jueves, 24 de febrero de 2011

Tengo Fe En Jesús Y Eso Hablo


2aCorintios 4:13

(BLS) La Biblia dice: "Yo confié en Dios, y por eso hablé". Nosotros también confiamos en Dios, y por eso anunciamos la buena noticia.



DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

La fe (confianza en la Palabra de Dios) es un poder espiritual y el instrumento que Dios me ha dado para dar a luz una gran cantidad de buenos frutos en mi vida. Está escrito del espíritu de fe,  "creo y confío en la Palabra de Dios, por lo tanto hablo".  Esta es mi fe en acción. Recibo las promesas que Dios ha puesto en mi corazón, creo con todo mi corazón y mi mente, declaro Su Palabra en el Nombre de Jesús hasta que se manifiesta en mi vida.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

miércoles, 23 de febrero de 2011

El Padre Celestial Ha Hecho Un Pacto Con Sus Hijos.


Éxodo 6:4-6

También establecí mi pacto con ellos, para darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros y en la cual habitaron. Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. Por tanto, dirás a los hijos de Israel: “Yo soy Jehová. Yo os sacaré de debajo de las pesadas tareas de Egipto, os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo extendido y con gran justicia.

 

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


El Señor Jesús ha establecido Su nuevo pacto de sangre conmigo. Él me ha librado de las manos de mis enemigos. Él me ha quitado las cargas del opresor y me ha librado del yugo de la servidumbre. El Señor me ha rescatado con Su brazo poderoso. Mi Padre Celestial oye mi oración y me responde con grandes actos de justicia.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

martes, 22 de febrero de 2011

Un corazón firme y fiel a Jesús


Hebreos 3:12-13

Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo.  Antes bien, exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: «Hoy», para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado

 

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Cuido de no desarrollar un corazón pecaminoso, infiel, e incrédulo que se aleja del Dios vivo. Por lo tanto, no voy a escuchar, ni asociarme con los que no creen en la Palabra de Dios o que no confíen en las promesas de Dios. Elijo a mis amigos con sabiduría y me asocio con los de la misma fe.  Soy bueno con mis amigos, fomento diariamente en ellos la Palabra de Dios y lo seguiré haciendo todos los días.  De esta manera, construyo un escudo de seguridad contra las trampas del diablo y mis amigos y yo NO somos endurecidos en nuestros corazones por el engaño del pecado o la incredulidad.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

lunes, 21 de febrero de 2011

Jesus, El Regalo del Padre Celestial


Romanos 5:15-17 BLC
Sin embargo, no hay comparación entre el pecado de Adán y el regalo que Dios nos ha dado. Por culpa de Adán, muchos murieron; pero por medio de Jesucristo Dios nos dio un regalo mucho más importante, y para el bien de muchas personas.  El pecado de Adán no puede compararse con el regalo de Dios. El pecado de Adán hizo que Dios lo declarara culpable. Pero gracias al regalo de Dios, ahora él declara inocentes a los pecadores, aunque no lo merezcan. Si por el pecado de Adán, la muerte reina en el mundo, con mayor razón, por medio de Jesucristo, nosotros reinaremos en la nueva vida. Pues Dios nos ama, y nos ha aceptado sin pedirnos nada a cambio.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Jesucristo me ha dado el don de la gracia, la justificación,  y la redención.  Su regalo no tiene condiciones, Él me lo da libremente para que esté en comunión constante con Él en una relación legítima de Padre e hijo. El don de Dios para mí no se compara con el resultado del pecado de Adán, porque la sentencia del pecado de Adán y la condenación cayó sobre mí sin tener yo ninguna elección.  Por el contrario, la libertad y la justificación se me ofrecieron como un regalo gratuito. Aunque el pecado de Adán  me condenó, el don gratuito de Dios me ha dado  justificación, pues como el pecado de Adán me trajo muerte, la provisión abundante de Dios de la gracia (favor inmerecido) y el don de la justicia me han hecho apto para reinar en esta vida. Amén. Amén.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.