martes, 10 de enero de 2012

El Señor Jesús manda que ore por la Paz de Jerusalén.


Salmo 122:6-8; 35:27; 51:18; 2 Corintios 4:13; Deuteronomio 28:1-14; Nehemías 2:10; Malaquías 3:6-12; Efesios 1:22-23

Pedid por la paz de Jerusalén; ¡sean prosperados los que te aman!  ¡Sea la paz dentro de tus muros  y el descanso dentro de tus palacios! Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: ¡La paz sea contigo!

Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa  y digan siempre: Sea exaltado Jehová, que ama la paz de su siervo.

Haz bien con tu benevolencia a Sión.  Edifica los muros de Jerusalén.

Pero teniendo el mismo espíritu de fe,  conforme a lo que está escrito: Creí,  por lo cual hablé,  nosotros también creemos,  por lo cual también hablamos.

Acontecerá que si oyes atentamente la voz de Jehová,  tu Dios,  para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy,  también Jehová,  tu Dios,  te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.  Y vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas bendiciones,  si escuchas la voz de Jehová,  tu Dios.  Bendito serás tú en la ciudad y bendito en el campo. Bendito el fruto de tu vientre,  el fruto de tu tierra,  el fruto de tus bestias,  la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta  y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar y bendito en tu salir. Jehová derrotará a los enemigos que se levanten contra ti;  por un camino saldrán contra ti y por siete caminos huirán de ti. Jehová enviará su bendición sobre tus graneros y sobre todo aquello en que pongas tu mano,  y te bendecirá en la tierra que Jehová,  tu Dios,  te da. Te confirmará Jehová como su pueblo santo,  como te lo ha jurado,  si guardas los mandamientos de Jehová,  tu Dios,  y sigues sus caminos. Entonces verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti,  y te temerán.  Jehová te hará sobreabundar en bienes,  en el fruto de tu vientre,  en el fruto de tu bestia y en el fruto de tu tierra,  en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.  Te abrirá Jehová su buen tesoro,  el cielo,  para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo y para bendecir toda la obra de tus manos.  Prestarás a muchas naciones,  y tú no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza y no por cola;  estarás encima solamente,  nunca debajo,  si obedeces los mandamientos de Jehová,  tu Dios,  que yo te ordeno hoy;  si los guardas y cumples, y no te apartas de todas las palabras que yo te mando hoy,  ni a la derecha ni a la izquierda,  para ir tras dioses ajenos y servirlos.

Pero cuando lo oyeron Sanbalat el horonita,  y Tobías el siervo amonita,  les disgustó mucho que viniera alguien a procurar el bien de los hijos de Israel.

Porque yo,  Jehová,  no cambio; por esto,  hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Desde los días de vuestros padres os apartáis de mis leyes y no las guardáis. ¡Volveos a mí y yo me volveré a vosotros!, ha dicho Jehová de los ejércitos. Pero vosotros decís:"¿En qué hemos de volvernos?" ¿Robará el hombre a Dios?  Pues vosotros me habéis robado.  Y aún preguntáis:"¿En qué te hemos robado?"  En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros,  la nación toda, me habéis robado.  Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa: Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador,  y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.  Todas las naciones os dirán bienaventurados, porque series  tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.

Y sometió todas las cosas debajo de sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,  la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.


 DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Dios manda en Su Palabra ore por la paz de Jerusalén. Por lo tanto lo haré con todo mi corazón. Hablo de paz en esa ciudad y la prosperidad en su lugar. Cuando obedezco la Palabra de Dios el Señor Jesús mi Dios se complace y me bendice con su abundante provisión. No permitiré que los malvados roben de la abundancia que Dios me ha provisto. Así mismo oro por la unidad del cuerpo de Cristo la iglesia y por su congregación.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv


lunes, 9 de enero de 2012

El Señor Jesús me ha lavado con Su sangre.


Hoy es día memorable para celebrar fiesta al Señor Jesús.

Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor  


 Éxodo 12:12-14; Juan 5:24; Salmo 91:1; 1 Pedro 1:18-19; Éxodo 15:26; 1 Corintios 5:7

Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto,  así de los hombres como de las bestias,  y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto.  Yo,  Jehová. La sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis;  veré la sangre y pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Este día os será memorable,  y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones;  por estatuto perpetuo lo celebraréis.

De cierto,  de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna,  y no vendrá a condenación,  sino que ha pasado de muerte a vida.

El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.

Pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana  manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles,  como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo,  como de un cordero  sin mancha y sin contaminación.

Les dijo: Si escuchas atentamente la voz de Jehová,  tu Dios,  y haces lo recto delante de sus ojos,  das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos,  ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti,  porque yo soy Jehová,  tu sanador.

Limpiaos,  pues,  de la vieja levadura,  para que seáis nueva masa,  como sois,  sin levadura,  porque nuestra Pascua,  que es Cristo,  ya fue sacrificada por nosotros.



 DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Cuando el Señor Dios Todopoderoso juzga.  El,  hace una diferencia entre el mundo y los que hemos sido lavados con la preciosa sangre del Señor Jesús. El Padre Celestial me guarda en Su refugio y mientras juzga al mundo.  ¡Ninguna plaga ni mortandad  puede venir a mí para ser destruido, porque estoy cubierto con la sangre del Cordero! Amen. ¡Aleluya!


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

domingo, 8 de enero de 2012

El Señor Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida.


El Señor Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida.

Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor  


 Juan 14:4-7; 1:12, 14; 8:19, 32; 10:1-11; 11:25-26; Hebreos 9:8; 10:19-20; 1 Timoteo 2:5


Y sabéis a dónde voy,  y sabéis el camino. Le dijo Tomás:
Señor,  no sabemos a dónde vas;  ¿cómo,  pues,  podemos Saber el camino?   Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me conocierais,  también a mi Padre conoceríais;  y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.

Mas a todos los que lo recibieron,  a quienes creen en su nombre,  les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Y el Verbo se hizo carne  y habitó  entre nosotros lleno de gracia y de verdad;  y vimos su gloria,  gloria como del unigénito del Padre.

Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas,  enseñando en el templo;  y nadie lo prendió,  porque aún no había llegado su hora.

Le respondieron: Descendientes de Abraham somos  y jamás hemos sido esclavos de nadie.  ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"?

De cierto,  de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas,  sino que sube por otra parte,  ese es ladrón y salteador. Pero el que entra por la puerta,  el pastor de las ovejas es.  A este abre el portero,  y las ovejas oyen su voz;  y a sus ovejas llama por nombre y las saca.  Y cuando ha sacado fuera todas las propias,  va delante de ellas;  y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Pero al extraño no seguirán,  sino que huirán de él,  porque no conocen la voz de los extraños.  Esta alegoría les dijo Jesús,  pero ellos no entendieron qué era lo que les quería decir. Volvió,  pues,  Jesús a decirles: De cierto,  de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron,  ladrones son y salteadores,  pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta: el que por mí entre será salvo;  entrará y saldrá,  y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar,  matar y destruir;  yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida;  el que cree en mí,  aunque esté muerto,  vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí,  no morirá eternamente.  ¿Crees esto?

El Espíritu Santo da a entender con esto que aún no se había abierto el camino al Lugar santísimo,  entre tanto que la primera parte del Tabernáculo estuviera en pie.

Así que,  hermanos,  tenemos libertad  para entrar en el Lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo,  esto es,  de su carne.

Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre.


 DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


El Espíritu de la Palabra de Dios me ha enseñado que el camino a la presencia de mi Padre Celestial es únicamente a través del Señor Jesús.  Él es el Camino, la Verdad y la Vida. No hay otra manera para mí para llegar al Padre de Gloria, sino por medio de Él. En el Señor Jesús, tengo una revelación perfecta de Dios y Padre. Por medio del Señor Jesucristo, puedo ver y conocer el corazón de Dios. Si alguna vez me pregunto lo que Dios piensa de mí, puedo mirar al Señor Jesús en Su Palabra  y Él es mi respuesta.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv