sábado, 12 de febrero de 2011

Me Miro En La Perfecta Ley De La Libertad


Santiago 1:19-25
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse, porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, ese es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural; él se considera a sí mismo y se va, y pronto olvida cómo era. Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

 

Soy  pronto para oír, tardo para hablar, tardo para enojarme.  La ira no me da la vida justa que Dios desea para mí.  Por lo tanto, me libero de toda inmoralidad, y echo fuera de mi vida la maldad que tan frecuente se encuentra en la sociedad de hoy.  Con sencillez de corazón recibo La Palabra de Dios.  No soy sólo un oyente de La Palabra de Dios, sino también un hacedor.  Escucho con atención, para procurar entender, y así poder hacer exactamente lo que la Palabra me guía que haga. No soy como el hombre que oyendo la Palabra no actúa o que viendo la cara en un espejo luego se olvida quién es. Por el contrario, escucho La Palabra, lo cual hace una imagen dentro de mí de quién soy y qué tengo en Jesucristo, no sólo para saber, sino también para vivir. Miro atentamente en la perfecta ley de libertad (en Jesús) y soy fiel a lo que he aprendido.  La Palabra se ha convertido en mi vida, vivo de acuerdo a ella obedeciendo y haciendo, y no me olvido quién soy y lo que tengo en Jesucristo, soy  bendecido en todo lo que hago, porque todo lo que hago es de acuerdo a Su Voluntad.

 

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

viernes, 11 de febrero de 2011

El Temor A Jesús Es Mi Tesoro


Isaías 33:5-6
Será exaltado Jehová, el cual mora en las alturas. Él llena a Sión de derecho y de justicia. Él es la seguridad de sus días. Sabiduría y conocimiento son sus riquezas salvadoras, y el temor de Jehová es su tesoro.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

 

Confío en el Señor Jesús con todo mi corazón y Él me llena de Su justicia (Su aprobación) y rectitud. Jesús es el cimiento de mi vida y mi estabilidad en cualquier situación. De Su abundancia, me suministra completamente de  sabiduría, de conocimiento y salvación para cada circunstancia que enfrente. Como su hijo, tengo acceso gratuito a todos Sus tesoros.

 


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

jueves, 10 de febrero de 2011

Jesús dice que soy Sal y Luz del mundo


Mateo 5:13-16
"Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo la haremos salada otra vez?  No sirve ya para nada, sino para ser echada fuera y ser pisoteada por los hombres. "Ustedes son la luz del mundo. Un pueblo asentado sobre un monte no se puede esconder.  Igualmente, cuando la gente enciende una lámpara, no la cubren con un tazón, sino la ponen sobre el candelero para que alumbre a todos en la casa. Asimismo dejen que su luz alumbre delante de la gente, de manera que puedan ver las buenas obras que hacen, y alaben a su Padre que está en el cielo.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

 

Jesús dice que soy la sal de la tierra. Y no dejaré que me quiten la salinidad (mi fuerza y cualidades particulares de un hijo de Dios), ni voy a permitir que mi testimonio sea pisoteado por la persecución de este mundo. Jesús me ha hecho la luz del mundo. No voy a ocultar mi luz, porque Él me colocó a donde todos me pueden ver. Vivo mi vida en la excelencia moral y las buenas obras, dignas de elogio, y notable. Hago que los hombres reconozcan lo que Dios está haciendo en mi vida para que puedan dar a Su Nombre el honor que Jesús se merece.

 

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Jesús Es Mi Pan de Vida


Juan 6:35-40
Jesús les respondió:
—Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás. Pero ya os he dicho que, aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí, y al que a mí viene, no lo echo fuera. He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y la voluntad del Padre, que me envió, es que no pierda yo nada de todo lo que él me da, sino que lo resucite en el día final. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

 

Jesús es mi Pan de Vida.  Creo en Él con todo mi corazón.  No le he visto pero creo en Jesús, creo en Su Palabra. El Padre Celestial ha confiado mi seguridad eterna a Jesús. Me he vuelto a Él y  no me desprecia. Él me ha dado Su Palabra donde dice que no hay absolutamente ninguna razón para rechazarme. Debido a que Jesús vive en mí porque le he dado  mi vida,  ahora no tengo ningún temor.   Jesús hace la voluntad del Padre Celestial y esta es la voluntad del Padre: que nunca me pierda. Sé que tengo nueva vida y que Jesús me levantará en el día final.  Jesús es el Buen Pastor de mi vida. Él no permitirá que me aparte de la manada para ser devorado por los lobos.  Ahora soy hijo de Dios. Yo creo en Jesús con todo mi corazón. La seguridad de la vida eterna se basa en mi fe en Jesús y Su Palabra.  Y la vida eterna es: Conocer al Padre y conocer a Su Hijo y yo los conozco cada día más y más.

 

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.