jueves, 17 de febrero de 2011

Jesús Es Mi Dios



Zacarías 13:8-9
Y acontecerá en toda la tierra,  dice Jehová,  que dos tercios serán exterminados y se perderán,   mas el otro tercio quedará en ella.
A este tercio lo meteré en el fuego,  lo fundiré como se funde la plata,  lo probaré como se prueba el oro.  Él invocará mi Nombre,  y yo lo oiré. Yo diré: "Pueblo mío". 
 Él dirá: "Jehová es mi Dios"


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


He pasado por el fuego - como la plata refinada y como el oro que es  probado. Ahora estoy limpio y purificado, y puedo estar en la presencia de Dios omnipotente, en la belleza de Su santidad. Cuando clamo a Su nombre, Él escucha mi clamor. Él proclama a todos que yo soy su hijo y Él es mi Padre. Mi apellido es de Dios, y tengo acceso a todos los derechos y privilegios que lo acompañan.



Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Jesús Me Ha Liberado De La Enfermedad


Lucas  13:10-13
Enseñaba Jesús en una sinagoga en sábado, y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: —Mujer, eres libre de tu enfermedad. Puso las manos sobre ella, y ella se enderezó al momento y glorificaba a Dios.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Jesús me ha ensenado y hoy entiendo perfectamente que la enfermedad es un espíritu del diablo y que su autoridad ha sido completamente despojada de mi vida. He sido liberado del poder del pecado y la enfermedad!  Doy el debido reconocimiento al poder sanador de Dios en mi vida y no dejo de recordarlo y darle alabanza por lo que ha hecho para darme salvación.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

martes, 15 de febrero de 2011

Alabo A Jesús, Porque Él Es Bueno


Salmo 136:1-4, 21-26
Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia. Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia: al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.
Y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia. En heredad a Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia. Al que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia; y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia. Al que da alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su misericordia. ¡Alabad al Dios de los cielos, porque para siempre es su misericordia!

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

 

El Señor es bueno conmigo y Su misericordia hacia mí es para siempre. Todo lo que Él hace es bueno para mí. Jesús nunca me hace daño ni trae  destrucción sobre mí. El Padre Celestial  ha hecho una gran obra en mi vida y la continuará hasta que me lleve a Su presencia con Jesucristo. No se acuerda de mi bajeza y Su misericordia hacia mí nunca falla.  Él es paciente conmigo, me lleva por el camino de Su justicia, me libra de las manos de mis enemigos, me alimenta en cada área de mi vida. El Señor es tan bueno conmigo y su misericordia hacia mí es para siempre.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

lunes, 14 de febrero de 2011

Confieso A Jesús Ante Los Hombres


Lucas 12:8
Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios
Hebreos 1:14 ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de salvación?
Hebreos 2:11 Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

 

Confieso abiertamente que he nacido de nuevo del Dios vivo, de Jesucristo. El Espíritu Santo ha fijado su residencia dentro de y Jesús se ha convertido en mi Señor. Jesús se ha puesto de pie ante todos los ángeles en el cielo y me ha reconocido como Su hermano. Todos los ángeles del cielo saben mi nombre y se regocijan de mi salvación. Ellos están contentos de servirme en todo lo que necesite durante mi caminar en esta tierra.

 

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

domingo, 13 de febrero de 2011

He Resucitado En Cristo Jesús.



Colosenses 3:1-4
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

 

Desde que resucité, es decir desde que Jesucristo gobierna mi vida, soy nueva  criatura, he nacido de nuevo  en Cristo, por lo tanto he puesto mi corazón en las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Tengo una determinación resuelta a centrar mi atención sólo en las cosas espirituales que son de Dios, y no en las cosas de la tierra, porque morí juntamente con Jesús en la cruz (en lo que respecta a mi vieja naturaleza pecaminosa), y mi vida hoy está escondida en Cristo, en Dios. Mi Padre es Espíritu, por lo tanto, voy a adorar a Jesucristo, recibo a Jesús, y tengo comunión con Jesús, en el espíritu. Cuando Cristo,  mi vida aparezca,  también yo seré manifestado con Él en gloria.

 

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.