martes, 30 de agosto de 2011

El Señor Jesús me manda que me vista de Amor.


Colosenses 3:12-17; Gálatas 4:4-6, 5:22-23,6:1-2; Efesios 1:4, 4:3-4; Marcos 11:25- 26; 1 Corintios 14:14-15; 1 Pedro 5:5-7; 1 Tesalonicenses 5:18

Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos. Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón. Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.

Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley,  para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos. Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba! ¡Padre!

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.

Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.  Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo

Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor.

Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.  Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza.

Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán. Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.

Porque si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento no se beneficia en nada. ¿Qué debo hacer entonces? Pues orar con el espíritu, pero también con el entendimiento; cantar con el espíritu, pero también con el entendimiento.

Así mismo, jóvenes, sométanse a los ancianos. Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque «Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes. Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.

Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Como hijo escogido de Dios, me visto de compasión, bondad, mansedumbre, humildad y paciencia. Junto con mis hermanos en Cristo, perdono todas las ofensas que pueda tener contra alguno.  Perdono por completo, sin condiciones, al igual que el Señor Jesús me ha perdonado completamente.  Me niego a permitir una actitud que conlleve un "te perdono, pero...".  Por el contrario, quito todo argumento para poder perdonar.  De todas las virtudes, escojo vestirme  con el mejor vestido que es el amor, porque es el amor el que une a todas las demás virtudes divinas en perfecta unidad.  Permito que la paz de Jesús reine en mi corazón.  Nunca olvidaré que, como miembro del cuerpo de Cristo estoy llamado a estar en paz.  Por lo tanto, no permitiré que el miedo, preocupación, o ansiedad perturben la paz que me ha dado Dios. Dejo que la Palabra de Jesús habite en abundancia en mi corazón porque ella me enseña y amonesta con toda sabiduría, y canto alabanzas e himnos, en el espíritu, con gratitud en mi corazón al Señor Jesús. Haga lo que haga, sea de palabra o de hecho, lo hago en el nombre de Jesús, dando gracias a Dios, mi Padre Celestial, por medio Jesús.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.
Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

lunes, 29 de agosto de 2011

¡Aleluya! Alabado sea el Señor Jesús.


  Salmo 150, 68:34, 145:5-6; Deuteronomio 3:24, 32:3, 1 Samuel 18:6, 2 Samuel 6:14; Efesios 5:19; Colosenses 3:16

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Alaben a Dios en su santuario, alábenlo en su poderoso firmamento.
Alábenlo por sus proezas, alábenlo por su inmensa grandeza.
Alábenlo con sonido de trompeta, alábenlo con el arpa y la lira.
Alábenlo con panderos y danzas, alábenlo con cuerdas y flautas.
Alábenlo con címbalos sonoros, alábenlo con címbalos resonantes.
¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!

Reconozcan el poder de Dios; su majestad está sobre Israel, su poder está en las alturas.

 Se hablará del esplendor de tu gloria y majestad, y yo meditaré en tus obras maravillosas.

Se hablará del poder de tus portentos, y yo anunciaré la grandeza de tus obras.

Tú, Señor y Dios, has comenzado a mostrarle a tu siervo tu grandeza y tu poder; pues ¿qué dios hay en el cielo o en la tierra capaz de hacer las obras y los prodigios que tú realizas?

Proclamaré el Nombre del Señor. ¡Alaben la grandeza de nuestro Dios!

Ahora bien, cuando el ejército regresó, después de haber matado David al filisteo, de todos los pueblos de Israel salían mujeres a recibir al rey Saúl. Al son de liras y panderetas, cantaban y bailaban,

Vestido tan sólo con un efod de lino, se puso a bailar ante el Señor con gran entusiasmo.

Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón,

Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

¡Bendeciré al Señor Jesús en Su santuario!
! Levantaré, exaltaré Su Nombre hacia la expansión de los cielos!
!Lo alabaré por Sus grandes proezas!
!Lo alabaré por Su excelencia!
!Lo alabaré con el sonido de la trompeta y con los instrumentos de metal!
!Lo alabaré al son del arpa y la lira!
!He de alabarle con la pandereta y con baile!
!Lo alabaré con instrumentos de cuerda, con guitarras y flautas!
!He de alabarle con los tambores y con címbalos que retiñen fuerte!
!Mientras tenga aliento de vida dentro de mí, alabaré a mi  Señor Jesús con todo mi corazón!


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.
Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

domingo, 28 de agosto de 2011

Más Justo por la Confianza en el Señor Jesús vivirá.



Romanos 1:16-17; 2 Corintios 5:21; Salmo 40:9; 1 Corintios 1:18; Romanos 3:21; Habacuc 2:4

No me avergüenzo del evangelio,  porque es poder de Dios  para salvación de todo aquel que cree, del judío primeramente y también del griego,  pues en el evangelio,  la justicia de Dios  se revela por fe y para fe,  como está escrito:  "Mas el justo por la fe vivirá".

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado,  para que nosotros seamos justicia de Dios en él.

He anunciado justicia en la gran congregación;  he aquí,  no refrené mis labios,  Jehová, tú lo sabes.

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden;  pero a los que se salvan,  esto es,  a nosotros,  es poder de Dios

Pero ahora,  aparte de la Ley,  se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la Ley y por los Profetas:

Aquel cuya alma no es recta se enorgullece;  mas el justo por su fe vivirá".


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

No me avergüenzo del Evangelio de Jesucristo porque es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, porque en el Evangelio, la justicia de Dios se revela - la justicia que es por la fe, a todos, desde el primero hasta el último.  Como está escrito: "El justo vivirá por la fe" en Jesús, nuestro Dios y Señor.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.
Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

sábado, 27 de agosto de 2011

Creo que el Señor Jesús es el Cristo.


 
1 Juan 5:1-5; Juan 1:12-13, 14:15, 15:9-17; Romanos 12:8-10; Salmos 119:160-165; 2 Corintios 4:13, 5:7

Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios, y todo el que ama al padre, ama también a sus hijos.  Así, cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, sabemos que amamos a los hijos de Dios. En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.  ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.  Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios.

"Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.

Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.  Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes. No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.

El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien.  Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente.

La suma de tus palabras es la verdad; tus rectos juicios permanecen para siempre.  Gente poderosa  me persigue sin motivo, pero mi corazón se asombra ante tu palabra.  Yo me regocijo en tu promesa como quien haya un gran botín.  Aborrezco y repudio la falsedad, pero amo tu ley.  Siete veces al día te alabo por tus rectos juicios. Los que aman tu ley disfrutan de gran *bienestar, y nada los hace tropezar.

Escrito está: "Creí, y por eso hablé." Con ese mismo espíritu de fe también nosotros creemos, y por eso hablamos.

Vivimos por fe, no por vista.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Creo que Jesús es el Cristo, por lo tanto, he nacido de Dios. Veo claramente el panorama de la familia de Dios.  Amo al Padre, y amo a Su Hijo, así, pues todos somos uno en Jesus.  Sé que amo a la Iglesia  porque amo a Dios y obedezco Sus mandamientos.  Muestro mi amor por Dios cuando obedezco Sus mandamientos.  Sus mandamientos no son gravosos sino que son puros y preciosos.  Son perfectamente razonables y en lo más mínimo difíciles de obedecer, siempre y cuando me mantenga dentro la Voluntad de Dios.  He nacido de Dios y he vencido al mundo, mi fe es mi victoria.  Todas las  circunstancias deben ceder ante el Nombre de Jesus.  Por mi fe en Jesús puedo superar los obstáculos, reveses y problemas de todo tipo.  Creo que Jesús es el Hijo de Dios, y en Jesus he vencido al mundo.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.