lunes, 7 de enero de 2013

En el Señor Jesús he sido bendecido.


Génesis 12:1-3; Jeremías 29:11-13; Hebreos 12:1-3; 2Corintios 9:8-9; Salmo 11:2-7; Éxodo 23:20-22; Salmo 23; Gálatas 3:13-14

Ahora YAHWEH dijo a Abram: "Vete de tu país, lejos de tu familia y lejos de la casa de tu padre, y ve a la tierra que Yo te mostraré. Yo te haré una gran nación, Yo te bendeciré, engrandeceré tu nombre; y tú serás bendecido. Yo bendeciré a aquellos que te bendigan, pero maldeciré a cualquiera que te maldiga; y por ti todas las tribus de la tierra serán bendecidas."

Porque Yo sé qué planes tengo en mente para ustedes, dice YAHWEH, planes de Paz (donde nada falta y nada se daña),  no para cosas malas; para que ustedes puedan tener esperanza y un futuro.  Cuando ustedes clamen a Mí y oren a Mí, Yo los escucharé.    Cuando ustedes me busquen, ustedes me encontrarán, con tal que me busquen de corazón.

Por lo tanto, puesto que estamos rodeados por una gran nube de testigos, depongamos también todo impedimento; esto es, el pecado que fácilmente detiene nuestro movimiento hacia delante, y permanezcamos corriendo con resistencia en la carrera que tenemos ante nosotros. Puestos los ojos en el Iniciador y Consumador de esa confianza, Jesús, quien a cambio por obtener la alegría puesta ante El soportó la ejecución en la estaca como un criminal, despreciando la deshonra, y se ha sentado a la mano derecha del trono de YAHWEH.  Sí, piensen acerca de aquel, que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que ustedes no se cansen o se desanimen.

 Además, YAHWEH tiene el poder de proveerlos con toda clase de regalos en abundancia, para que siempre, en todas las formas tengan todo lo que necesitan para ustedes y para poder proveer en abundancia para toda buena obra. Como dice la Escritura: "El dio generosamente al pobre; su Justicia  permanece para siempre:"

En YAHWEH [Jesucristo] yo he puesto mi confianza. Así que cómo puedes decir a mi alma: "¡Huye como un pájaro a las montañas!   Mira cómo los perversos tensan sus arcos y preparan sus saetas para la aljaba, para tirarles desde las sombras a los hombres rectos.   Si los fundamentos son destruidos, ¿qué puede hacer el justo?"  YAHWEH está en Su Templo Santo. YAHWEH, Su Trono está en el cielo. Sus ojos miran sobre el pobre, Sus pestañas prueban a los hijos de los hombres.  YAHWEH prueba al justo y al perverso; pero aquel que ama la perversidad, odia su propia alma.   El hará que lluevan carbones encendidos sobre el perverso, trampas, fuego, azufre y viento abrasador, la porción de su copa.    Porque YAHWEH es justo; El ama la justicia. Los rectos contemplarán Su Rostro.

"Yo estoy enviando Mi Angel delante de ti para guardarte en el camino y te traiga al lugar que Yo he preparado.  Presta atención a él, escucha lo que él dice y no te rebeles contra él; porque él no perdonará ninguna obra de maldad tuya, puesto que Mi Nombre reside en él.  Pero si tú escuchas lo que él dice y haces todo lo que Yo te diga, entonces Yo seré un enemigo a todos tus enemigos y adversario de tus adversarios.

 YAHWEH [el Señor Jesús] es mi Pastor; nada me faltará. En lugares de verdes pastos me ha hecho morar, Él me ha nutrido por las aguas de reposo,  Él ha restaurado mi alma; me ha guiado por sendas de justicia por amor a su propio Nombre.  Aunque pase por valle de sombras de muerte, no temeré ningún desastre; porque Tú estás conmigo; tu vara y tu cetro me han confortado. Preparas mesa para mí, aun en la presencia de aquellos que me afligen; unges completamente mi cabeza con aceite; y tu copa me alegra como el mejor vino.  Tu misericordia también me seguirá todos los días de mi vida; y mi morada será en la casa de YAHWEH por un muy largo tiempo.

El Ungido de YAHWEH  nos redimió de la maldición pronunciada en la Ley, haciéndose maldito en lugar de nosotros; pues la Escritura dice: "Todo el que es colgado en una cruz está bajo maldición."  Jesús el Ungido YAHWEH hizo esto para que los Gentiles en unión con El puedan recibir la bendición anunciada a Abraham, a fin de que por medio de confiar con llenura de fe pudiéramos recibir lo que fue prometido, a saber, el espíritu de YAHWEH.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

He sido llamado por el Padre Celestial en el Señor Jesús, para cumplir el propósito que Él tiene para mi vida. Él me ha escogido y me ha bendecido con Su presencia dentro de mi corazón.  Todas las cosas, las tengo en el Señor Jesús mucho más abundante de lo que pienso o necesito. Honro al Señor Jesús que Él es digno de mi alabanza,  porque Su promesa ha sido cumplida dando Su Espíritu y hoy habita dentro de mí, y no soy igual a los que están en el mundo.
Me siento bendecido y estoy en Su bendición. En esta impresionante prosperidad que disfruto en la presencia de mi Padre Celestial, que tengo mucho para mí mismo, con una abundancia de sobra para que yo pueda ser una bendición para otros.
Dios bendice a los que me bendice y maldice a los que me maldicen.
Él me lleva al lugar de abundantes favores y confiere a mí la felicidad y la prosperidad.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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domingo, 30 de diciembre de 2012

Nada me apartara del Amor del Señor Jesucristo.


Romanos 8:31-39; hebreos 7:25; 10:10, 14; 13:5-6; 2 Pedro 1:3; Números 14:9; Isaías 50:8-9; 2 Corintios 5:17, 21; Juan 3:16-18; Efesio 1:17-23; 3:14-21; 1 Corintios 15:57

¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?  ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero."  Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios,* ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Por eso también puede salvar por completo* a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos.

Y en virtud de esa voluntad somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre.

Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando.

Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: "Nunca te dejaré; jamás te abandonaré."  Así que podemos decir con toda confianza: "El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme el ser humano?

Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.

Así que no se rebelen contra el Señor ni tengan miedo de la gente que habita en esa tierra. ¡Ya son pan comido! No tienen quién los proteja, porque el Señor está de parte nuestra. Así que, ¡no les tengan miedo!

Cercano está el que me justifica; ¿quién entonces contenderá conmigo? ¡Comparezcamos juntos! ¿Quién es mi acusador? ¡Que se me enfrente!  ¡El Señor omnipotente es quien me ayuda! ¿Quién me condenará? Todos ellos se gastarán; como a la ropa, la polilla se los comerá.

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!

Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador,  para que en él recibiéramos  la justicia de Dios.

"Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.   Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.  El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.

Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu* de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan  mejor.  Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos,  y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz  que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales,  muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero.  Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo,* y lo dio como cabeza de todo a la iglesia.  Ésta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.

Por esta razón me arrodillo delante del Padre, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra.  Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo;    en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.  Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén.

¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Entonces, ¿qué puedo declarar acerca de todo lo que está por venir?  Diré: “Si Dios está de mi lado, no temo a ningún enemigo”.  Dios ni siquiera escatimó a Su propio Hijo, sino que lo entregó por mi salvación.  ¿No hará libremente para darme todo lo demás? ¿Y quién es el que pueda culparme de algo? ¡Dios ya me justifico y declaro justo!!  ¿Hará Dios  alguna acusación en mi contra, después de pagar un precio tan impresionante?  ¿Quién es entonces, quién tiene poder para condenarme?  Sólo Jesús tiene ese poder.  Creo en Jesucristo quien murió, y hoy es mi Dios, mi Rey, mi Señor, que me ha dado vida,  y que intercede por mí.  Creo que no me condena.  ¿Quién es el que me puede separar de Su amor? ¿Puede la persecución, problemas, sufrimientos, el hambre, la depresión, la angustia, la miseria, el peligro separarme del amor de Jesús?  ¡NO!  No importa cuál sea mi situación.  No importa si estoy frente a la muerte.  ¡No importa lo que está pasando en mi vida, me levantaré más que vencedor por medio de Aquel que me ama! ¡Sé con certeza que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni los demonios, ni el presente, ni nada por venir, ni ningún tipo de poder en toda la creación me pueden separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor mío!  Lo creo en mi corazón y todo mi ser.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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sábado, 29 de diciembre de 2012

El Padre hablo y el Señor Jesús lo hizo.


Salmo 33:9, Marcos 11:24, Juan 15:7 y Juan 5:14

·         Porque Él habló, y fue hecho; Él mandó, y se estableció.
·         Por tanto os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá.
·         Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis todo lo que quisiereis, y os será hecho.
·         Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pidiéremos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Mi Padre Celestial me ha enseñado que todo lo que Su boca dice es llevado a existencia, todo lo que veo,  lo que palpo, lo que siento, lo que gusto y oigo fue hecho por Su Palabra. El Señor Jesús también me dijo que todo lo que le pida a mi Padre Celestial, creyendo en mi corazón, lo que digo, y lo pido en Su Nombre lo voy a recibir, todo conforme a la voluntad de Su Palabra.  El me enseña que todo lo que le pida en oración, si creo lo que pido,  lo recibiré y lo tendré.  Siempre que me mantenga en unión vital con Jesús, para vivir y permanecer continuamente en Él, Su Palabra permanece en mí, arraigada y cimentada en mi corazón. Su Palabra, es una revelación completa de Su voluntad para mi vida y sé que estoy dentro del propósito de mi Padre Celestial.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Cánticos De Alegría Al Señor Jesús


Salmo 32 1-2; 103:10-12; Hebreos 10:14-17; Colosenses 2:14; Romanos 4:7-7; 2 Corintios 5:17; Lucas 2:10-11

Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados. Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño. Muchos dolores habrá para el impío; Mas el que espera en Jehová, lo rodeará misericordia.

No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades.  Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra.  Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.

Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando. También el Espíritu Santo nos da testimonio de ello. Primero dice: "Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente."  Después añade: "Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades."


Y  anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz.

"¡Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados!  ¡Dichoso aquel cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!"

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!

Pero el ángel les dijo: "No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo.  Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

No hay temor  ni conciencia de pecado por hoy tengo la noticia de que mi Redentor ha nacido.  Soy bendecido porque el Señor Jesús ha perdonado todos mis pecados. Estoy feliz porque mi Padre no tiene ninguna cuenta de mis pecados y me ha dado Su Espíritu, donde el engaño no puede entrar.  Dios es mi refugio contra todos los ataques del diablo. El Señor Jesús me rodea como con un cerco de protección. Él es mi liberación.  Él es Dios de todo el universo, mi Padre celestial, que me aconseja y sus ojos me cuidan. El Señor Jesús me enseña Sus caminos a través de Su Palabra, la instrucción y guía de Su Espíritu es perfecta, y me dan conocimiento específico en lo que necesito; en dónde debo detenerme; y dónde debo continuar avanzando. Tengo un profundo conocimiento de la voluntad de Dios en mi vida. Su gran amor me rodea y Él se encarga de que tenga certeza en todo lo que hago. Amén y Amén!!

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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domingo, 23 de diciembre de 2012

El Padre del Señor Jesús me ha dado Su Gracia


Gálatas 1:3-4, Efesios 1:3; 2:4-10; 2 Pedro 1:4;  Hebreos 2:5

Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz. Jesucristo dio su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo malvado, según la voluntad de nuestro Dios y Padre.

Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros,  nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!  Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales,  para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.  

Dios no puso bajo el dominio de los ángeles el mundo venidero del que estamos hablando.



DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Padre Celestial ha entregado al Señor Jesús por mis pecados, para librarme de la condenación eterna en la que se encuentra este mundo de tinieblas, y por haber creído en Su Hijo el Padre Celestial me ha dado Su Gracia [ Caris del griego Unción del Espíritu Santo, el favor inmerecido] y Su Paz y todo lo recibo por fe.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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viernes, 21 de diciembre de 2012

El Señor Jesús se ha acordado de mí.


El Señor Jesús se ha acordado de mí.
 JESÙS ES EL SEÑOR, HOSANNA EN LAS ALTURAS.

Salmo 115:12-15; 128:1-4; Hebreos 6:10; Génesis 12:1-3; 13:2; 14:9; 2 Crónicas 31:10

El Señor se acuerda de nosotros, él nos bendecirá: Él bendecirá a la casa de Israel, Él bendecirá a la casa de Aarón [el sacerdocio], El bendecirá a los que con reverencia y veneración temen al Señor, pequeños y grandes. El Señor dé a aumentar más y más, usted y sus hijos. Benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra!

Dichosos todos los que temen al Señor, los que van por sus caminos.  Lo que ganes con tus manos, eso comerás; gozarás de dicha y prosperidad.  En el seno de tu hogar, tu esposa será como vid llena de uvas; alrededor de tu mesa, tus hijos serán como vástagos de olivo.  Tales son las bendiciones de los que temen al Señor.
                                 
Porque Dios no es injusto como para olvidarse de las obras y del amor que, para su gloria, ustedes han mostrado sirviendo a los santos, como lo siguen haciendo.

El Señor le dijo a Abram: "Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!"

Abram se había hecho muy rico en ganado, plata y oro.

A los reyes Quedorlaómer de Elam, Tidal de Goyim, Amrafel de Sinar, y Arioc de Elasar. Eran cuatro reyes contra cinco

Y el sumo sacerdote Azarías, descendiente de Sadoc, le contestó: Desde que el pueblo comenzó a traer sus ofrendas al templo del Señor, hemos tenido suficiente comida y nos ha sobrado mucho, porque el Señor ha bendecido a su pueblo. En esos montones está lo que ha sobrado.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Siempre estoy en la mente del Señor Jesús mi Dios. Él siempre  encuentra la manera de bendecirme. Y mi gozo se mantiene constante por Su presencia, y no se limitan Sus revelaciones y manifestaciones de dones maravillosos. Él hace que mis hijos y yo aumentemos y que tengamos abundancia en todas las cosas buenas. Él ha puesto toda su creación en mis manos para que nunca falten las cosas que necesito. Todo lo que mi Padre ha creado en esta tierra lo ha puesto a mi disposición. Hay más que suficiente para que todos nosotros los que creemos y tememos a El podamos aprovechar y vivir una vida de riqueza y abundancia.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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jueves, 20 de diciembre de 2012

El Señor Jesús es mi Luz Verdadera


Juan 1:3-4, 9; 2 Corintios 5:17; Romanos 8:29; Efesios 2:10; 1 Juan 5:11

Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir.  En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad.  Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo.

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!
                                 
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

El Señor Jesús es mi Creador y me ha diseñado a su imagen y semejanza.  Él es la Luz y la Luz de mi vida; existo por medio de la Luz, y sin Él, nada soy. En Él tengo vida y Su vida dentro de mi es la Luz que me guía.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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