domingo, 11 de septiembre de 2011

¡Gocémonos, Alegrémonos y Démosle Gloria a Señor Jesús!


Apocalipsis 19:6-9, 11:18; 2 Corintios 5:10; 1 Corintios 3:12-15, 15:58; Mateo 10:41-42; Salmo 132:9

Y oí como la voz de una gran multitud,  como el estruendo de muchas aguas  y como la voz de grandes truenos,  que decía: ¡Aleluya!,  porque el Señor, nuestro Dios Todopoderoso, Reina.   Gocémonos,  alegrémonos  y démosle gloria,  porque han llegado las bodas del Cordero  y su esposa  se ha preparado.  Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente  (pues el lino fino significa las acciones justas de los santos).  El ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados  los que son llamados a la cena de las bodas  del Cordero.  Y me dijo: "Estas son palabras verdaderas de Dios.

Las naciones se airaron tu ira ha venido: el tiempo de juzgar a los muertos,  de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre,  a los pequeños y a los grandes,  y de destruir a los que destruyen la tierra.

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,  para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo,  sea bueno o sea malo.

Si alguien edifica sobre este fundamento con oro,  plata y piedras preciosas,  o con madera,  heno y hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta,  porque el día la pondrá al descubierto,  pues por el fuego será revelada.  La obra de cada uno,  sea la que sea,  el fuego la probará.  Si permanece la obra de alguno que sobreedificó,  él recibirá recompensa.  Si la obra de alguno se quema,  él sufrirá pérdida,  si bien él mismo será salvo,  aunque así como por fuego.

Así que,  hermanos míos amados,  estad firmes y constantes,  creciendo en la obra del Señor siempre,  sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

El que recibe a un profeta por cuanto es profeta,  recompensa de profeta recibirá;  y el que recibe a un justo por cuanto es justo,  recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeños  un vaso de agua fría solamente,  por cuanto es discípulo,  de cierto os digo que no perderá su recompensa.

Tus sacerdotes se vistan de justicia  y se regocijen tus santos.



DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Un día me presentare delante del trono de Dios junto  con la gran multitud de mis hermanos en Cristo, gente de todas las generaciones, cantando y alabando a mi Señor Jesús diciendo: "¡Aleluya! Nuestro Señor Dios Todopoderoso reina! Alegraos y regocijaos! Démosle gloria! "  Todos en mi familia (la Iglesia), estaremos vestidos de lino fino, limpio y resplandeciente.  Todos mis actos de justicia serán recordados en ese día.  Nada de lo que he hecho o que hare será en vano, todo saldrá a la luz y será recompensado.  Será un día de gran bendición para mí y mi familia.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan
3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv

sábado, 10 de septiembre de 2011

¡Alabad al Señor Jesús!


1 Crónicas 16:8-11; Salmo 105:1-7; Deuteronomio 4:9-10, 29, 40; Mateo 6:33; Romanos 8:9
¡Alabad a Jehová,  invocad su nombre, dad a conocer entre los pueblos sus obras!  ¡Cantad a él,  cantadle salmos;  hablad de todas sus maravillas! ¡Gloriaos en su santo nombre;  alégrese el corazón de los que buscan a Jehová! ¡Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente!

¡Alabad a Jehová,  invocad su nombre, dad a conocer sus obras entre los pueblos!    ¡Cantadle,  cantadle salmos!   Hablad de todas sus maravillas. Gloriaos en su santo nombre;  Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. ¡Buscad a Jehová y su poder;  buscad siempre su rostro! Acordaos de las maravillas que él ha hecho,  de sus prodigios y de los juicios de su boca, vosotros,  descendencia de Abraham su siervo,  hijos de Jacob,  sus escogidos.  Él es Jehová,  nuestro Dios;  en toda la tierra están sus juicios.

Por tanto,  guárdate y guarda tu alma con diligencia,  para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida;  antes bien,  las enseñarás a tus hijos y a los hijos de tus hijos.  El día que estuviste delante de Jehová,  tu Dios,  en Horeb,  cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo,  para que yo les haga oír mis palabras,  las cuales aprenderán para temerme todos los días que vivan sobre la tierra,  y las enseñarán a sus hijos",

Pero si desde allí buscas a Jehová,  tu Dios,  lo hallarás,  si lo buscas de todo tu corazón y de toda tu alma

Guarda sus estatutos y sus mandamientos,  los cuales yo te mando hoy,  para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti,  y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová,  tu Dios,  te da para siempre".

Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,  y todas estas cosas os serán añadidas.

Pero vosotros no vivís según la carne,  sino según el Espíritu,  si es que el Espíritu de Dios está en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,  no es de él.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Estoy muy agradecido por lo que mi Padre Celestial ha hecho por mí. Continuamente invoco Su Santo Nombre y doy a conocer Sus obras entre la gente.  Soy muy diligente en mi adoración.  Canto Sus alabanzas continuamente y medito en Su Palabra y la comparto sin cesar. Mi corazón se regocija en Su presencia! Constantemente busco  Su Rostro con todo mi corazón.  Todo mi ser adora y ama al Señor Jesús y continuamente reconozco Su presencia dentro de mí.


Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan
3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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viernes, 9 de septiembre de 2011

¡Escucho la voz del Señor Jesús!


Éxodo 15 26-26; Hebreos 4:6, 10:16-17; Deuteronomio 28:1; Isaías 30:21, 53:5; Salmo 103:1-5
Entonces Moisés invocó a Adonai, y Adonai le mostró un madero que Moisés echó al agua, y el agua se volvió dulce. Allí dio a Israel decretos y normas, y allí le puso a prueba. Y dijo: "Si de veras escuchas la voz de Adonai, tu Dios, y haces lo que es recto a sus ojos, dando oídos a sus mandatos y guardando todos sus preceptos, no traeré sobre ti ninguna de las plagas que envié sobre los egipcios; porque yo soy Adonai, el que te sana."

Pero el servicio sacerdotal que Jesús ha recibido es superior al de ellos, así como el pacto del cual es mediador es superior al antiguo, puesto que se basa en mejores promesas.

 "Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente." Después añade: "Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades."

"Si realmente escuchas al Señor tu Dios, y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el Señor tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra.

Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: "Éste es el camino; síguelo."

Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.

 Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre.
 Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias;
Él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión;
Él colma de bienes tu vida  y te rejuvenece como a las águilas.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Tengo un pacto con Dios.  Diligentemente busco, escucho, y leo dando mi total atención a Su Palabra, y haciendo lo que es bueno y recto ante Sus ojos.  Mi oído está atento a Su voz y estoy dispuesto a seguir sus órdenes. Tengo Su palabra de que ninguna enfermedad que el mundo pueda tener me vendrá  a mí, porque mi Dios es Jehová Rapha, el Dios que me sana.


I have a covenant with God. I diligently listen, giving my complete attention to His Word, and I do what it right in His sight. My ear is open to His voice and I am prepared to follow His commands. I have His Word that no disease can come upon me which is brought upon the world; for my God is Jehovah Rapha, the God who heals me. He is the Lord of my health.

Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan
3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

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jueves, 8 de septiembre de 2011

¡El Señor Jesús abunda en gracia!


 Romanos 5: 15-16; Efesios 2:4-10; Gálatas 4:4-6; Tito 3:4-7; Apocalipsis 1:4-6


Pero la transgresión de Adán no puede compararse con la gracia de Dios. Pues si por la transgresión de un solo hombre murieron todos, ¡cuánto más el don que vino por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, abundó para todos!
Tampoco se puede comparar la dádiva de Dios con las consecuencias del pecado de Adán. El juicio que lleva a la condenación fue resultado de un solo pecado, pero la dádiva que lleva a la justificación tiene que ver con una multitud de transgresiones.  Pues si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros,  nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!  Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales,  para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús.   Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios,  no por obras, para que nadie se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley,  para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos. Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: "¡Abba! ¡Padre!"

Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador
Él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo, el cual fue derramado abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Así lo hizo para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos que abrigan la esperanza de recibir la vida eterna.

 Yo, Juan, escribo a las siete iglesias que están en la provincia de Asia: Gracia y paz a ustedes de parte de aquel que es y que era y que ha de venir; y de parte de los siete espíritus que están delante de su trono;  y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de la resurrección, el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y por cuya sangre nos ha librado de nuestros pecados,   al que ha hecho de nosotros un reino, sacerdotes al servicio de Dios su Padre, ¡a él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS


Dios me ha dado Su don inmerecido de la gracia, la justificación y la justicia.  Su regalo lo recibo por fe en mi Señor Jesús, esto me permite tener comunión continua con mi Padre, es una relación de Padre e hijo.  El don de Dios para mí, no es como el resultado del pecado de Adán, porque por el pecado de Adán vino el juicio y la condenación y no tuve elección.  Mas como resultado del sacrificio de mi Señor Jesús, la libertad y la justificación me han sido dadas como un regalo gratuito.  Aunque el pecado de Adán me condenó, el don gratuito de Dios me ha justificado y puedo reinar en esta vida como un rey y sacerdote de mi Señor Jesus.


God has joyfully given me the free gift of grace, justification and righteousness. His gift to me has no strings attached, but He gives it to me freely so that I may have continuous fellowship with Him in a legitimate Father and son relationship. The gift to God to me is not like the result of Adam’s sin, for by Adam’s justification, on the other hand, are offered to me as a free gift. The provision of grace (unmerited, undeserved favor) and free gift of righteousness Adam’s sin condemned me, God‘s free gift of righteousness, has made it so that I can reign in this life as a king.



Si no has recibido a  Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan
3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv