miércoles, 8 de diciembre de 2010

Dios Me Ha Justificado

Génesis 15:1, 6  (RV95)
Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo:    No temas, Abram, yo soy tu escudo, y tu recompensa será muy grande.   Abram creyó a Jehová y le fue contado por justicia.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


¡No tengo miedo a nada! El Creador del universo dice que El es mi escudo, me ha dado abundancia extrema y mi recompensa por creer en Jesús es muy grande. Creo en Dios Padre, en Su Hijo y Su Espíritu. Tengo confianza firme en Su Palabra. Debido a esto Él me ha dado Su aprobación (Justicia) para presentarme delante de Él.  
   
Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

martes, 7 de diciembre de 2010

Dios Me Dio Vida Con Jesús.

EFESIOS 2:4-10 (RV1960)
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,    Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos;    Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús,    Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.   Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros,  pues es don de Dios:    No por obras, para que nadie se gloríe.     Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Debido al gran amor que Jesús tiene por mí, Dios, que es rico en misericordia, me dio vida con Cristo, a pesar de que estaba muerto en delitos y pecados. Es por Su gracia (favor inmerecido) que soy salvo.   Y Dios me ha levantado y me ha sentado juntamente con Jesús en los lugares celestiales, de modo que a partir de ahora hasta la eternidad me puede mostrar el resultado de las abundantes riquezas de su gracia, expresado en su bondad hacia mí en Cristo Jesús, mi Señor.   Es por la gracia que he sido salvado mediante la fe, y esto no lo he logrado a través de mi propio esfuerzo y no puedo obtenerla o incluso mantenerla, pues es don de Dios para mí.  Esta salvación no viene a mí por las obras, por la penitencia, o por cualquier otra cosa que puedo hacer sino que es un regalo de Dios y yo solo la recibo.   Por lo tanto, no puedo de ninguna manera presumir de lo que he hecho para ganarme el favor de Dios y Su amor.  Todo esto me ha sido dado como un regalo sólo por la  gracia de Dios.   Soy hechura de Dios, recreado en Cristo Jesús para tener la capacidad de hacer las obras que Él ha predestinado que debo hacer. Dios tiene un plan para mi vida y me ha situado en un camino preestablecido, que me lleva a mi destino en Jesús.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.




lunes, 6 de diciembre de 2010

Mi Tesoro Es La Palabra De Dios

Mateo 12:35-37
El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas, y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.  Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, pues por tus palabras serás justificado, y  por tus palabras serás condenado.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


He atesorado dentro de mí la Palabra de Dios y estos son los temas que brotan de mi boca. Como hijo de Dios, soy de bendición para las personas que me rodean. Las palabras que hablo tienen un propósito y una operación. Ellas son las herramientas que gobiernan mi vida, lo que tengo, lo que hago, mis circunstancias y por ellas voy a ser justificado (aprobado por Dios) y absuelto en el Día del Juicio.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

domingo, 5 de diciembre de 2010

La Sabiduría Es El Temor a Jehová

Proverbios 2:3-8 (RV95)
Si invocas a la inteligencia  y pides que la prudencia te asista; si la buscas como si fuera plata y la examinas como a un tesoro,  entonces entenderás el temor de Jehová  y hallarás el conocimiento de Dios,  porque Jehová da la sabiduría  y de su boca proceden el conocimiento y la inteligencia.   Él provee de sana sabiduría a los rectos: es escudo para los que caminan rectamente.   Él es quien guarda las veredas del juicio y preserva el camino de sus santos.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

La búsqueda de la sabiduría es de gran importancia en mi vida. Para mí, es como buscar un gran tesoro escondido, porque yo sé que cuando lo encuentre entenderé el temor del Señor y tendré el conocimiento personal e íntimo de Dios. Es la buena voluntad de Dios que me concede la sabiduría, por lo tanto sé que cuando lo busco, Él se asegurará de que lo encuentre. A través de la Palabra de Dios, gano tremendo conocimiento y entendimiento. El tiene la victoria en reserva para mí y está en guardia conmigo en todas las circunstancias y proyectos que ejecute.

Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

sábado, 4 de diciembre de 2010

El Perfecto Amor

1 Juan 4:15-18 (RV95)
Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios,  Dios permanece en Él y Él en Dios.   Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.  Dios es amor,  y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él.    En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros,  para que tengamos confianza en el día del juicio,  pues como él es,  así somos nosotros en este mundo.   En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor,  porque el temor lleva en sí castigo.  De donde el que teme,  no ha sido perfeccionado en el amor.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Creo y confieso que Jesús es el Hijo de Dios, por lo tanto, Dios permanece en mí y yo en Él.  Confío en el amor que Dios tiene para mí. Dios es amor. Como vivo en Dios, vivo en el amor, y Dios vive en mí. El amor de Dios me ha perfeccionado, así que tengo confianza para el Día del Juicio. Como Él es, así soy en este mundo. Él es mi ejemplo y mi vida. Me propongo, con todo mi corazón para ser como Él es en todas las formas posibles. Por lo tanto, no voy a tener ningún miedo, temor,  preocupación, o ansiedad, éstas no podrán entrar en mi vida, porque no hay temor en el amor. El perfecto amor que está dentro de mí expulsa el temor, porque en todos los casos, el miedo tiene que ver con el castigo o tormento de un tipo u otro. No hay porqué temer al castigo de la maldición, el juicio por mis pecados, o el castigo eterno en el infierno, ¡porque he sido redimido! Dios está de mi lado en todas y cada circunstancia. Él siempre está conmigo, y nunca en mi contra mía. Voy a saludar a la muerte con alegría cuando mis días estén completos. Será el regreso a casa que he anhelado. Entonces, ¿qué he de temer? Como estoy en Dios, y me ha perfeccionado el amor, el miedo es absolutamente ridículo para mí.


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El Justo No Teme A Malas Noticias

Salmo 112: 1-9 (RV95)
 Bienaventurado  el hombre que teme a Jehová  y en sus mandamientos se deleita en gran manera.   Su descendencia será poderosa en la tierra;  la generación de los rectos será bendita.   Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre.  Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; es clemente,  misericordioso y justo.  El hombre de bien tiene misericordia y presta; gobierna sus asuntos con justicia.  Por lo cual no resbalará jamás; en memoria eterna será el justo.   No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme,  confiado en Jehová.  Asegurado está su corazón;  no temerá,  hasta que vea en sus enemigos su deseo.  Reparte,  da a los pobres; su justicia permanece para siempre;  su poder será exaltado con gloria.

DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

Le doy la debida reverencia a mi Padre celestial y encuentro gran deleite en Su Palabra. Soy bendecido en todo lo que hago. La abundancia de las riquezas están en mi casa y Su justicia no tiene fin. Él me ha enseñado a ser misericordioso y compasivo, al igual que Él.  La oscuridad se convierte en luz en mi presencia. No tengo ninguna tiniebla. Las cosas buenas me alcanzan siempre, pues he aprendido la bendición de dar libremente para la proclamación del reino de Dios. Yo soy conocido como un hombre justo y recto. Puedo distribuir los regalos con regularidad a las personas necesitadas y la aprobación de Dios (Su Justicia) permanece para siempre. Cuando las malas noticias vienen, no me muevo. Cuando el espíritu de temor viene contra mí, yo le hago frente con valentía. Yo sé en quien he fijado mi confianza y mi victoria me es dada absolutamente por Jesús.



Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Volverse a Jesús y al Padre Celestial

Joel 2: 12-14 (SRV 2004)
Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y llanto.
Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo.
¿Quién sabe si volverá, y se apiadará, y dejará bendición tras de él, es decir presente y libación para Jehová Dios vuestro?
Hechos 2:37-39 
Y al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Entonces Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

 DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


Me he arrepentido de mis pecados y me he vuelto a Dios, mi Padre.   Mi arrepentimiento no es emocional, no se debe solamente a que sé que es lo correcto, sino que es un arrepentimiento en mi corazón, porque no quiero nada más del mundo sino tener una relación íntima con Dios.  Jesús ha respondido a mi arrepentimiento con gran misericordia y compasión. Ha convertido toda su ardiente ira en contra de mí y ha determinado hacer solo cosas buenas por mí. Además de perdonarme y hacerme su propio hijo, también me ha bendecido con toda bendición que el cielo tiene, con Su Santo Espíritu!!!


Si tú no has hecho a Jesús tú Señor y Salvador te invito a que te rindas a Él,  porque Él pagó un precio alto por ti en la cruz del calvario, recíbelo,  Él ha resucitado y quiere hacer morada en tu corazón.

Declare esta oración con fe y Jesús hará morada en ti hoy y será tu Señor:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús.  Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9).

 Señor, tu dijiste que cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu Santo y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).  Creo en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.