jueves, 14 de abril de 2011

Por Medio De Jesús Doy Alabanza A Dios.


Hebreos 13:15-16
Así que ofrezcamos continuamente a Dios,  por medio de Jesucristo,  un sacrificio de alabanza,  es decir,  el fruto de los labios que confiesan su nombre. No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen,  porque ésos son los sacrificios que agradan a Dios.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS. 

A través de Jesús, continuamente ofrezco a Dios el sacrificio de mi alabanza - el fruto de mis labios, proclamando y glorificando Su nombre. Nunca olvido o niego el servicio a la Iglesia (su cuerpo, la congregación de Sus santos). Siempre doy generosamente apoyando Su obra, porque eso agrada a Dios.
Leer fonéticamente

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

miércoles, 13 de abril de 2011

Soy Justificado Por La Fe En Jesús


Gálata 3:22-29
Pero la Escritura declara que todo el mundo es prisionero del pecado,* para que mediante la fe en Jesucristo lo prometido se conceda a los que creen.  Antes de venir esta fe,  la ley nos tenía presos,  encerrados hasta que la fe se revelara. Así que la ley vino a ser nuestro guía encargado de conducirnos a Cristo,* para que fuéramos justificados por la fe. Pero ahora que ha llegado la fe,  ya no estamos sujetos al guía. Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo.  Ya no hay judío ni griego,  esclavo ni libre,  hombre ni mujer,  sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y si ustedes pertenecen a Cristo,  son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS


Por la fe recibo lo prometido por Jesús. No confío en las obras de la Ley, porque la Ley fue dada para guiarme a Jesús, y así ser justificado por la fe. Por lo tanto, no estoy bajo la intervención de la ley. Soy un hijo de Dios por la fe en Jesucristo, porque cuando fui bautizado en Cristo, fui revestido de  Cristo (La Unción del Espíritu de Dios). Este es el resumen de mi justicia: (la aprobación del Padre Celestial por la sangre de Jesús) ahora descanso en la justicia de Jesús. Todos mis hermanos en Cristo han sido revestidos de Cristo, por lo tanto, ya no hay distinción entre las razas, clases sociales o género, porque todos somos uno en Él.  He nacido de nuevo, mi espíritu es de Dios. Le pertenezco a Cristo. Por lo tanto, soy de la simiente de Abraham y heredero según la promesa.
Leer fonéticamente

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

martes, 12 de abril de 2011

Soy Nueva Criatura En Cristo Jesús


2  Corintios 5:14-21 NVI
El amor de Cristo nos obliga,  porque estamos convencidos de que uno murió por todos,  y por consiguiente todos murieron. Y él murió por todos,  para que los que viven ya no vivan para sí,  sino para el que murió por ellos y fue resucitado. Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie según criterios meramente humanos.  Aunque antes conocimos a Cristo de esta manera,  ya no lo conocemos así. Por lo tanto,  si alguno está en Cristo,  es una nueva creación.  ¡Lo viejo ha pasado,  ha llegado ya lo nuevo! Todo esto proviene de Dios,  quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es,  que en Cristo,  Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo,  no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo,  como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: "En nombre de (Jesús) Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios." Al que no cometió pecado alguno,  por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.
 

El amor de Jesús dentro de mí me capacita a actuar en Su nombre, porque estoy convencido de que toda la humanidad, fuera de Cristo, se encuentran en un estado de muerte espiritual y sin Él, todos se irán  al infierno. Sé con certeza que he muerto con Él en la cruz y que Jesús se convirtió en mi sustituto por mis pecados, así como lo hizo para toda la humanidad. Él murió por mí, por lo tanto ya no vivo para mí, satisfaciendo mis deseos mundanos, sino que ahora vivo para Aquel que murió por mí y resucitó para mi justificación. Por lo tanto, de ahora en adelante ni mis hermanos en Cristo ni yo nos consideramos desde una perspectiva mundana, porque volví a nacer, junto con Él en Su resurrección y, en Jesús me he convertido en una nueva creación (una nueva especie de hombre), una raza nueva  y piadosa. Mi viejo hombre (que era un miembro de la familia de Satanás con la naturaleza propia de Satanás) fue crucificado con Jesús. Pero ahora mi espíritu ha sido recreado con la naturaleza de Dios y me he convertido en un hijo de Su familia real. Todo esto proviene de Dios, que a través de Jesús, me ha reconciliado, por lo que me da la bienvenida en Su presencia en cualquier momento y en cualquier lugar. Por otra parte, Dios me ha honrado con el ministerio de la reconciliación, el ministerio de proclamar a todos los hombres que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, sin tomar en contra de ellos sus pecados. Este es el mensaje que me ha encomendado y tomo muy en serio esta responsabilidad. Ahora soy un embajador de Cristo, es como si Dios mismo hace un llamamiento a la humanidad a través de mí. El Señor Jesús, el Mesías sin pecado, se convirtió en pecado por mí, y en Él he sido justificado por Dios. En vista de ello, invito a todos, como representante elegido de Jesús, que se reconcilien con Dios, porque Su justicia y Su justificación están a disposición de todos y cada uno de aquellos que crean en Su nombre.
Leer fonéticamente

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

lunes, 11 de abril de 2011

El Señor Jesús Viene Pronto.


1 Tesalonicenses 4 15-18; 5:1 NVI
  • ·         Conforme a lo dicho por el Señor,  afirmamos que nosotros,  los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Señor,  de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto. El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando,  con voz de arcángel y con trompeta de Dios,  y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego los que estemos vivos,  los que hayamos quedado,  seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire.  Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto,  anímense unos a otros con estas palabras.
  • ·         Ahora bien,  hermanos,  ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas…


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Espero con alegría, con gran expectativa, el gran día del regreso de mi  Señor Jesús. Para mí no es un momento de temor, como lo es para el mundo, sino que es un tiempo de alegría y emoción. El Señor Jesús descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y trompeta de Dios, y los que ya murieron resucitarán primero, luego nosotros los que estemos vivos, seremos arrebatados juntamente con ellos para recibir al Señor Jesús en el aire. Y así comenzará mi eternidad junto con el Señor Jesús y con todos los santos, en Su presencia para siempre. ¡Qué fiesta va ser ese gran día! Cada vez que hablo del Rapto de la Iglesia, es con una actitud de aliento y nunca de temor.  No me preocupo por el día ni la hora del rapto, sé que Él viene pronto y estoy listo para ir al encuentro de mi Señor Jesús.
Leer fonéticamente

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.