jueves, 24 de noviembre de 2011

¡Hosanna!, ¡Hosanna al Señor Jesús!


Hosanna en las Alturas, Jesús es el Señor 
Salmo 100; 1 Tesalonicenses 5:18;  Romanos 12:1-2; 2 Corintios 4:13; 6:14; Juan 6:63; 1 Reyes 11:4; Salmo 42:2, 8; 97: 10

Un Canto de alabanza de acción de gracias:
¡Griten de alegría a Jehová,  toda la tierra!
Sirvan a Jehová con gozo. Entren en su presencia con regocijo.  
Reconozcan que Jehová es Dios; es El quien nos hizo; y no nosotros mismos, somos su pueblo, el rebaño de su pastizal.  Entren por sus puertas con acción de gracias, entren a sus patios con alabanza; denle gracias a Él, y alaben Su Nombre.  Porque Jehová es bueno, su misericordia continúa para siempre y su verdad permanece por todas las generaciones.

 Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, [que es] vuestro racional culto.  Y no os conforméis a este siglo; mas transformaos por la renovación de vuestra alma, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Mas porque tenemos el mismo Espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual también hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos

No os juntéis en yugo con los incrédulos; porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunicación la luz con las tinieblas?

El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado, son Espíritu y son vida.

Y ya que Salomón era viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos; y su corazón no era perfecto con el SEÑOR su Dios, como el corazón de su padre David.

Mi alma tuvo sed de Dios, del Dios vivo. ¡Cuándo vendré, y compareceré delante de Dios!

De día mandará el SEÑOR su misericordia, y de noche su canción [será] conmigo, oración al Dios de mi vida.

Los que amáis al SEÑOR, aborreced el mal; él guarda las almas de sus misericordiosos; de mano de los impíos los libra.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.
El gozo del Señor Jesús es mi fortaleza.  Daré voces de júbilo con gran alegría daré gritos de alabanza y acción de gracias a mi Señor Jesús, mi Dios y mi Salvador.  Le sirvo con alegría de corazón.  Estoy feliz.  Me presento ante Su presencia con regocijo.  Me regocijo ante Su majestad. Porque el Señor Jesús, es mi Dios, Él me ha hecho lo que soy.  Yo soy Su hijo y oveja de Su prado.  Estoy agradecido por todo lo que ha hecho por mí.  Mi Padre Celestial no recuerda y no toma en cuenta lo que hice mal. Él me perdona completamente y nunca me abandona.  Él siempre es bueno conmigo y Su misericordia es para siempre. ¡Aleluya!  ¡Aleluya! Te amo Padre Celestial, amo a Tu Hijo el Señor Jesus, amo al Espíritu Santo.  Abba Padre; con todo mi Corazón,  con toda mi mente, y con todo mi ser te amo.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El Señor Jesús reprende diciendo ¡Cállate y sal de él!


Marcos 1:23-26; Lucas 10:18-19; Salmo 91:13; Hechos 19:15; Marcos 16:17; Juan 14:13-14; Filipenses 2:9-11
Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces,  diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!  Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.  He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.

Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?

Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

En el Señor Jesús tengo poder sobre todo espíritu inmundo.  Cuando me ven,  ya no solo me ven a mí sino que también ven al Mas Grande que está dentro de mí, a Jesús el Señor. Me conocen por mi nombre y saben que he sido llamado por el nombre que es sobre todo Nombre: Jesus.  Cuando les ordeno que se callen y salgan en el nombre de Jesús, ellos tienen que obedecer porque así está escrito en la Palabra de Dios.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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martes, 22 de noviembre de 2011

El Señor Jesús me ha rescatado del pecado y la muerte.


Jeremías 31:11-14; Gálatas 3:13; Colosenses 2:15; Lucas 10:19; Salmos 1:1-13 149:1-3; Juan 16:22
El Señor rescatará a Jacob, lo rescatará de las manos de una nación más poderosa. Vendrán y cantarán alegres en lo alto de Sión  Estarán radiantes de alegría por la generosidad del Señor: alimento, vino nuevo, aceite fino, ovejas y vacas. Su vida será como un jardín bien regado, y no volverán a marchitarse.  Entonces las jóvenes danzarán alegremente, y los jóvenes junto con los viejos. Yo convertiré su tristeza en alegría; los consolaré y haré que su alegría sea mayor de lo que fue su dolor.  Les daré a los sacerdotes alimentos en abundancia, y colmaré de bienes a mi pueblo. Es la decisión del Señor.

Cristo pagó para librarnos de la maldición de la ley y aceptó estar bajo maldición en lugar de nosotros.  La Escritura dice: maldito todo aquel cuyo cuerpo es colgado en un árbol.

Dios venció a todos los poderes y fuerzas espirituales a través de la cruz, desarmándolos y obligándolos a desfilar derrotados ante el mundo.

Tengan la seguridad de que les he dado autoridad de aplastar escorpiones y serpientes, y autoridad sobre todo el poder del enemigo. Nada les hará daño.

Afortunado el que no sigue el consejo de los perversos, ni el ejemplo de los pecadores, ni se une con los que andan burlándose de todo.  Al contrario, le gusta la enseñanza del Señor y la estudia día y noche.  Será tan fuerte como un árbol plantado junto a corrientes de agua fresca, que da su fruto en el momento adecuado y al que nunca se le caen las hojas. Le irá bien en todo lo que haga.

¡Aleluya!  Canten al Señor una canción nueva; alábenlo en la comunidad de los fieles. Israel, alégrate por tu Creador. Habitantes de Sión, alégrense por su Rey.  Que alaben a Dios con danzas y bellas melodías, al ritmo de panderos e instrumentos de cuerda.

Pasa lo mismo con ustedes. Ahora están tristes, pero los volveré a ver y se pondrán felices. Nadie podrá quitarles esa felicidad.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.
El Señor Jesús me ha redimido del poder del enemigo.  Él lo ha despojado de su autoridad sobre mí, y lo ha dejado impotente bajo mis pies.   En la congregación doy gritos de alabanza, de alegría, gozándome en la grandeza de la misericordia de Dios.  Soy como un huerto de riego floreciente con muchas frutas finas.  El dolor ha sido eliminado de mi vida y bailo con gran felicidad en la presencia de mi Padre Celestial.  Escojo la bendición, escojo la alegría, escojo la paz, escojo la Vida y mi corazón está lleno de la riqueza de Dios— ¡El Señor Jesús vive en mí! ¡Aleluya!

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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lunes, 21 de noviembre de 2011

El Señor Jesús me dice levántate pronto.


Hechos 12:5-7; Salmo 106:29-31; 121:4-5; Filipenses 4:19; Mateo 6:19-33; Éxodo 23:20-23
Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel,  pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.  Cuando Herodes lo iba a sacar,  aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados,  sujeto con dos cadenas,  y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.  Y se presentó un ángel del Señor y una luz resplandeció en la cárcel;  y tocando a Pedro en el costado,  lo despertó,  diciendo: "Levántate pronto".  Y las cadenas se le cayeron de las manos.

Provocaron la ira de Dios con sus obras y se desarrolló la mortandad entre ellos. Entonces se levantó Finees e hizo juicio,  y se detuvo la plaga.   Y le fue contado por justicia  de generación en generación y para siempre.

Por cierto,  no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.  Jehová es tu guardador, Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

Mi Dios,  pues,  suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

No os hagáis tesoros en la tierra,  donde la polilla y el moho destruyen,  y donde ladrones entran  y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo,  donde ni la polilla ni el moho destruyen,  y donde ladrones no entran ni hurtan, porque donde esté vuestro tesoro,  allí estará también vuestro corazón. La lámpara del cuerpo  es el ojo;  así que,  si tu ojo es bueno,  todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno,  todo tu cuerpo estará en tinieblas.  Así que,  si la luz que hay en ti es tinieblas,  ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? Ninguno puede servir a dos señores,  porque odiará al uno y amará al otro,  o estimará al uno y menospreciará al otro.  No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida,  qué habéis de comer o qué habéis de beber;  ni por vuestro cuerpo,  qué habéis de vestir.  ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo,  que no siembran,  ni siegan,  ni recogen en graneros;  y,  sin embargo,  vuestro Padre celestial las alimenta.  ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá,  por mucho que se angustie,  añadir a su estatura un codo? Y por el vestido,  ¿por qué os angustiáis?  Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo que ni aun Salomón  con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si a la hierba del campo,  que hoy es y mañana se quema en el horno,  Dios la viste así,  ¿no hará mucho más por vosotros,  hombres de poca fe? No os angustiéis,  pues,  diciendo: ¿Qué comeremos,  o qué beberemos,  o qué vestiremos? porque los gentiles se angustian por todas estas cosas,  pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas.
Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,  y todas estas cosas os serán añadidas.

Yo envío mi ángel delante de ti,  para que te guarde en el camino y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Compórtate delante de él y oye su voz;  no le seas rebelde,  porque él no perdonará vuestra rebelión,  pues mi nombre está en él. Pero si en verdad oyes su voz y haces todo lo que yo te diga,  seré enemigo de tus enemigos y afligiré a los que te aflijan. Mi ángel irá delante de ti y te llevará a la tierra del amorreo,  del heteo,  del ferezeo,  del cananeo,  del heveo y del jebuseo,  a los cuales yo haré destruir.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.
Mi Padre Celestial conoce cada una de mis circunstancias y Él es fiel en cumplir TODA Su Palabra, por lo tanto debo escudriñar las Escrituras y así podre conocerlo.  El Señor Jesús intercede por mí y también pone en el corazón de otros hermanos para que oren por mí cuando la circunstancia se vuelve sombría.  No importa cuál sea mi situación  o cómo las cosas parezcan sin esperanza, sin embargo yo sé que sé que Dios siempre está conmigo y no me abandonara ni me desamparara.  ¡Él envía a Su ángel en respuesta a la oración ferviente y persistente, y cualquier cadena está  a punto de desatarse, el Señor Jesús me ha librado!

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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