jueves, 3 de mayo de 2012

En el Señor Jesús digo que soy fuerte y no tengo miedo.


Isaías 35:3-10; Salmo 18:3-19; Colosenses 1:10-14; Deuteronomio 3:28; Marcos 16:15-18

Fortalezcan las manos débiles, afirmen las rodillas temblorosas;  digan a los de corazón temeroso: "Sean fuertes, no tengan miedo. Su Dios vendrá, vendrá con venganza; con retribución divina vendrá a salvarlos."  Se abrirán entonces los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; saltará el cojo como un ciervo, y gritará de alegría la lengua del mudo. Porque aguas brotarán en el desierto, y torrentes en el sequedal. La arena ardiente se convertirá en estanque, la tierra sedienta en manantiales burbujeantes. Las guaridas donde se tendían los chacales, serán morada de juncos y papiros. Habrá allí una calzada que será llamada Camino de santidad. No viajarán por ella los impuros, ni transitarán por ella los necios; será sólo para los que siguen el camino. No habrá allí ningún león, ni bestia feroz que por él pase; ¡Allí no se les encontrará! ¡Por allí pasarán solamente los redimidos! Y volverán los rescatados por el Señor, y entrarán en Sión con cantos de alegría, coronados de una alegría eterna. Los alcanzarán la alegría y el regocijo, y se alejarán la tristeza y el gemido.

Invoco al Señor, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos.  Los lazos de la muerte me envolvieron; los torrentes destructores me abrumaron. Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las trampas de la muerte.  En mi angustia invoqué al Señor; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi clamor llegó a sus oídos!  La tierra tembló, se estremeció; se sacudieron los cimientos de los montes; ¡retemblaron a causa de su enojo! Por la nariz echaba humo, por la boca, fuego consumidor; ¡lanzaba carbones encendidos!  Rasgando el cielo, descendió, pisando sobre oscuros nubarrones.   Montando sobre un querubín, surcó los cielos y se remontó sobre las alas del viento.  Hizo de las tinieblas su escondite, de los oscuros y cargados nubarrones un pabellón que lo rodeaba.  De su radiante presencia brotaron nubes, granizos y carbones encendidos.   En el cielo, entre granizos y carbones encendidos, se oyó el trueno del Señor, resonó la voz del Altísimo. Lanzó sus flechas, sus grandes centellas; dispersó a mis enemigos y los puso en fuga.  A causa de tu reprensión, oh Señor, y por el resoplido de tu enojo,  las cuencas del mar quedaron a la vista; ¡al descubierto quedaron los cimientos de la tierra!  Extendiendo su mano desde lo alto, tomó la mía y me sacó del mar profundo.  Me libró de mi enemigo poderoso, de aquellos que me odiaban y eran más fuertes que yo.  En el día de mi desgracia me salieron al encuentro, pero mi apoyo fue el Señor.  Me sacó a un amplio espacio; me libró porque se agradó de mí.

Para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios  y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz. Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo,  en quien tenemos redención, el perdón de pecados.

Dale a Josué las debidas instrucciones; anímalo y fortalécelo, porque será él quien pasará al frente de este pueblo y quien les dará en posesión la tierra que vas a ver.

Les dijo: Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura.  El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.  Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán en nuevas lenguas; tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la salud.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Por la Palabra de Dios, puedo dar fortaleza a las personas con manos débiles y a los que sus rodillas están cediendo al peso.  Soy una fuente constante de aliento a aquellos que tienen miedo debido a algún mal reporte.  Digo a aquellos que están aterrorizados, "Sean fuertes y tengan valor, porque el Señor Jesús  está de su lado!  Él te ama y te ayuda con retribución divina.  Él no te abandonará, debido a Su gran amor por ti, El te librara."  Debido a esto, los ojos de los ciegos son abiertos, los oídos de los sordos se abren, el cojo salta como un ciervo, la lengua del mudo grita de alegría, el agua brota en medio de un desierto, y el flujo de nutrientes llena la desértica tierra.  La arena ardiente se ha vuelto como una piscina de agua fresca y la tierra agrietada se alimenta con fuentes de agua dulce.  Donde una vez los demonios reinaban, ahora  las bendiciones de Dios fluyen.  El Camino de la Santidad está conmigo, y los que aman la Palabra de Dios también caminan por ese camino.  Entramos al Reino de Dios con cantos y coronas de alegría eternas sobre nuestras cabezas. La felicidad y la alegría llenan nuestros corazones y la tristeza y el gemido huyen.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor, te invito a  hacer  la siguiente oración creyendo en tu corazón y Jesucristo será tu Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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miércoles, 2 de mayo de 2012

El Señor Jesús me ha levantado como Atalaya.


Ezequiel 3:17-27; Daniel 13:3; Isaías 52:8; Romanos 2:4; Juan 16:13; Proverbios 11:30

Hijo de hombre,  yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel;  oirás,  pues,  mi palabra,  y los amonestarás de mi parte. Cuando yo diga al impío:  "De cierto morirás",  si tú no lo amonestas ni le hablas,  para que el impío sea advertido de su mal camino a fin de que viva,  el impío morirá por su maldad,  pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si tú amonestas al impío,  y él no se convierte de su impiedad y de su mal camino,  él morirá por su maldad,  pero tú habrás librado tu vida. Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad,  y yo pongo tropiezo delante de él,  él morirá,  porque tú no lo amonestaste;  en su pecado morirá,  y sus justicias que había hecho no serán tenidas en cuenta;  pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si amonestas al justo para que no peque,  y no peca,  de cierto vivirá,  porque fue amonestado;  y tú habrás librado tu vida".  Vino allí la mano de Jehová sobre mí,  y me dijo: "Levántate y sal al campo,  y allí hablaré contigo".  Me levanté y salí al campo;  y allí estaba la gloria de Jehová,  como la gloria que había visto junto al río Quebar;  y me postré sobre mi rostro. Entonces entró el espíritu en mí,  me afirmó sobre mis pies,  me habló y me dijo:  "Entra y enciérrate dentro de tu casa.  En cuanto a ti,  hijo de hombre,  he aquí que pondrán cuerdas sobre ti,  y con ellas te atarán y no podrás salir para estar entre ellos. Haré que se te pegue la lengua al paladar,  y estarás mudo,  y no serás para ellos un hombre que reprende,  porque son casa rebelde.  Pero cuando yo te haya hablado,  abriré tu boca y les dirás:  "Así ha dicho Jehová,  el Señor:  El que escucha,  que escuche;  y el que no quiera escuchar,  que no escuche,  porque casa rebelde son".

Los entendidos resplandecerán  como el resplandor del firmamento;  y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas,  a perpetua eternidad.

"¡Voz de tus atalayas!"  Alzarán la voz;  a una voz gritarán de júbilo, porque con sus propios ojos verán  que Jehová vuelve a traer a Sión.

¿O menosprecias las riquezas de su benignidad,  paciencia y generosidad,  ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

Pero cuando venga el Espíritu de verdad,  él os guiará a toda la verdad,  porque no hablará por su propia cuenta,  sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir.

El fruto del justo es árbol de vida;  el que gana almas es sabio.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Dios me ha asignado para que sea un portador de Su Palabra para que advierta a las personas de las consecuencias del  pecado.  El Señor Jesús nos da Su bondad y misericordia para este mundo herido que sufre de la mano cruel de Satanás.  Me rehusó a quedarme de brazos cruzados y ver el diablo como se lleva a la gente al infierno.  Me levanto proclamándoles que existe una manera nueva y mejor de vivir a través del Señor Jesus.  Soy un ganador de almas para Dios y amonesto a los pecadores reincidentes a regresar a los brazos de Su Padre Celestial.  La  mano de Dios está sobre mí y Su Espíritu mora dentro de mí.  Él me da la instrucción específica en cuanto a qué decir y qué hacer para cumplir con mi comisión.  Dios me revela exactamente lo que tengo que decir en cualquier situación.  Juntos, estamos ganando el mundo para la gloria de Dios Padre.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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martes, 1 de mayo de 2012

El Señor Jesús mi Dios me sostiene.


Isaías 41:8-20; Gálatas 3:7; Salmo 2:2-7; 1 Corintios 15:57; Deuteronomio 11:25; Hebreos 13:5-6; Juan 13:5-6; Colosenses 2:9-15

Pero tú, Israel, mi siervo, tú Jacob, a quien he escogido, simiente de Abraham, mi amigo: Te tomé de los confines de la tierra, te llamé de los rincones más remotos, y te dije: Tú eres mi siervo. Yo te escogí; no te rechacé. Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. Todos los que se enardecen contra ti sin duda serán avergonzados y humillados; los que se te oponen serán como nada, como si no existieran.  Aunque busques a tus enemigos, no los encontrarás. Los que te hacen la guerra serán como nada, como si no existieran.  Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: No temas, yo te ayudaré. No temas, gusano Jacob, pequeño Israel afirma el Señor, porque yo mismo te ayudaré; ¡el Santo de Israel es tu redentor! Te convertiré en una trilladora nueva y afilada, de doble filo. Trillarás las montañas y las harás polvo; convertirás en paja las colinas. Las aventarás y se las llevará el viento; ¡un vendaval las dispersará! Pero tú te alegrarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel. Los pobres y los necesitados buscan agua, pero no la encuentran; la sed les ha resecado la lengua. Pero yo, el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. Haré brotar ríos en las áridas cumbres, y manantiales entre los valles. Transformaré el desierto en estanques de agua, y el sequedal en manantiales. Plantaré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos; en áridas tierras plantaré cipreses, junto con pinos y abetos, para que la gente vea y sepa, y considere y entienda, que la mano del Señor ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.

Por lo tanto, sepan que los descendientes de Abraham son aquellos que viven por la fe.

Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el Señor y contra su *ungido.  Y dicen: "¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo!"   El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos. En su enojo los reprende, en su furor los intimida y dice: "He establecido a mi rey sobre *Sión, mi santo monte."   Yo proclamaré el decreto del Señor: "Tú eres mi hijo", me ha dicho; "hoy mismo te he engendrado.

¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!

Nadie podrá hacerles frente. Por dondequiera que vayan, el Señor su Dios hará que todo el mundo sienta miedo y terror ante ustedes, como se lo ha prometido.

Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: "Nunca te dejaré; jamás te abandonaré."  Así que podemos decir con toda confianza: "El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme el ser humano?"

Yo soy el pan de vida declaró Jesús. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed. Pero como ya les dije, a pesar de que ustedes me han visto, no creen.  Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo.  Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió. Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.

Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo; y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud.  Además, en él fueron circuncidados, no por mano humana sino con la circuncisión que consiste en despojarse del cuerpo pecaminoso. Esta circuncisión la efectuó Cristo. Ustedes la recibieron al ser sepultados con él en el bautismo. En él también fueron resucitados mediante la fe en el poder de Dios, quien lo resucitó de entre los muertos.  Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo* los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Soy un descendiente de Abraham, el padre de mi fe.  Dios me ama y me ha elegido de entre todos los pueblos de la tierra para ser Su hijo.  No tengo ningún motivo para temer, ya que el Señor Jesús está conmigo.  Él me dice que no desmaye, porque Dios es mi Padre, y Él ha prometido que nunca me dejara ni me desamparara.  Él me fortalece y ayuda en todas mis circunstancias.  Él me sostiene con Su mano derecha, y mi victoria se manifiesta.  Todos los que se levantan en mi contra con toda su  ira para deshonrarme y avergonzarme, serán como nada y su ataque será eliminado.   Busco a mi alrededor a mi enemigo pero no  lo hallo.  El mas grande y Poderoso está dentro de mí y El hace que todos mis enemigos parezcan  inofensivos ante Su presencia.  El Señor Jesús,  me ha tomado de mi mano derecha y me dice:  Hijo no te preocupes por nada. Te tengo cubierto y no permitiré que nada te haga daño.  Siempre estoy contigo  para ayudarte en cualquier cosa que necesites.  Así que no tengas miedo. Piensa en ello hijo mio, Soy tu Padre.  Tu me perteneces . ¿Hay alguna razón para tener miedo? Yo te he redimido y recreado.  Tu eres una nueva creación en Cristo Jesús, un trillo nuevo y fuerte, con muchos dientes, un guerrero feroz y temible de mi reino.  No hay  ninguna tarea demasiado difícil o invencible para ti.  Por lo tanto,  regocíjate hijo mio y disfruta de mi presencia en tu vida.  Siempre estaré contigo, te lo prometo, nunca tendrás sed.  Puedes pedir en tus oraciones y estar seguro que nunca te abandonaré - No hijo, no por ninguna razón. Hare que el caudal de los ríos rieguen tus lugares estériles y conviertan tu desierto en estanques de agua. Todo lo que tienes yo lo bendigo. Sí, hijo, por tu bien. Quiero que todo el mundo sepa cuánto te amo - lo alegre  que estoy contigo, qué alegría traes a mi corazón. Te quiero hijo. Nunca lo olvides, te he creado para mi Gloria.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme o esta Palabra te bendice favor de hacérmelo saber.

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