domingo, 30 de enero de 2011

Jesús Me Ha Dado Las Llaves Del Reino De Dios

Mateo 16:19  NVI
 Te daré las llaves del reino de los cielos;  todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo,  y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

                                                          
DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Jesús me ha dado las llaves del reino de los cielos.  Dios me ha dado la autoridad para atar y desatar.  Esta ley ha sido escrita  y establecida por Jesús, así que todo lo que ate en la tierra está atado en el cielo y todo lo que desate en la tierra es desatado en el cielo.  Tengo la comprensión de Su Palabra, tengo El Espíritu Santo, tengo a Jesús y puedo vencer los problemas de la vida declarando Su Palabra con fe.
 

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén

sábado, 29 de enero de 2011

El Padre Con Júbilo Me Escogió.

Salmo 105:42-45Gálatas 3:22-29
 Porque se acordó de su santa palabra  dada a Abraham su siervo.
Sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos.
Les dio las tierras de las naciones  y las labores de los pueblos heredaron, para que guardaran sus estatutos  y cumplieran sus leyes.   
 ¡Aleluya!


                                                          
DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

El Padre Celestial se acordó de su pacto conmigo y me ha sacado de la esclavitud del pecado y hoy vivo con alegría. A través de Jesús,  Dios me da como herencia una tierra que otros han trabajado y cosecho de mi trabajo así como lo que otros sembraron.  También soy igualmente diligente para recordar mi pacto con el Señor. Guardo todos sus preceptos, y amo Su Palabra, la escudriño, la oigo, la medito y la pongo por obra. Amén, ¡Aleluya!!


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén

viernes, 28 de enero de 2011

La Promesa Es Por Fe en Jesucristo

Gálatas 3:22-29
 Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecado,  para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a los creyentes.  Pero antes que llegara la fe,  estábamos confinados bajo la Ley,  encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.  De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo,  a fin de que fuéramos  justificados por la fe.  Pero ahora que ha venido la fe,  ya no estamos bajo un guía,  porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús,  pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo,  de Cristo estáis revestidos.   Ya no hay judío ni griego;  no hay esclavo ni libre;  no hay hombre ni mujer,  porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.  Y si vosotros sois de Cristo,  ciertamente descendientes de Abraham sois,  y herederos según la promesa.


                                                           
DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Recibo lo prometido por la fe:  que Jesús es el Hijo de Dios que pagó un gran precio por mí.  No confío en las obras que se hacen por la ley a fin de alcanzar  la promesa, porque la Ley fue dada para que me llevara a Jesús; para que pudiera ser justificado (aprobado por Dios) por la fe. Por lo tanto, ya no estoy bajo la supervisión de la ley.  Soy un hijo de Dios por la fe en Jesucristo, por cuanto fui bautizado en Cristo, ahora estoy vestido de Cristo. Este es el resumen de mi justificación.   Ahora descanso en la justicia de Jesús.  Como todos mis hermanos y hermanas en la fe de Jesús se han revestido de Cristo, ya no hay distinción alguna entre las razas, clases sociales o de género, porque todos somos uno en Él.  Soy un hijo de Dios que ha nacido de nuevo. Pertenezco a Jesucristo, por lo tanto, soy de la simiente de Abraham y heredero según la promesa.



Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén

jueves, 27 de enero de 2011

Jesús, A Sanó A Muchos Enfermos

Lucas 7:21-23
En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades, plagas y espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.
Respondiendo Jesús, les dijo:
--Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.



He experimentado el poder maravilloso de Dios a través de Jesús. Su poder Sanador va conmigo dondequiera que yo voy. Los ciegos ven, los sordos oyen, el cojo se levanta y camina, los muertos resucitan a la vida y los pobres encuentran el camino a la vida abundante de riquezas. A través de Jesús todo demonio se sujeta a mi autoridad. Considero absurdo ofenderme o resentirme a causa de estas bendiciones, sino que las considero como resultados fundamentales de haberme convertido en uno con Dios. Nunca rechazaré las manifestaciones del poder de Dios en mi vida!!


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él, porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo, Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4). Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén
Lucas 7:21-23
En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades, plagas y espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.
Respondiendo Jesús, les dijo:
--Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.


DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.



He experimentado el poder maravilloso de Dios a través de Jesús. Su poder Sanador va conmigo dondequiera que yo voy. Los ciegos ven, los sordos oyen, el cojo se levanta y camina, los muertos resucitan a la vida y los pobres encuentran el camino a la vida abundante de riquezas. A través de Jesús todo demonio se sujeta a mi autoridad. Considero absurdo ofenderme o resentirme a causa de estas bendiciones, sino que las considero como resultados fundamentales de haberme convertido en uno con Dios. Nunca rechazaré las manifestaciones del poder de Dios en mi vida!!


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él, porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo, Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4). Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén

miércoles, 26 de enero de 2011

Sobre Toda Cosa Guardada, Guarda Tu Corazón

Proverbios 4:23-27 RV95
Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón,  porque de él mana la vida.  Aparta de ti la perversidad de la boca,  aleja de ti la iniquidad de los labios.  Que tus ojos miren lo recto  y que tus párpados se abran a lo que tienes delante.  Examina la senda que siguen tus pies  y sean rectos todos tus caminos.  No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;  aparta tu pie del mal.

                                                          
DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Por encima de todo, diligentemente guardo mi corazón porque es la fuente de mi vida. No hablo perversamente, ni soy obstinado, ni hablo mal. No hablo ningún lenguaje contrario a la Palabra de Dios ni palabras corruptas salen de mi boca. Mis ojos miran al frente, se fijan en el premio que está por delante de mí. Puedo lograr mis metas sin distracciones ni vacilaciones. Medito deliberadamente sobre cada paso que doy. Avanzaré de forma estable y no seré atraído a los caminos del diablo. Sigo el camino del Señor Jesús.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén

martes, 25 de enero de 2011

Jesús Quiere Revelar Al Padre

Lucas 10:22

"Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar"



DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

En Jesús, todas las cosas están sujetas a mi autoridad. Él ha restaurado el dominio y me lo ha dado, junto con mis hermanos y hermanas en Cristo. Jesús me ha escogido para ser su hermano. Él me ha revelado al Padre para que yo pueda tener una relación íntima con Él. Mi caminar con mi Padre Celestial es muy cercano y significativo como fue el caminar de Jesús con nuestro Padre Celestial cuando Él estuvo en esta tierra.



Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él, porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo, Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).
Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4). Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén