martes, 5 de julio de 2011

Dios me escogió para ser salvo.



2 Tesalonicenses 2:13-17; Romanos 8:28-30; Efesios 1:4;1 Pedro 1:2; 2 Crónicas 20:20  
 

Nosotros, en cambio, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra santificadora del Espíritu y la fe que tienen en la verdad. Para esto Dios los llamó por nuestro evangelio, a fin de que tengan parte en la gloria de nuestro Señor Jesucristo.  Así que, hermanos, sigan firmes y manténganse fieles a las enseñanzas que, oralmente o por carta, les hemos transmitido. Que nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, que nos amó y por su gracia nos dio consuelo eterno y una buena esperanza, los anime y les fortalezca el corazón, para que tanto en palabra como en obra hagan todo lo que sea bueno.
   
·        Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.  Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.  A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

·        Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él en amor.

·        Según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre: Que abunden en ustedes la gracia y la paz.

·        Al día siguiente, madrugaron y fueron al desierto de Tecoa. Mientras avanzaban, Josafat se detuvo y dijo: "Habitantes de Judá y de Jerusalén, escúchenme: ¡Confíen en el Señor, y serán librados! ¡Confíen en sus profetas, y tendrán éxito!"


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

Soy profundamente amado por el Señor Jesús.  Desde el principio, Él me escogió para ser salvo por medio de la obra santificadora del Espíritu Santo y a través de mi fe en Su Verdad.  Él me llamó a través del Evangelio, para que yo pudiera participar en la gloria de mi Señor Jesucristo.  Así que entonces, me mantendré firme, en las enseñanzas que he recibido, ya sea por la predicación o por la Palabra escrita.  El Señor Jesús y Dios mi Padre Celestial, alientan mi corazón y me fortalecen en todo tiempo.  Mi Padre Celestial me ama profundamente y por Su gracia, me da consolación eterna y esperanza.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

lunes, 4 de julio de 2011

Así dice el Señor Jesús mi Hacedor.



Isaías 44:1-5; Juan 15:16; Salmo 103:17; Deuteronomio 28:12
 

Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí. Así dice el SEÑOR, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre: Te ayudaré. No temas, siervo mío Jacob, el Recto a quien yo escogí. Porque yo derramaré aguas sobre el sediento, y ríos sobre la tierra árida. Derramaré mi Espíritu sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; y brotarán como entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas. Este dirá: Yo soy del SEÑOR; el otro se llamará del nombre de Jacob; el otro escribirá con su mano, al SEÑOR, otro se pondrá por sobrenombre, Israel.
  
·        No me elegisteis vosotros a mí , mas yo os elegí a vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os ameis los unos a los otros. Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me aborreció antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo que es suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.

·        Mas la misericordia del SEÑOR desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos;

·        Te abrirá el SEÑOR su buen depósito, el cielo, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchos gentiles, y tú no tomarás prestado.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS


He sido elegido por Dios para ser Su propio hijo.  Dios me escogió para ser parte de Su familia.  Él me ha re-creado en la justicia y me ayuda en todos los ámbitos de mi vida.  Dios proclama Su bendición en todo lo que tengo y todo lo que emprendo prospera.  El Señor Jesús me ha dado Su Palabra, Él ha derramado Su Espíritu en mi corazón y Su bendición sobre mis hijos.  Ellos crecen como arboles plantados junto a las corrientes de agua.  Su fuerza en la vida está llena de salud, energía, y vitalidad.  Su vida es Jesús.  Ellos nunca pasan hambre ni se cansan, porque cada uno de ellos esta injertado en la Familia de Dios, tomando el nombre del Señor Jesús como el suyo.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

domingo, 3 de julio de 2011

El Señor Jesús tiene el mismo Espíritu de Dios.



Juan 3:34-36; 2 Corintios 5:18-20; Efesios 5:18; Romanos 5:1-2; 1 Juan 5:11-12.
 

Dios envió a Jesús quien dice lo mismo que Dios dice porque Dios le da todo el poder de su Espíritu. El Padre ama al hijo y le ha dado poder sobre todo. El que cree en Hijo tiene vida eterna. En cambio, el que lo rechaza nunca tendrá esa vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.
Versión: La Palabra de Dios para todos.
  
·        Y todas las cosas son de Dios, el cual nos reconcilió consigo por Jesús Cristo, y nos ha dado el ministerio de la reconciliación. Es a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo, no imputándoles sus pecados, y ha entregado a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que embajadores somos de Cristo, como si Dios os rogase por nosotros: os suplicamos de parte de Cristo, que os reconciliéis con Dios. RV1862

·        No os emborrachéis con vino, en el cual hay disolución; antes sed llenos del Espíritu. RV1862

·        JUSTIFICADOS pues por la fé, tenemos paz para con Dios por nuestro Señor Jesús Cristo: Por el cual también tenemos entrada por la fé en esta gracia, en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. RV1862

·        Y éste es el testimonio, es a saber, que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene vida.  RV1862


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS

El Señor Jesús me ha enviado al mundo para proclamar Su mensaje- las  buenas noticias del Reino.  Él no me ha dado Su Espíritu con moderación, sino que me ha dado hasta rebosar.  El Amor de mi Padre Celestial ha sido derramado sobre mí. Dios ha confiado todas las cosas en manos de Jesús y a su vez Jesús me ha hecho un embajador en Su nombre. Creo en Jesús con todo mi corazón y ahora, en este mismo instante, tengo la Vida Eterna.  Mientras ame y obedezca a Mi Dios, el Señor Jesús, no seré condenado ni experimentare la ira de Dios.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

sábado, 2 de julio de 2011

El Señor Jesús me hace mantener Su Camino.



Proverbios 2:8-17; Salmo 25:19-21; Proverbios 11:4-5
 

Para guardar el curso de la justicia y preservar el camino de aquellos que le temen a Él. Entonces entenderás rectitud, justicia, equidad y todo buen camino.  Pues la sabiduría entrará en tu corazón, el discernimiento será agradable a tu alma, el buen consejo te protegerá, y el entendimiento Santo te guardará. Ellos te salvarán del camino de la maldad y de aquellos que hablan engañosamente,  que dejan la senda de la honestidad para caminar en la senda de la oscuridad, que se deleitan en hacer el mal y tienen alegría en ser testarudamente perversos,  cuyas sendas son torcidas y cuyos caminos son perversos.  Ellos te salvarán de la mujer extraña, de la mujer licenciosa de habla halagadora, quien abandona la instrucción que tenía en su juventud y se olvida del Pacto de Elohim.

·        Mira sobre mis enemigos, pues se han multiplicado y me han odiado con odio injusto. Guarda mi alma y libérame; no dejes que sea avergonzado, porque yo he tomado refugio en ti. La integridad y la rectitud se han unido a mí, porque mi esperanza está en ti, O YAHWEH.

·        En el día de la ira, las riquezas no ayudan; más la justicia rescata de la muerte. La justicia del inocente allana sendas sin culpa, mas la perversidad encuentra tratos injustos.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS


El Señor Jesús me guía en el Camino de la justicia y preserva mi camino.  Entiendo la justicia, la equidad y todo buen camino. La Sabiduría encuentra su hogar en mi corazón y el conocimiento es agradable para mi alma.  La discreción me conserva y la comprensión me protege. A través de estos soy liberado de los malos y perversos que hablan en mi contra.  He sido liberado de los que salen de los caminos de la rectitud para andar en el camino de la oscuridad.  He sido liberado de aquellos que se regocijan en el mal y el placer en los caminos de los malvados.  He sido liberado de aquellos cuyas intenciones son malvadas y cuyos caminos se pervierten.  He sido liberado de la seductora que halaga con sus palabras, que abandona al compañero de su juventud y se olvida del pacto de su Dios. Por la sabiduría y discreción, mi vida esta a salvo.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.