompensa."


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

El Señor Jesús ha puesto a mi disposición a los ángeles de Dios para guardarme y ayudarme en mis necesidades.  Ellos velan para que salga ileso y nunca me he quedado sin atención, por lo que no tengo razones para temer.  Jesús es mi Señor y Rey.  Él reina sobre mí, con sabiduría  haciendo sólo lo que es justo y correcto para mi.  El es mi justicia y mi escudo de protección.  Vivo con plena seguridad a cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada día.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

martes, 12 de julio de 2011


El Señor Jesús y el Padre Celestial me han enviado Su Espíritu Santo.

Juan 14:26-27, 16:13-15; Romanos 14:17; Filipenses 4:7; Hebreos 14:17

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.   "Ya me han oído decirles: 'Me voy, pero vuelvo a ustedes.' Si me amaran, se alegrarían de que voy al Padre, porque el Padre es más grande que yo.

·        Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.  Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.   Todo cuanto tiene el Padre es mío. Por eso les dije que el Espíritu tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.  Dentro de poco ya no me verán; pero un poco después volverán a verme.

·        Porque el reino de Dios no es cuestión de comidas o bebidas sino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo.

·         Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

El Espíritu Santo, es mi Consolador, Consejero, mi fortaleza, a quien el Padre Celestial ha enviado por el Nombre de Jesús.  El me enseña todas las cosas.  Puedo recurrir a Él en cualquier momento y recibir toda la sabiduría que necesite en cualquier situación.  Él trae a mi memoria todas esas cosas que el Señor Jesús me ha enseñado en Su Palabra.  Me revela Su Palabra  y me da el conocimiento y la comprensión de todo  lo que su Palabra me llama a hacer.  Él se encarga de que sepa todo lo que necesite para vivir esta vida santa que he sido llamado a vivir.
Tengo, en este momento, la paz de Jesús en mi corazón, Él me la ha dado, no como el mundo la da, sino como Él nos la da.  Es mía para siempre, nunca la apartará de mí.  No permitiré que mi corazón se angustie o se acobarde.  En el Señor Jesús tengo la audacia de la fe y la confianza que me hacen vencer en cada situación.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

lunes, 11 de julio de 2011

Me deleito en la Palabra de mi Señor Jesús.



Salmo 1:1-3; Proverbios 4:14; Salmo 119:14-16, 23-24
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!

·        No sigas la senda de los perversos ni vayas por el camino de los malvados.

·        Me regocijo en el camino de tus estatutos más que en todas las riquezas.  En tus preceptos medito, y pongo mis ojos en tus sendas.   En tus decretos hallo mi deleite, y jamás olvidaré tu palabra.

·        Aun los poderosos se confabulan contra mí, pero este siervo tuyo medita en tus decretos.  Tus estatutos son mi deleite; son también mis consejeros.



DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Avanzo en la vida con felicidad y paz.  Sigo el camino de la Palabra de Dios y soy bendecido en todo lo que hago.  No sigo el consejo ni el patrón de vida de las personas que rechazan la orientación de mi Padre Celestial. Me alejo y abstengo de las actividades pecaminosas de este mundo.  Me niego a tomar parte con los tontos y los burladores que se mofan de la moralidad e integridad.  Mi deleite, gratificación, y satisfacción se encuentran en la Palabra del Dios Viviente.  Medito en ella, hablándola  a mí mismo de día y de noche- sembrándola y arraigándola profundamente en mi espíritu.  Por eso, mi camino prospera y alcanzo gran éxito.  Soy como un árbol plantado junto a manantiales de agua.  Mi vida produce el mejor fruto que es Jesús en mí.  Todo en mi respira vida porque tengo la Vida dentro de mí y todo lo que emprendo  prospera.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.