domingo, 16 de enero de 2011

Oír Y El Oír La Palabra De Dios Viene La Fe


Romanos 10:17-18
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Pero yo pregunto: ¿Acaso no han oído? Antes, bien,  Por toda la tierra ha salido la voz de ellos y hasta los fines de la tierra sus palabras

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Mi confianza  en Jesús o  mi fe en la Palabra de Dios, se fortalece mediante la continua  alimentación de la Palabra al oírla, leerla, meditarla, hasta sembrarla en mi espíritu. Su Palabra es pregonada a través de Sus hijos alrededor de toda la tierra.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

sábado, 15 de enero de 2011

El Señor Jesús Hace Honor a Su Nombre

1 Samuel 12:22-24  (DHH)
Pues el Señor, haciendo honor a su nombre, no los abandonará; porque él quiere que ustedes sean su pueblo. En cuanto a mí, que el Señor me libre de pecar contra él dejando de rogar por ustedes. Antes bien, les enseñaré a comportarse de manera buena y recta. Ustedes solo tienen que respetar al Señor y rendirle culto con verdad y de todo corazón, teniendo en cuenta lo mucho que él ha hecho por ustedes.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Dios me ha prometido por Su Nombre que no me dejará ni me desamparará porque El me ha escogido como Su hijo. Él me ha colocado en Su familia. Ahora tengo una multitud de hermanos y hermanas de toda raza y nación. Lejos de volver al pecado en contra de Jesús mi propósito es nunca dejar de orar  por todos ellos. Ellos son mi familia. Somos de la Sangre de Jesús. El Señor me dirige y me imparte Su conocimiento para seguirle siempre. El me lleva en un camino claro que es bueno y correcto. Voy a honrar y a servir a mi Señor Jesús con todo mi corazón. Nunca me olvidaré todas las cosas buenas que Él ha hecho por mí.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

viernes, 14 de enero de 2011

El Padre Me Ha Dado Su Espíritu

Juan 14: 15-21; Hecho1:8  (SRV2004)
Juan 14:15-21  Si me amáis, guardad mis mandamientos; y yo rogaré al Padre, y él os dará otro consolador, para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conocéis; porque mora con vosotros, y estará en vosotros.  No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; mas vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, éste es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
Hechos 1:8  Mas recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo; y me seréis testigos, a la vez, en Jerusalem, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Yo amo a Jesús con todo mi corazón y obedezco Sus mandamientos. Él ha pedido al Padre que me de un Consolador, Fortalecedor y Maestro, que permanecerá conmigo para siempre, Él es El Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir porque no lo conoce ni lo ve. Yo lo conozco y lo recibo por fe.  Él ha fijado Su residencia dentro de mi espíritu, literalmente mora dentro de mí en este momento. Dios, el Espíritu Santo, habita en mi corazón. Jesús no me ha dejado solo, desolado o desamparado. Jesús continúa viviendo en mí.  Porque Él vive,  yo vivo también.  Mientras Jesús está en el Padre, yo estoy en Él,  y Él está en mí.  Muestro mi amor por Él al obedecer sus mandamientos y hacer todo lo que Él me ha enseñado.   Soy amado profundamente  por mi Padre Celestial, y el mismo Jesús me ama y se manifiesta a sí mismo en mí por medio del Espíritu Santo,  y por  Su vida en mi espíritu, he recibido el poder (capacidad milagrosa)  de  parte de Dios,  para convertirme  en un testimonio vivo,  que demuestra la presencia de Dios en mi vida, mi familia, mi barrio, mi ciudad, mi país y hasta lo último de la tierra.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

jueves, 13 de enero de 2011

El Padre Celestial Me Ha Bendecido

Efesios 1:3-10 (SRV2004)
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el cual  nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,  según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor,  habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad,  para alabanza de la gloria de su gracia, en la cual nos hizo aceptos en el Amado,  en quien tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados, según las riquezas de su gracia, que sobreabundó para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia; dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo; que en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, había de reunir todas las cosas en Cristo, así las que están en el cielo, como las que están en la tierra.

 DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Doy toda mi alabanza, todo honor y toda la gloria a mi Dios, El Padre de mi Señor Jesús, porque Él me ha bendecido con toda bendición espiritual en Cristo.  Él me eligió,  en Jesús, antes de la creación del mundo, para que fuese  santo y sin mancha delante de Él, en amor.  Él me predestinó para ser adoptado como su hijo(a), a través de Jesús, de conformidad a Su voluntad -para  alabanza de su gloriosa gracia, que gratuitamente me da a través de Jesús, su Amado.  Me da una tremenda alegría saber que soy Su hijo(a)  y que estoy cubierto con La Sangre de Jesús.  En Su Sangre tengo redención y el perdón de mis pecados, de acuerdo con la abundancia de Su gracia, la cual derrama sobre mí con toda sabiduría y conocimiento de Su Palabra.  En Él, tengo la capacidad de entender todos los tipos de conocimiento para utilizarlos para el beneficio de Su reino.  Es Su   buena voluntad darme a conocer, más allá de ninguna duda, el plan de Su voluntad. Esta gran bendición se cumplió en Jesús, y ahora que estoy en Él, las cosas del cielo y de la tierra las tomo para manifestar el señorío de Jesús.
Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

miércoles, 12 de enero de 2011

Hablo De Lo Que Tengo En Mi Corazón

Mateo 12:34-38 (SRV2004)
¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno,  siendo malos?,  porque de la abundancia del corazón habla la boca.
El hombre bueno,  del buen tesoro del corazón saca buenas cosas,  y el hombre malo,  del mal tesoro saca malas cosas.
Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres,  de ella darán cuenta en el día del juicio, pues por tus palabras serás justificado,  y por tus palabras serás condenado".

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


El tesoro bueno que tengo en mi corazón es la Palabra de Dios, y por eso hablo lo que Jesús dice en Su Palabra.  Este tesoro lo obtengo confesando a Jesús como mi Señor y Salvador. El Padre Celestial me recibe como Su hijo, y me da Su Santo Espíritu. Por eso leo, oigo, medito (pienso constantemente) y hablo lo que dice Su Palabra. No hablo cualquier cosa porque el día del juicio daré cuenta de lo que ha hablado mi boca, y quiero ser aprobado por mi Padre Celestial.   
Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

martes, 11 de enero de 2011

El Señor Jesús Me Enseña Sus Estatutos

 Salmo 119: 64-68  (SRV2004)
De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra: Enséñame tus estatutos.  Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme a tu palabra.  Enséñame buen sentido y sabiduría; Porque tus mandamientos he creído.  Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.
Bueno eres tú, y bienhechor: Enséñame tus estatutos.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Soy enseñado por el Mejor, por Dios, quien  ha  creado por Su Palabra los cielos y la tierra.  El Señor Jesús es mi maestro y mi instructor.  Él me ha librado de una vida llena de agitación y me ha mostrado el Camino para vivir en Su paz. El bien me es revelado por Su Palabra. Por Él he aprendido a retener el conocimiento de la Palabra de Dios.  Dios es bueno y todo lo que el Señor Jesús hace por mi es bueno. Con Él como mi Maestro, estoy ganando amplio conocimiento de Su Camino, y forma parte de  mi forma de vivir.  Aleluya. Amén

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

lunes, 10 de enero de 2011

La Medida De La Fe Que Dios Me Ha Dado

 Romanos 12:1-3  (SRV2004)
Por tanto os ruego hermanos por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Y no os conforméis a este mundo; mas transformaos por la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Digo, pues, por la gracia que me ha sido dada, a cada cual que está entre vosotros; que no tenga más alto concepto de sí, que el que debe tener, sino que piense de sí con mesura, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno.

DECLARACIÓN DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Por la misericordia de Dios,  dedico mi cuerpo como sacrificio vivo y agradable a Dios. Esta es mi adoración espiritual y racional. Soy dirigido por el Espíritu Santo. No me  ajusto a los caminos del mundo sino que soy transformado mediante la renovación de mi mente por medio de La Palabra de Dios y asi puedo demostrar la buena voluntad, agradable y perfecta de Dios.  Vivo por la gracia de Dios, y no me estimo más alto de lo que debo, porque sé que por mí mismo nada soy. Más bien, pienso de mí mismo sobriamente. Yo sé que mi valor ante los ojos de Dios es inestimable, y que Él me ha dado la medida de fe para esta vida. Sin embargo, no olvido que todo lo que tengo, Él me lo ha dado. Dependo con alegría, total y completamente de mi Dios.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén